"They say a choice in the darkest hours is the way we find out what we are made of"
Dos estrellas surcan el cielo, expandiendo su brillo celestial mientras cambian el mundo a su paso.
Una es brillante como el sol, iluminando todo lo que toca con su...
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«El mundo no es como debería ser. Está lleno de distorsiones, e inevitablemente terminará colapsando. Aún existen aquellos que se oponen a este destino y buscan un cambio, ellos suelen ser conocidos como "Tricksters". Ahora tú eres ese Trickster, y ya es momento de que despiertes y te rebeles en contra de este abismo de distorsión...»
19 de Noviembre de 2016 Ubicación desconocida 10:30 PM
Un gran edificio lleno de luces destacaba en aquel paisaje citadino, su propósito era bastante fácil de identificar gracias a su extravagante diseño; en este lugar, gobernado por los juegos de azar y las apuestas, un grupo de jóvenes ladrones llevaba a cabo el atraco más importante que habían realizado hasta el momento.
La mayoría de estos ladrones esperaban pacientemente en posiciones estratégicas, solo dos se habían quedado atrás para concretar un plan de huida; uno de ellos serviría como distracción para que los demás pudieran escapar sin problemas.
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Con un disparo como banderazo de salida, el encargado de la distracción dió por iniciado el designio; la bala había roto los cables que sostenían una de las lámparas del lugar, la cual se precipitó contra el suelo estruendosamente.
—¡Nos vemos del otro lado! —se despidió el autor del disparo antes de salir por una mampara del techo, poseía una máscara roja con una larga nariz puntiaguda que escondía su identidad—. ¡Buena suerte!
—Ya te lo había dicho, yo me gano mi suerte —expresó con confianza el que se había quedado, comenzando a correr por encima de las otras lámparas.
El muchacho brincó por arriba del hueco dejado por la lámpara rota, llamando la atención de la gente debajo de él; portaba una gabardina negra, guantes rojos y un antifaz blanco que junto con su rizado cabello ocultaban su rostro bastante bien.
Esto puso en alerta todo el lugar, la gente de seguridad rápidamente comenzó a movilizarse para atrapar al ladrón.
—¡Ahí está! —gritó uno de los guardias señalando hacía el techo, justo donde una sombra se balanceaba con la gracia de un bailarín—. ¡Intercéptenlo!