La primera aparición

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Era de madrugada cuando David se despertó con una sed tormentosa. Hacía muchísimo calor en su dormitorio y para colmo, todas las ventanas estaban cerradas con candado debido a los mosquitos que abundaban en la zona.

Desesperado y sin poder aguantarlo más, David se deslizó desde su habitación hasta la cocina de la casa para poder servirse un vaso de agua, no obstante, no habían pasado ni quince minutos cuando ya se había perdido. De alguna forma había llegado hasta el jardín de la casa.

Era un espacio abierto rodeado de rosas, jazmines, alcatraces, margaritas y árboles frutales de todo tipo.

Justo en el medio había una fuente de piedra cuya parte superior escupía agua a borbotones, en tanto que la inferior estaba plagada de rosas de todos colores. Y ahí, sentada en la orilla de la fuente estaba la joven más hermosa que alguna vez hubiera visto. No obstante, aquella era una hermosura casi espectral pues la piel de la mujer era de un blanco alarmante, como si estuviese hecha de porcelana pero probablemente esto se debía al largo camisón de seda blanco con el que iba vestida, o al menos eso era lo que quería pensar David quién se rehusaba a pensar que se hallaba frente a un fantasma o alguna especie de visión.

La cara de la joven era un óvalo casi perfecto, enmarcado por unos rizos rubios cuyos reflejos plateados prácticamente destellaban contra la luz de la luna, su nariz era pequeña y respingada tan elegantemente dispuesta que parecía haber sido labrada en mármol por el mismísimo Miguel Ángel y sus ojos, sus ojos eran de un gris tan penetrante que David sentía que se desmayaba al verlos aunque fuese por al menos unos segundos.

De repente, la joven pareció notar su presencia, porque se incorporó con la elegancia de un cisne y comenzó a caminar en su dirección con pasos tan ligeros, cómo si sus pies fuesen un par de plumas que se movían al compás de la brisa de la noche.

El corazón de David dió un vuelco, el hombre sentía como si un nudo se le hubiese formado en la garganta, las manos y la frente le sudaban incontrolablemente y su cuerpo se sintió tenso y pesado, pronto se dió cuenta de que no era capaz de mover un sólo músculo y la única cosa que podía mirar era a aquella chica que estaba a escasos dos metros de él y que no dejaba de mirarlo fijamente.

Aquellos ojos, aquella visión fantasmal era una mezcla de placer y terror, de ternura y sufrimiento que el oficial jamás había experimentado, que no comprendía en lo más mínimo.

Cuando pudo reaccionar, se dió cuenta de que la joven ahora estaba a pocos centímetros de él y que sus labios casi rozaban los suyos. Sintió que se desvanecía, escuchaba el latir de su corazón, zumbándole en las orejas como un tambor atronador y el terror lo invadió por completo. Pero antes de que pudiera reaccionar nuevamente, apartarse, correr o tan sólo besarla todo se volvió borroso y luego una obscuridad total invadió su visión súbitamente.

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⏰ Last updated: May 11, 2019 ⏰

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