La noche había llegado junto con una inesperada tormenta. Los truenos resonaban como tambores de tal modo que parecían entonar una canción de guerra.
Una habitación de La Academia estaba iluminada con una tenue luz. Aquella era la noche perfecta para invocar a un demonio eléctrico. Tan solo se encontraban dos seres vivos en aquella habitación, una figura oculta bajo una capucha de su negra capa y un extraño gato de color azulado y dos colas.
En la habitación resonaba cada poco una risa emocionada, exultante, proveniente de la figura encapuchada, la cual dibujaba en el suelo símbolos arcanos.
─Es perfecto, esta noche es perfecta, hoy lo conseguiré, Libro─ La voz quedó acallada por un trueno y la sala se iluminó unos segundos después.
El gato sentado a su lado ladeó la cabeza.
─Eso dices siempre, Lysh. Y hasta ahora solo estamos tú y yo. A lo mejor deberías dejarlo...
─ ¡Jamás! Invocaré algo increíble y mis compañeros tendrán que reconocer mi valía. Verán que no soy una fracasada. No lo soy. Al fin y al cabo, te invoqué a ti.
─Mientras intentabas invocar a un demonio de fuego. A Vassiel ni más ni menos
Lysh chasqueó la lengua.
─No era el día indicado.
─No necesitas probar tu valía invocando un gran demonio. Vales mucho por ti misma aunque no seas capaz de invocar.
La capucha de la misteriosa figura resbaló, dejando ver el rostro de una chica joven. Al darse cuenta de ello, un poco nerviosa volvió a colocarla, ocultándose nuevamente. Libro tenía razón. ¿Cuánto tiempo llevaba practicando invocación sin éxito? Él había sido su único logro hasta ahora y eso fue hace un año cuando estaba cursando tercero. Era un Nekomata, un gato con dos colas y con poderes principalmente de ilusión. Era un gato precioso, con el pelaje azul y suave y los ojos de color dorado.
Libro era muy extraño, los nekomatas eran Seres que se dedicaban a maldecir y engañar a sus víctimas. Eran inteligentes, dentro del tipo de Seres de tipo animal, pero se suponía que no podían razonar como los humanos, mucho menos hablar. De hecho, ningún Ser que aparecía en su glosario de invocaciones era capaz de pensar como Libro.
Cuando enseñó a sus compañeros su primer éxito, se rieron de ella. Como siempre. Para colmo Libro se había negado a hablar y había quedado aún más como una estúpida intentando explicar lo fascinante y extraño que era su nekomata. Libro solo hablaba con ella.
Por lo que le había explicado su profesor, con un deje de desdén, por fin había invocado a un familiar, la invocación protectora de cada invocador. Sus compañeros lo habían hecho en primer año, ella lo había conseguido en tercero. Pero a pesar de todo el desprecio y burlas de sus compañeros hacia su familiar, ella adoraba a Libro. Aunque pequeña, había sido su primera invocación, y mucho más importante, él se había convertido en su mejor amigo. Además, aquello probaba que no se habían equivocado en enviarla a La Academia.
Lysh podía sentir la magia en su interior, pero a la hora de sacarla, esta no le obedecía. Estaba en penúltimo año y no podía llevar a cabo las invocaciones más simples. No importaba cuánto estudiara, no importaba cuánto practicara en su habitación, a la hora de hacer un hechizo las palabras bailaban descoordinadas en su cabeza, la magia se negaba a salir.
Sus profesores se habían esforzado mucho con ella al principio, pero no tardaron en dejarla por imposible. Habían reconocido en ella una buena fuente de magia, por eso fue aceptada en la escuela, pero nadie entendía como no era capaz de realizar cosas básicas. Era extraño. Nadie quiso hacerse cargo de investigar cual podía ser la causa y al final, lo achacaron a que ella no se esforzaba lo suficiente.
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La Cárcel Negra (TERMINADO)
FantasyLysh es una joven estudiante de invocación en La Academia que no es capaz de invocar a pesar de haber nacido con el poder dentro de ella. Tras un mal día, uno de sus intentos por invocar un Ser de gran poder sale muy mal y acaba en La Cárcel Negra...
