El día de la prueba

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Atención: el siguiente libro contiene escenas de violencia. Los hechos y historias que contiene este libro no son reales. Aclaro que algunas historias de los soldados si fueron adaptadas para este libro por lo tanto algunas si son verdaderas.

Autor: Silvano Aguirre

Aviso: Todos los derechos reservados. En caso de copia podría causar problemas legales.

A tí lector apasionado espero que disfrutes la historia y dejes tu estrella, subiré una parte Nueva cada dos días.

Era el día de la evaluación de matemáticas. Si ese día, el que todos se sienten como unos burros antes de entrar al curso.
Estaba repasando algunos problemas antes de entrar, algo que a mi me ayudaba un montón. Lo que me daba tiempo para escribir las cuentas en una hoja tan chica que los profesores no se daban cuenta. Si, esa era mi especialidad, escribir tan diminuto que ni una hormiga podría leerlo, pero obviamente yo sí puedo leerlo, de eso saco ventaja. Esas son las habilidades secretas que se desarrollan con el tiempo, cuanto te quitan todos los puntos y te quedas como alumno regular libre y tienes que rendir todas las materias a fin de año.
Ya hacía tres o cuatro años que me pasaba lo mismo, comenzaba todo bien pero por circunstancias algo diversas como peleas y otras parecidas aquellos puntos tan precioso de iban. Así de simple, así como si nada, hoy solo me quedan tres una pelea más y chau escuela. O al menos eso me dijo el director así que trato de no enojarme tanto.
Aún que lo admito, soy un tanto agresivo y busco abeces los problemas, algo que no me agrada, pero esa es otra abilidad mía. Donde hay problemas yo estoy metido.
Tan si, que justo en este momento me encuentro sentado copiando los problemas, saltando me la clase de química orgánica la cual ya no la soporto, la profesora a dado el mismo tema ase ya como cinco semanas.
Miro el reloj que me marcan las diez menos cuarto y pienso algo como en diez entro y digo hola o estaba en el baño,,, jaja a quíen le miento la profesora no es tonta, se dará cuenta seguida que me salté su clase, o mejor, me meto al baño tres minutos antes de el toque de campanas.
Y pensaba, y meditaba, cuando siento que me tocan el hombro. Ya fue, me descubrieron, pero bueno solo me doy vuelta y digo la verdad.
Miré acia atrás tratando de disimular que no pasaba nada, y allí estaba, parado, sin decir nada, solo mirando al horizonte como si nada, Marcus.
Marcus era un chico alto flaco y Atlético, su cuello completamente marcado y su lunar en la base de la barbilla y el otro encima de la ceja, pelo negro, tes blanca, labios finos, nariz empinada y ancha, ojos negros, con mucho corrector de ojeras y la típica remera de la escuela azul con el logo de ella en el costado del corazón.
-¿Bamos?-dijo Marcus ya girando su cabeza para verme, hobia mente no recibiría un "no" de parte mía. Así que me levanté miré el reloj nueva mente y ya marcaban las diez menos cinco, así que salimos unos minutos a sentarnos al frente de la escuela cecundaria, Marcus compro unas latas de gaciosas, yo busqué en el interior de mi bolsillo el paquete de cigarrillos Rubios y prendí dos mientras Marcus habría las latas de Lima, compartimos un momento los dos puchos y las latas.
- Y, te enteraste de la ley nueva -
- Si, no me parece gran cosa, creo que solo va a ser temporalmente y ya verás que en uno o dos años la van a abolir - lo miré como diciéndole con la mirada "Vas a ver qué tengo razón"
- Será lo mejor para todos, después de como el gobierno pasado hundió a la Argentina. Creo que con los militares estamos mucho mejor-
- Si, claro, decir que hoy en día no es como la anterior dictadura militar, estuvo bueno eso que hicieron a la hora de tomar el poder de forma tranqui -
- Quisieras decir de forma automática, inmediata y pacífica - dijo Marcus ya dándole el último respiró al cigarro y yo le asentía con la cabeza cómo diciéndole "si, algo así".
Ya se habían echó las diez y veinte las campanas sonaron indicando el receso de diez minutos. Marcus y yo entramos, tiramos las latas en el basurero para aluminio y luego emprendimos camino al curso.
Ya dentro me dirigí a el último asiento de la fila de bancos de la izquierda. El curso era una completa porquería la calefacción rota, los vidrios fueron reemplazados por placas de madera, poca luminosidad, estaba pintado de celeste y blanco en dos franjas horizontales, el piso lleno de pegotes de bebidas que asían varios meses que se abrían echó el pizarrón de risa que media dos por un metro o al menos la parte donde se marca la tiza blanca por qué el resto está lleno de graffitis con corrector. Si tal cual lo describió.
Me acomode en la silla y me preparé para la evaluación metiendo el pequeño papel en el tubo de la lapicera para sacarlo cuando hiciera falta miré al frente donde estaba Korrtys Engel haciendo garabatos en una de las paredes con el lápiz.
Korrtys Engel era la persona más activa del curso, después de clases salía a comer con nosotros y luego de eso se salía al parque central a hacer parkour junto con sus hermanos Nico y Ruiz, el tenía pelo marrón claro ojos verdes, tes blanca aún que algo Rojo por lo quemado que estaba cara según algunas compañeras una cara hermosa y si, aún que lo digo yo, tenía el mismo cuerpo que. Yo espalda fina con mucho pecho flaco y hombros altos, media más que yo, eso seguro, alrededor de un metro ochenta, tenía dieciocho años y vestía el uniforme de la escuela pantalón gaucho para trabajar en la tierras y la remera azul.
- Psht, Korrtys estudiaste algo - le pregunté mirando el respaldar de su silla. El estaba sentado unos cuatro asientos más adelante al lado de la ventana
- si, y tú estudiaste algo de la evaluación - me miró y yo levanté la lapicera para indicarle que no
Pasaron varios minutos el reloj marcaba las diez treinta y uno, cuando entro el profesor, antes de dirigirse a su banco pasó por todas las mesas revisando las cartucheras, los escritos en las mesas, las hojas de bajo de las mesas, retiro todos los abrigos y chaquetas, asta nos hizo subirnos las mangas asta los codos y durante el examen tendríamos que quedarnos así, nos reviso las manos, los brazos, a los que tenían lentes asta los lentes le reviso. Luego de eso se sentó en el banco y dictó. - Efe de equis, de dos por equis elevada a la dos más cinco equis menos doce. Gráfica -dijo luego de sentó en su escritorio y empezó a llenar el legajo.
Esos son los minutos más importantes para el arte de copiar. Me llevé la lapicera a la boca para sacar el papel enroscado en su interior y lo leí cuatro o cinco veces y lo copié tal cual era el problema, luego lo arrugue saque un pañuelito descartable de la mochila y me soné la nariz luego de eso me levanté y tire los dos papeles al basurero, así como si nada me senté y miré mi reloj que ya marcaban la once y media. Entregué y sali del cursó y espere a Marcus y Korrtys.

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