Hola, me llamo Jessie y tengo dieciséis años, vivo en una pequeña casa de Nueva Jersey y voy al instituto Timtout. Pienso que llevo una vida más que normal para una niña de dieciséis años pero por lo visto mis padres y yo somos los únicos que lo pensamos. El echo de que no haya ido nunca de fiesta, ni tenido novio, ni tan siquiera me hayan dado nunca un beso no quita que mi vida sea normal, pero este verano está cambiando mi manera de pensar y todo por que creo que me he enamorado por primera vez...
A inicios de verano fuí a una campamento de verano con mis dos mejores amigas, Keila y Susan. Yo y mis amigas teníamos muchas cosas en común incluyendo que pensábamos que ir de fiesta, beber y los romances deberían ser para más grandes, además de que a las tres nos obligaron a ir a este dichoso campamento para que "socialicemos". El campamento estaba situado en la orilla del lago Tapiki y dormíamos en una especie de cabañas de madera con dos literas y un baño en cada una de las cabañas. Por suerte los grupos para las "habitaciones" nos dejaron hacerlas a nosotras, pero como éramos tres una persona iba a venir y no sabríamos quien hasta la cena donde nos reuniríamos todos los que estuviésemos en el campamento.
Una vez visitada las habitaciones nos dirigieron hacia el comedor. El comedor era como las cabañas donde dormíamos por la parte exterior y más alargado, y por dentro había cuatro mesas grandes. Una vez dentro vimos a un chico con gafas no muy alto que parecía haber venido solo, y sí, el campamento era mixto, el chico se acercó y nos preguntó por nuestros nombres.
-Jessie - respondí tímidamente -
-Karl, encantado - dijo mientras me estendia la mano para que se la estrechase-
Estuvimos hablando un rato y le presenté a mis amigas, adivinad que, a el también lo habían obligado venir, al fin y al cabo no era tan raro como parecía a primera vista. Mientras hablábamos vimos que por la puerta entraba una chica rubia, con gafas de sol y ropa de marca, seguida de su séquito de chicas, ella era Jennifer pero todo el mundo le llamaba Jenny. Era la chica más popular de toda la escuela desde los seis años y su séquito eran las gemelas Bibby y Karin.
Lo más curioso de todo no fue verla ahí sino verla con el chico moreno y alto que la cogía de la mano, teniendo en cuenta que cuando acabó el curso pasado salía con un chico rubio de nuestra clase llamado Justin, quien devia ser ese chico?
Fueron pasando los minutos y siguió llegando gente hasta ser un total de treinta y siete contando los cinco monitores. Yo no era muy buena en mates pero Karl rápidamente dijo que éramos treinta y dos y que habían un total de ocho habitaciones de cuatro, y que las mesas iban a ser de ocho. Después de ese increíble y veloz cálculo le comenté en voz baja a mis amigas una cosa y como ellas también estaban de acuerdo me dispuse y pregunté :
-Karl quieres estar con nosotras en la cabaña?- pregunte con decisión -
-Lo decís en serio?- pregunto el flipando-
-Sí- respondimos yo, Keila y Susan.
Cuando le verificamos que iba en serio se le puso una cara de felicidad como no se la he visto a nadie. El nos dijo que le encantaría y una vez acabada la conversa nos trajeron la cena. En el comedor estábamos divididos en las cuatro mesas, en la mia estábamos Karl, Keila, Susan, dos chicos que parecían ser hermanos porque tenían unos rasgos faciales parecidos y no paraban de pelearse, dos chicas, una supongo que venía con los dos hermanos y la otra me imaginé que venía sola, y por último yo. La mesa de la otra punta del comedor era la de Jenny, sus amiguitas, el chico que parecía su novio, tres chicos más que debían ir con el novio de Jenny y una chica que me pareció una interesada de tres pares de narices. Habían dos mesas más con otras ocho personas en cada una.
Cuando llego la hora de cenar no tuve ningún problema, siempre he comido de todo, no como mucho pero aún y así tengo un poco de barriga. De cenar había una sopa de una pasta que no había probado nunca, pizza y de postre un helado. Me imagino que no todos los días iba a ser así pero fue un buen día.
Una vez nos dieron permiso nos fuimos todos a dormir, yo dormía en la parte inferior de la litera ya que mis padres dicen que me han visto alguna noche diambulando sonámbula por la casa y en la parte superior de la litera dormía Keila. En la otra litera se encontraban arriba Susan y abajo Karl. Lo que me pareció curioso es que Susan dijo de dormir expresamente con Karl. Me parece que algo había visto Susan en Karl. Nos dimos las buenas noches y apagamos la Luz.
Al día siguiente me desperté al oír aquel grito de Keila y enseguida me di quenta de que...
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Sintomas del nerviosismo amoroso
RomanceEsto empieza y Jessie es obligada a ir a un campamento de verano.
