Año 1350, día de la semana Miércoles, hace meses que no escucho a niños corriendo por la calle jugando a la pelota o simplemente paseando. Se me a olvidado como sonaba el ladrido de un perro de tanto tiempo que no veo ni escucho uno.
Cada día, escucho carruajes pasando por delante de mi casa, carruajes con medicinas y antibióticos. Ayer, escuché un fuerte golpe fuera de mi casa, como si un cuerpo desvanecido cayera de un sitio de unos 2 pisos de alto, después de ese gran golpe, escuchaba lloros, gente acudiendo a ver que ocurría, que sucedía.
Mi curiosidad por saber que sucedió ahí fuera, era muy grande. Me asomé por la ventana y allí estaba, el quinto suicidio de la semana. Un hombre de unos 25 años de edad, solo 25 años. Era un conocido, hace meses, cuando la peste no era tan grave, iba a su mercado a comprarle frutas para mi familia. Que pena, ¿sera olvidado como algunas de las millones de personas que han muerto por esta pandemia?
Ese hombre,ese pobre hombre, que ni su nombre puedo recordar, ahora mismo estará siendo olvidado por sus familiares, amigos y incluso un conocido como yo, que dentro de unas horas no podré acordarme ni de el ni de los vecinos que se suicidaron hace semanas. ¿Porque nos hacen vivir tanto para luego ser olvidado por las personas que mas apreciamos? Acaso, nosotros al perder a alguien especial, nos toma a penas 5 días de olvidarnos de él?
En fin, ahora me encuentro en el sótano, viendo a mi hija Susan durmiendo, esperando una mínima luz de esperanza de sobrevivir. Mi hermana Margaret salio de casa hará escasas 3 horas, ha salido para buscar un mínimo de comida para aguantar un par de días más. Pensar que tantos años atrás, el ser humano, las personas, hayan tenido que luchar tanto para luego, ¿acabar muriendo por una simple epidemia? Vergonzoso.
Hace unas horas, me puse a recordar viejos momentos con Alesa, mi mujer, solo puedo acordarme de ella si hago mucha fuerza, ya que su muerte fue hace unos 3 años. Aun me acuerdo cuando nos conocimos, donde, nuestras cosas en común y en contra. Aveces pretendo olvidarla para dejar de torturarme a mi mismo. ¿Porque somos así? ¿Encontramos algo que nos duele sentimentalmente y, aunque nos duela por dentro, seguimos pensándolo? Las personas somos unos seres humanos muy admirables por un lugar y despreciables por otro.
Poco a poco mis ojos se van cerrando, estoy cansado, llevo unos 4 días sin pegar ojo, por miedo a que nos entren a robar. De comida tenemos poco, pero es conocido por todo el barrio que Alesa era medica entonces medicina tenemos para unos cuantos meses. Estoy pensando, toda esa gente que ha nacido con mucho dinero, ¿ahora mismo estarán muriendo por la misma causa que una persona que nació con una manzana y poco mas? No creo, estarán en una habitación sellada con oxigeno suficiente para siglos y seguro que a la hora de comer, se dejaran medio plato de carne por no tener hambre. Debo de dejar de pensar en eso (rugido de barriga). Espero que Margaret vuelva pronto. Llevo demasiado cansancio encima, creo que voy a tumbarme un poco.
Unos días después
Año 1350, día de la semana Lunes, la última vez que escribí en mi diario fue hace un par de días, desde el miércoles, he estado tumbado en la cama, mi hermana dijo que hablaba en sueños, hablaba de un tal Erston, aunque después de hacer memoria, no sé quien es. Mi hija, ha salido a las calles, por fin la veía feliz después de tanto tiempo, incluso yo también lo estaba porqué por fin salia de esta triste mazmorra. Mi alegría se acabó al verla salir de casa con una mascara, que triste, ya ni libertad para salir a la calle. Los únicos trabajadores que veras por las calles serán médicos con mascaras espeluznantes y terroríficas. A veces, le cuento historias a mi hija sobre como era la vida hace 6 años, los mercados, los teatros y muchas mas cosas que siempre al contárselas se queda impactada. Creo que tengo fiebre, o eso espero, no quiero morir por esa maldita epidemia, no quiero. Estoy sudando mucho y cada vez mi tos es mas ronca y fuerte. Creo que debería dormir un poco, a ver si mañana me encuentro mejor.
Al próximo día
Año 1350, día de la semana Martes, pensando que hoy me levantaría mejor, estaba muy equivocado, ahora hasta me cuesta mantener el bolígrafo entre mis manos, cada vez tengo menos fuerzas, me pica la garganta y los vómitos y las nauseas no paran de augmentar, espero que Susan no me vea así. Margaret me dijo que encontró un sitio donde cree que puede haber comida, lo suficiente para un mes, o dos meses si soy yo el que no puede con esta epidemia. Sigo pensando que esto es un solo resfriado, pero mi yo interior sabe cada vez mas de qué estoy contagiado. La primera opción que me viene a la cabeza es buscar en el montón de medicinas que tenemos escondido en un lugar de la casa algo que me sirva calmarme el dolor, pero a la misma vez que esa idea pasa por mi cabeza otra pregunta se me aparece: Para que?, verdad es, para que voy a usar mis ultimas fuerzas en buscar unas medicinas que sé de sobra que no podrán salvarme de esta epidemia?. Voy a intentar subir las escaleras para ver el paisaje que hay alrededor de mi casa.
Sube las escaleras
Toda esta oscuridad a mi alrededor, toda esta tristeza que se siente, todos esos llantos, todas esas mascaras, toda esta vida luchando para luego acabar como, con una maldita epidemia incurable. Poco a poco me voy acercando al limite de el tejado, los dedos de mis pies están flotando a 8 metros sobre la tierra. Podría acabar con esta tortura en escasos 5 segundos, o Podría hacer como el sufrimiento sentimental? No, esto no es lo mismo, este sufrimiento duele mas. Cada vez mis pies están en menos contacto con el tejado. A esto e llegado? Quejándome de el suicidio para luego ocurrir a él? Me decepciono a mi mismo. Tras ya no poder ni sostenerme en pie, escucho la puerta de las escaleras abrirse, era Susan, estaba preocupada porque no encontraba a su padre. Con la cara medio desecha y mi cuerpo hecho basura, al temer como me puede ver mi hija, me tire de el tejado y de repente, esos 5 últimos segundos de mi vida, me acuerdo de quien era Erston, era el comerciante del mercado, era el hombre que días antes se había tirado de el tejado. Ahora me acuerdo, Erston fue quien me invito a la inauguración de su mercado, el que siempre me vendía la fruta a buen precio, el que me hacia las mejores rebajas, por esas pocas acciones, debes ser recordado por alguna persona en el mundo. Cada vez me acerco mas al suelo y en vez de sentirme mal, cada vez me siento mas libre, cada vez todos mis dolores y nauseas se van desvaneciendo y en el momento que mi cuerpo toca el suelo, me siento como si toda esta epidemia hubiera sido un sueño, mejor dicho, una pesadilla.
FIN
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BrokenBones
Short Story*Capítulo nuevo de vez en cuando* Historias cortas de suspense/ficción/terror/fantasía y mas de 1 a 3 capítulos. Aviso: No enamorarse de los personajes. Quien avisa no es traidor
