La Silueta

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Me levantaba con ganas de quemar vivo el despertador, ¿quien no?
Mi cara adormecida destacaba por mis ojeras, que desvela mi falta de sueño a todos los que me rodeaban. Y yo, al verme en el espejo del baño, obviamente me veía horrendo.

Despeinado, dormido, con la cara babeada no vamos a mentir.

Y mientras me buscaba mil defectos en mi rostro, me decidí por ducharme antes de salir a desayunar.

Era lunes, necesitaba de un golpe de agua fresca, para despertarme y empezar el día, aunque bueno, tenía pereza.
Estaba buscando ropa para ponerme hasta que mire un momento por la ventana para decidir si me ponía ropa abrigada o no.

A estas hora era bien temprano, hasta las farolas se encontraban prendidas. Y la que se encontraba en frente de la puerta de mi casa empezaba a parpadear. Me detuve unos instantes a ver algo curioso que no diferenciaba que era.

Por unos instantes se mantuvo iluminada pero, si me fijaba bien.

Me miraba fijamente, la silueta de un hombre se veía como una sombra con la mirada en mi ventana, firme y quieta.

No se movió, hasta que todas las farolas se apagaron. En realidad no era tan temprano y el sol ya salía de entre las colinas que tapaban a este, haciendo sombra a nuestro pequeño pueblo alejado de la ciudad, y perdido en la montaña.

El hombre que vivia en mi ventana Geschichten, die süchtig machen. Entdecke jetzt