Castigo

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-¿D-Dijiste algo?-Titubié mirando hacia Sabrina y rogando con toda mi alma que fuese  ella la que había hablado.

La pelirroja sacudió la cabeza mirándome con compasión.

Me tensé.

Claro que no fue Sabrina, la diferencia de voz entre ella y Kaitlyn es gigante. Chilló mi subconsciente al borde del colapso.

Palidecí.

-¿C-Como...has hecho eso?- Le pregunté a Kaitlyn con los ojos abiertos de par en par.

Se limito a ofrecerme una sonrisa apagada.

-Todo a su debido tiempo Blake- Respondió volteandose para caminar hacia Sabrina.

Sacudí la cabeza.

-¿Perdona? Llegas a MI casa, me dices que alguien me va a asesinar, mencionas que mi padre, os ha escogido como MIS guardianas,y nótese que no tengo ni la menor idea de que significa eso, y ahora me hablas en la mente, y solo pretendes irte, con esa maldita excusa de "todo a su debido tiempo" ¿¡Estas demente!? ¿¡PERO QUIEN MIERDA TE CREES?-Chillé con la cara desencajada.

Una risita salió de los labios de Kaitlyn.

-Sigues siendo la misma chillona ¿eh?- Comentó burlonamente, girandose un poco, para observarme por encima del hombro,  con una sonrisa colgando en sus labios, y los ojos brillandole de diversión.

Entrecerre los ojos con irritación.

-Vale...¿Te gustaría decirme que mierda esta pasando? !Porque de un momento a otro siento que no tengo vida!-Grité enfurecida.

La sonrisa de Kaitlyn se ensanchó.

-Lamento informarte, que la tortura apenas comienza- Murmuró y su mirada se ensombreció de repente.

Un quejido salio de los labios de Sabrina.

-Estaré cuidandote Blake, no salgas de aquí si no quieres que él venga a por ti-Comentó sin ninguna expresión y llamo con un movimiento de cabeza a Sabrina para que caminara junto a ella hacia la puerta.

Me mantuve inmóvil hasta que escuche como la puerta se cerraba avisandome que las pelirrojas se habían marchado.

Sola otra vez ¿eh? Preguntó con aburrimiento mi subconsciente.

Asentí aturdida.

Algo me decía que no seria por mucho tiempo...

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Caminé sin ganas  hasta mi habitación, mirando con una creciente necesidad de dormir hacia la mullida cama que parecía estar llamándome.

Miré de reojo por la ventana, observando el panorama que la noche me brindaba con su llegada, mientras las estrellas parpadeaban en lo alto, y asegurándome mas que todo, de que estuviese fuertemente ajustada.

Suspiré.

Necesitaba relajarme de inmediato.

Me saque la sudadera, dejandome solo con el buso que llegaba por la mitad de mis muslos y mis bragas de encaje azul.

Con pasos lentos,me acerqué a la pequeña mesita de noche, donde reposaba mi mp3 y un montón de papeles sin uso, y lo conecte a mi laptop, con ganas de escuchar musica y mejorar  el tétrico ambiente.

Y vaya que estaba tétrico.

Me lancé con un suspiro hacia la cama, y cerrando los ojos deje  que la encantadora canción  Stripped de Rammstein me envolviera.

Un giro repentinoWhere stories live. Discover now