Y durante miles de años, gracias la belleza del planeta aquella semilla germinó en lo alto de la montaña creciendo hacia las estrellas y siendo la única que parecía desafiar la gravedad. Observando con sus hojas el firmamento y más allá.
Siendo testigos de grandes batallas, grandes paces, grandes pactos y grandes disputas y con cada siglo que pasaba se iba dando cuenta de que poco a poco la misma especie que le ayudo a germinar siendo solo una pequeña e indefensa semilla y va a ser la que provocará la muerte destrucción de aquel hermoso planeta.
