Miércoles, 07:22 AM
Akademi High School
Aquel siniestro día cada estudiante seguía su rutina diaria... Nadie esperaría que todo aquello fuese a pasar, y menos en un período de tiempo tan corto...
Osana Najimi caminaba por Akademi High junto a su mejor amiga Ribaru, estaban decididas encaminandose al laberinto de la escuela para entrar y buscar el accesorio del teléfono de la pelinaranja, la cual lo había perdido días atrás.
Osana sentía un gran temor por aquel lugar, no le agradaba para nada la sensación que tenía al estar allí... Pero ahora que iba con Ribaru las cosas tal vez cambiarían.
Al adentrarse a aquellos grandes muros de setos, Najimi solo acertó a seguir los pasos de su amiga, quien no se veía preocupada en lo absoluto, es más, su rostro mantenía una mirada tranquila y decidida.
No tardaron mucho en encontrar el colgante y llenas de alegría se plantearon salir... Osana estaba sorprendida.
Repentinamente, sin previo aviso las muchachas escucharon fuertes pasos cerca de ellas, como si corrieran... Más tarde sintieron algo parecido a una caída, para después oír desgarradores y misteriosos gritos de terror de algún chico.
Ribaru tomó a Osana, quien estaba confundida y salieron corriendo en busca de la salida o de aquellos gritos...
No tardaron mucho en ubicar la entrada, y a la vez, también localizar de quien eran esos gritos...
Otohiko Meichi había corrido a aquel lugar para posiblemente tratar de esconderse de una horrorosa bestia que ahora le estaba dando muerte, y lo hacia a través de mordiscos... No se lo comía, solo lo asesinaba para luego dejar su cuerpo allí...
El extraño ser no había notado a las adolescentes, quienes presenciaban todo sin palabras... Luego desapareció cuando un humo púrpura lo rodeó y se lo llevó.
-¿¡Q-QUÉ DEMONIOS FUE ESO?!- Preguntó alterada Osana Najimi.
-Ehh... Y-yo no se... ¿Extraterrestres?- Contestó Ribaru, completamente asustada -Debemos decirle a algún profesor- Continuó.
Osana y Ribaru empezaron a correr. En su camino hacia la sala de la facultad vieron como varias personas corrían de un lado a otro gritando... Todos estaban amontonadas en la entrada, mientras eran atacadas por aquellas bestias, no dejaban a nadie escapar.
Una de ellas tomó a Osana por el hombro, causando que gritara. Ribaru se lanzó a defenderla, pero en aquel heroico intento fue mordida y cayó al piso. El monstruo solo gritó y se esfumo.
Osana no sabía que hacer, por lo que tomó a Ribaru y con apoyandola en si, la llevó consigo dentro de la Academia, escondiéndose en la clase 1-1.
Para la sorpresa de ella, había más gente allí... Kiba Kawaito, Sakura Hagiwara, Rojasu Norubiru, Kokoro Moroiro, Kenko Suboyaka, Geiju Tsuka, Shin Higaku e Itachi Zametora (Este último se puso en posición de combate cuando vio la puerta abrirse).
-Agh, bien... Solo es uno más- Dijo secamente Itachi.
Camino hacia Osana, quien ya había soltado a Ribaru... Itachi tocó a la muchacha rubia, quien estaba perdiendo mucha sangre y luego se paro diciendo que probablemente no sobreviviría.
Osana había quedado impactado con aquel frío comentario -¿¡Qué?!- Gritó Osana, ella no quería perder a su amiga. -¿Qué demonios esta sucediendo?- Preguntó con un acento a punto de quebrarse para convertirse en llantos.
-
Es Borupen- Le respondió Geiju
-No sabemos que hizo ese chico, lo único de lo que estamos consientes es que es responsable de todo esto... Invocó estas criaturas después de matar a todos mis amigos y líderes de club- Dijo tristemente Shin.
-Y por alguna extraña razón... ¡Los teléfonos no funcionan!- Añadió Kokoro Momoiro -Es como si les hubiera hecho algo... Estamos peor que los del siglo XVII- en eso ella comenzo a llorar.
Osana miró el suelo por un momento... Ahora todos callaban. Ribaru estaba ocultando la herida con su mano derecha, estaba en contra de esa idea de morir...
Afuera de la habitación se escuchaban los gritos de los estudiantes y maestros, los cuales eran devorados por esos extrañas criaturas... De repente, todo cesó... El silencio reinaba ahora.
Itachi miró a través de la ventana, allá afuera no parecía vivir nadie más, y esos seres habían desaparecido.
-Creo que ya no están... Hay que aprovechar de ir por ayuda- Sugirió Zametora.
Kokoro lo miró -¿Quién en su sano juicio saldría allí?-
-Pues yo- Respondió Itachi.
-Yo te acompaño- Dijo Kenko.
-¡Yo también!- Mencionó Kiba.
-Okey, nadie más, sino sería mucho. Iremos a ver si esta despejado, no nos separaremos por nada, ¿Entendido?-
Los muchachos acentaron con la cabeza en modo de respuesta. Osana los miró con algo de duda.
Itachi se acercó a la puerta y la abrió... No había nada, pero se escuchaban una risa a lo lejos, posiblemente proveniente de Borupen, el causante de la catástrofe.
Además se oían los gritos de esos monstruos de forma humanoide, con tez ultra palida y ojos de araña.
Itachi puso su primer pie afuera y los siguientes en salir fueron Kiba y Kenko, cerrando la puerta este último.
Caminaban despacio, afuera no había nada que no fuera sangre y los mutilados cuerpos de sus compañeros. Los demás presenciaban todo desde la ventana del salón 1-1... Parecía que era seguro salir.
Osana solo se mantenía junto a su amiga.
Kiba miró la salida y sin pensar se puso a correr velozmente con una expresión alegre. Itachi y Kenko la miraban desilucionados al ver aquel acto de traición tan cobarde... Por lo menos ella iría a informar lo sucedido y así llegaría ayuda. Sin embargo, a medida que Kawaito corría y parecía que se salvaría, una de esos seres de aspecto arácnido salió detrás de un árbol y la atacó. Kiba gritaba por ayuda muy alto, atrayendo a los demás depredadores.
Itachi y Kenko sabían que no podían volver a entrar dentro de la escuela, por lo que corrieron hacia las ventanas con la esperanza de que los demas las abrieran.
Así lo hicieron, pero ahora las criaturas sabían de su ubicación y comenzaron a golpear las ventanas con una fuerza bestial.
Lograron entrar después de quebrarlas, lo que obligó a Osana y los demás a salir rápido de allí. Kenko ayudó a Osana a llevar a Ribaru y todos corrieron hacia la azotea.
Kokoro en cambio no alcanzó a huir y cayó mientras decenas de esas cosas la rodearon para darle muerte.
Todos llegaron a su destino y se quedaron ahí... En un rincón del último piso de su escuela... Velando por ellos.
Osana y Ribaru fueron las últimas en llegar...
-¿D-donde esta Kenko?- Preguntó Sakura.
Osana la observó con pena -Él tomó otro camino, para que esas bestias lo siguiera a él...-
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Eso Viene Por Nosotros...
FanfictionLos personajes y los "escenarios" pertenecen al videojuego Yandere Simulator que es propiedad de YandereDev, osea NO son mios.
