Capítulo 1

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                 25 de febrero 2018

Suena el despertador como todos los días, son las 6:00am, hoy es un gran día, llevo meses esperando por esto, mi jefe o mi antiguo jefe ha decidido retirarse de su puesto, esto representa una felicidad grande para mí ya que aunque el Sr.Harris ha sido como un padre para mí este ya es un tanto mayor, esos trote de mañana, los miles de documentos para firmar o las quejas cuando algo sale mal, son cosas que ya para su edad lo sobrepasan. 

Me levanto de la cama, procedo a ir a la habitación continua, en esta se encuentra mi mayor tesoro, mi amor bonito, mi príncipe Mathew.

Mathew a sus 5 años es el niño más tranquilo y hermoso del mundo, este se encuentra en su cama acostado bocabajo, con su pijama de flash y su manta azul. Me aproximo a él y lo tomo en brazos, este se remueve con intención de despertar.

-Shh, mi amor, es mama- digo para tranquilizarlo, este levanta la cabeza de mi hombro y me ve.
-buen día, ma - me dice con un sonrisa en la cara. Es ahí donde muero lentamente. Me lo como a besos y dirijo mi rumbo hacia la cocina.

En esta se encuentra Carla la ama de llaves y niñera de mi pequeño cuando estoy de viaje, pero más que eso ha sido que me ha instruido y cuidado desde que tengo uso de razón, además de ser quien único me ha apoyado desde que supo que Mathew estaba en mi vientre.
Esta  preparando el desayuno, está, al percatarse de nuestra presencia se voltea y nos regala una sonrisa, me próximo a la encimera y dejo a Mathew en esta.

-Que es eso tan rico que huelo- digo al sentarme en una de las sillas de isla.

– Rico, rico- copia Mathew mi frase, le abre los brazos a Carla, esta lo toma en brazos y aprieta sus mejillas.

-Un rico desayuno para el niño más hermoso del mundo- dice Carla.

- Ey!, yo estoy aquí, soy bella y adorable también- me quejo - me siento ignorada es esta cocina- coloco mi mano en mi pecho haciéndome la ofendida.

- Mi niña, hay amor suficiente para los dos- se acerca a mí y me abraza por la cintura.
Esto me remonta a 5 casi 6 años cuando me entere de mi embarazo y nana fue quien me brindo todo su apoyo, al igual que el día del parto, ella sostuvo mi mano durante el parto y hasta hoy no la ha soltado.

- Ay... nana -suspiro- de tu amor nunca he dudado- beso su cabeza y puedo sentir como sonríe.
  – Ay mi niña, el pasado, es pasado y ahí se queda en lo hicimos, en lo que no se pudo o pudo ser, déjalo ahí, ¿sí? - me mira como no lo hacía hace años, es mirada de sácate esa idea de la cabeza.

- Sí, el pasado es eso pasado, anterior, atrás, basura- digo al pensar en mis padres y el supuesto amor de mi vida o esa erala estúpida ida que tenía mi yo adolecente, alborotada y hormonal.

Nana baja a Mathew, le susurra algo al odio y este sale corriendo en dirección a la sala de estar.
–Mírame- me exige seriamente –Todo, todo lo hoy en día está en tu vida, trabajo, auto, casa y lo más importante ese pequeño tan hermoso que Dios te dio, es gracias a tu pasado, a todos los momentos que viviste, a que pese a las adversidades te levantaste de las cenizas y nunca te rendiste y eso es lo importante de tu pasado.
Es inevitable no sentir melancolía al pesar diariamente desde hace 6 años en lo que pudo ser, lo que no paso, que hubiese pasado si me hubiese quedado.

Nana chasquea los dedos frete a mis ojos y me doy cuenta que llevo varios minutos sumergida en mis pensamientos, al mirar a nana esta me señala a Mathew, quien al parecer hablaba conmigo.

-Ma, ya podemos desayunar, muero de hambre- se frota la panza y se pone la otra mano en lacabeza de forma dramática, nana y yo nos miramos y no podemos contener la risa.

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⏰ Last updated: Jul 05, 2019 ⏰

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