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La oscuridad es la única compañía, la soledad y el miedo axfixian a un pequeño tricolor de texturas delgadas, facciones algo afeminadas, poseyendo unos hermosos ojos de un bello color amatista lo cual era casi nulo debido al brillo que poco a poco...

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La oscuridad es la única compañía, la soledad y el miedo axfixian a un pequeño tricolor de texturas delgadas, facciones algo afeminadas, poseyendo unos hermosos ojos de un bello color amatista lo cual era casi nulo debido al brillo que poco a poco iban perdiendo. Las pequeñas grietas iluminaban la habitación en la que llevaba semanas encerrado, con la mirada perdida miraba al causante de la razón por la cual se mantiene en esa oscuridad.

La fría cadena sostiene su cuello, un collarín rodeándo dicha zona, quiere escapar, gritar por ayuda, más los intentos son inútiles. Nadie puede escucharlo y si intentaba escapar el maniático que lo mantiene cautivo lo castigará. Su piel estaba llena de moretones, un claro recordatorio por la cual no debía ni debe intentar de escapar nuevamente. Ante la sola idea de imaginarlo provocó que un escalofrío recorriera su cuerpo, le teme al hombre, al causante de arrebatarle la libertad. Su secuestrador es un demente y maniático.

Un desquiciado al tenerlo cautivox esperanzado de obtener a un heredero, ¿por qué él tiene que concebir al Hijo? Es la constante pregunta que se a hecho desde que
lo encerraron, una pregunta que aún sigue sin responderse. Silencio, es lo único que tiene, con su mente perdida no se percataba de los pasos y silbidos que se aproximaban hacia la habitación del infierno, ni siquiera escuchó el momento exacto en que la puerta fue abierta. Tarde se percato de la otra presencia en la habitación, unos ojos rojos de un color intenso miraban al pequeño tricolor con hambre, cómo un lobo queriendo devorar a su presa.

La cadena que apresaba su cuello fue jalada con brusquedad.

 

-Pequeño estás temblando- dice burlonamente mientras le acaricia la mejilla, provocando un quejido del menor, cada caricia dada en dicho lugar dolía, la cortada no ha sanado en su totalidad y el muy desgraciado lo sabe.

-P-por favor...

-Por favor ¿Qué? — Agarra la mejilla herida con fuerza, sonriendo satisfecho al ver la expresión de dolor del oji amatista..

- Déjame ir — Pese al miedo y al dolor logra articular las palabras.

- Si me sigues insistiendo jamás te dejaré ir- declaró mientras agarraba al pequeño del cabello- Es hora de la sesión, Yugi.

Y sin más llevó a Yugi fuera del sótano jalandolo del cabello, sus intentos de querer zafarse del agarre eran inútiles. Cada vez que trataba de liberarse recibía un forcejeo sumamente doloroso en sus cabellos.
Eso no era lo peor y Yugi lo sabe a la perfección, conoce aquel cuarto, aquella habitación, que ha sido testigo de su dolor.

Lo adentraron de un jalón que hizo que él pequeño soltará un quejido de dolor.

-¡No por favor!- exclamó siendo empujado a la cama.

-Yugi, mi querido Yugi — comenzó a acercarse, y por instinto Yugi se alejó, acción que provocó la ira de Yami. - Si no te opones a mí, prometo ser cuidadoso y gentil, Ángel.

Lo toma del cuello, acercándolo a su rostro.

-¿Entendiste?-

Al no recibir respuesta del menor comenzó a ejercer más fuerza, una clara advertencia de ahorcamiento.

-N-no....

-Trate de ser amable— suelta su cuello.

En un movimiento rápido agarra a Yugi de las muñecas, colocándolas por arriba de su cabeza.

- Seré malo contigo — susurró al oído de Muto.

Comenzó a quitarle la ropa hasta dejarlo al desnudo, el cuerpo de Yugi esta a su disposición; podría gozar cada parte de él, lamerlo, morderlo e incluso dejar chupetones en su blanca piel. No importaba las súplicas del menor, gusta de escuchar sus llantos, sus ruegos, las suplicas para detener la unión de ambos cuerpos.
Yugi sólo es un simple juguete,
juguete que estará con él.

- ¡Duele!—  gritó al sentir el miembro del mayor dentro de él en una sola estocada.

-Te acostumbrarás.

Las embestidas iniciaron lentas y luego los movimientos comenzaron a hacer bruscos, hasta el punto de hacer sangrar la entrada del doncel.
No disfrutaba para nada de aquel acto, y nunca lo haría.

....

Yugi oculta su rostro en una almohada, llorando por cada herida hechas a su cuerpo; chupetones y mordidas en la espalda, cuello, abdomen y su entrada, sangrando.

-¿Por qué? — preguntó con la voz quebrada — ¿por qué me haces esto...Yami?

-Lo sabes perfectamente —  contestó sin importancia.

- Sería mas fácil si — duda por un momento, no quiere hacerlo enojar pero joder, qué mas daba si se molestaba, ya lo ha lastimado lo suficiente como para que ya no le importara recibir un golpe —adoptarás a uno - continuó con una voz temblorosa, detestaba ser tan miedoso.

- ¿Adoptar? — tomó con brusquedad él rostro de Yugi — prefiero tener a un hijo que sea de mi sangre, pero sobre todo — con su mano libre da suaves caricias al abdomen plano de Yugi — ver como ira creciendo en tu vientre — un ligero pellizco en dicho lugar acompaña sus palabras — ver como crece nuestro bebe.


....


Después de un largo tiempo volví, ¿me extrañaron?

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⏰ Last updated: Jun 08, 2023 ⏰

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9 M-E-S-E-SWhere stories live. Discover now