Javier, un joven músico de 25 años acaba de salir de una relación desastrosa la cual lo estuvo atormentando por varios años, en una noche de tragos conoce a Luna la mujer de sus sueños, chica la cual tiene todas las cuales que siempre ha estado busc...
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Cuando nos encontramos en la edad de los 16 años creemos que la vida es sencilla, imaginamos que todo el mundo come sobre la palma de nuestra mano, normalmente todos los días son rock & roll, pero llega un punto donde todo ese libertinaje deja de existir.
Todos esos colores, sabores y sinfonías que percibimos son una dosis sana de éxtasis para nuestra alma, no hay porque tener miedo de experimentar, "crecer es de los más normal", bien lo dirían los Say Ocean .
El amor es un sentimiento que emana una dualidad sorprendente, a veces es difícil explicar como se siente, una vez leí que todos percibimos el amor de diferente manera, posiblemente sea cierto.
Quizás esta sea la historia de amor que muchos quisiéramos que nos sucediera, soy afortunado de poder narrar lo siguiente ya que fue mi forma de aprender que no todo es malo en la vida.
Todo comenzó una mañana de sábado, desperté sintiéndome como muchos suelen decir "vivo", las actividades que estaba realizando salían como era al plan para ese abrupto momento, me percate ya eran las 6 de la tarde, poco a poco muchos negocios comenzaban a encender las luces de sus locales.
El ocaso desaparecía y el tono del cielo se iba apagando.
Deseaba ingerir algo artesanal, no lo pensé dos veces y fui al Caradura, esa misma noche tocaba Diciembretrece.
Entre a este bar ya muy conocido por la Condesa, el ambiente era descolorido, el silencio hacia contraste con las canciones acústicas que sonaban de fondo, habían muchos pseudo adultos con el corazón roto.
Me acerque a la barra, pedí una cerveza, el toquín se disfrutaba, comenzó a sonar "El Pesimista Que Supo Ser Feliz", cante el intro, verso y parte del coro, de pronto algo sucedió.
Fue más que nada un ataque de nostalgia, recordé cuando mi ex novia me acompañaba a mis shows y cantaba conmigo esa canción, llevábamos dos años de haber terminado.
Todo estaba saliendo a la perfección, los inútiles recuerdos casi arruinan mi noche, sino fuera porque en seguida un ángel se sentó a mi lado.
Ella vestía algo casual conforme al lugar, recuerdo bien aquellos skinny jeans, unos Vans color guinda, una blusa con figuras de rosas, llevaba en sus muñecas algunas pulseras, su cabello era castaño, un castaño tan cálido que transformo el venue en un entorno acogedor, llevaba en su boca un labial rojo carmesí, y lo que más destacaba son sus hermosos ojos color avellana que no paraba de apreciar.
Ella pidió un trago muy colorido, de esos que se ven muy patéticos y dan risa, pero que siendo honestos saben bien.
Esta chica remotamente observo que no me encontraba del todo bien, conforme intercambiábamos miradas en voz baja canto al viento, -y sé muy bien que te quedarías si dejas que decida el corazón, y sé también que no hay nadie en este mundo que te abrazaría mejor, y aunque apenas me conoces piénsalo-.
La mire directamente y le dije que igual me gusta esa canción, que de hecho es una de mis favoritas.
Ella me respondió que lo sabía, que no sabía como explicarlo, pero el hecho de que yo estuviera esa noche ahí escuchando las mismas canciones que a ella le encantan era algo de suponerse, a parte de que obviamente a quien no iban a gustarles las canciones del Maestro Javier Blake.
Cortésmente le pregunte si podía invitarle un trago -no estaba en mis planes ligar esa noche- las horas pasaron, no parábamos de beber y reír, después de haber charlando sobre música y libros le pregunte su nombre, ella respondió y me dijo que se llama "Luna", me pregunto el mío y respondí que me llamo Javier.
Me dijo que le encanta mi tatuaje de la palabra "Señales" que tengo en mi muñeca izquierda.
Me pregunto que si ese tatuaje se debía a la canción de División Minúscula y conteste que si, ya que es mi canción favorita sobre todas las que existen en mi vida.
Salimos del bar a tomar un poco de aire fresco, saque mi cajetilla de cigarros, ella se acerco a mi y me quito el cigarro de la boca, exclamo que si deseo matarme que sea de otra manera menos estúpida, me despojo de mi cajetilla y lo guardo en su abrigo.
Ella es la razón por la cual deje de fumar, no en ese momento pero conforme paso el tiempo fui dejando ese vicio absurdo.
El cielo comenzó a ser cada vez más azul claro, ya era de mañana, le pregunte que si la volvería a ver, y ella contesto que le encantaría eso, intercambiamos números, le pedí un taxi y partió a su destino.
Yo preferí caminar en mi estado etílico, y me puse a pensar que todos los problemas que tuve en meses pasados, Luna vino a desaparecerlos en una noche, no tenía idea de lo que estaba a punto de pasar, pero puedo prometer que es la mejor historia que estas a punto de comenzar a leer.