Capitulo 1: El chico del Sueño

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La noche era tranquila y silenciosa, lo único que se escuchaba era el sonido lejano de pájaros que buscaban su alimento en la oscuridad. La luna, brillante en lo alto del firmamento, parecía danzar en un mar de oscuridad sin fin. 

 Lo único que mancillaba esa idílica noche eran unos pequeños gemidos, gemidos provenientes de la chica que estaba dormida en una vieja cama.

Capitulo 1:

Había una densa niebla, parecía que podía tocar el espumoso vapor pero empezó a asustarse al notar como por más voluntad y fuerza que hacía sus articulaciones no se movían. No podía ver dónde estaba, pero sabía que era de noche al mirar  al cielo, con mucho esfuerzo, y ver una pequeña luna en un cielo nebuloso. 

Al cabo de unos minutos, mientras intentaba tranquilizarse y se esforzaba en mover sus músculos, la niebla se fue disipando, como si de algún lugar alguien estuviese llevándose todo aquello. 

Poco a poco se hizo presente una pequeña plaza. Hasta ese momento no había notado el cosquilleo que provenía de las plantas de sus pies desnudos contra los adoquines. Los adoquines, formados por piedrecillas de diferentes tamaños, parecían recubrir todo el terreno de su alrededor.

La vista sólo le permitía ver un carruaje con dos caballos negros aparcado a un par de metros más lejos de ella. Al desaparecer por completo la niebla, aparecieron edificios colindantes con aspecto rústico. Eran edificios  de una sola planta, y de un aspecto viejo y pobre. Tan solo veía pequeños haces de luz gracias a candelabros que decoraban los árboles.

Lo único que recordaba era haberse dormido después de desempaquetar las únicas dos cajas que contenían todas las pertenencias de su vida. Había empezado por fin su vida independiente, su vida libre. Así que lógicamente  decidió que todo eso tan solo se trataba de un extraño sueño.

-¿Qué haces aquí?- una voz proveniente de detrás de ella la hizo saltar. Cuando se giró, vio un chico unos centímetros más alto que ella. Lo primero que le llamó la atención fue las mechas de color azul que sobresalían con el negro de su pelo, un color azul electrizante que conjuntaba con sus ojos.

El chico vestía de forma extraña, llevaba una especie de chaleco de piel que le llegaba casi hasta las caderas junto con un pantalón holgado que le llegaba hasta un poco más debajo de las rodillas. En un primer momento pensó que llevaba un abrigo, pero cuando se fijo, vio que en la espalda llevaba una capa y en la mano derecha llevaba un sombrero.

-¿Dónde estoy?- preguntó. los extraños ropajes le quedaban un poco grande, pero aún así no podía negar que era atractivo incluso así. Parecía un marqués o noble y la ropa le hacía parecer elegante y refinado.

 Lo que no le quedaba claro era de dónde había sacado su imaginación para que apareciese un chico así en sus sueños. ¿Sería porque al fin manifestaba algún síntoma a causa de leer demasiado? La señorita Méndez ya le había advertido millones de veces que se volvería como don quijote a causa de tantas lecturas. Aunque debía admitir que el tipo de chico que se había imaginado para ella era un pelín más alto. Pero debía de darse un golpecito a la espalda, tenía muy buena imaginación.

-Exactamente no lo sé, creo que entre el siglo XV o el XVI- cuando Valeria iba a volver a formular su pregunta, pensando que él no le había escuchado, este contesto mientras se le formaban pequeñas arrugas en la frente mientras analizaba su propio vestuario. – Pero eso no es importante ¿Cómo has podido entrar aquí? – curioseó mientras avanzaba un par de pasos hasta mirarla fijamente. - ¿De qué año provienes?

- 2014-susurró automáticamente sin entender aquello.

El chico arrugó su frente. - ¿No empieza a dolerte la cabeza? ¿A ver cosas extrañas? - El chico se había acercado con grandes pasos hasta quedar a unos centímetros de ella.  Tal y como había pensado en el primer momento, sus ojos y el pelo tenían el mismo color. Un azul precioso y extraño, junto con unos ojos añiñados. 

-No- contestó la chica mientras daba un paso atrás, ligeramente ruborizada por la proximidad en la que se situaban los dos.

El chico no pareció darse cuenta de esto, pero no aparto su vista de sus ojos, mientras seguía arrugando su frente.

-No puede ser, tendrías de estar ya loca. En estas alturas...- empezó a hablar. - A no ser que mientas, cosa que no lo estás haciendo. Porque eres humana, de eso no hay duda.- el chico empezó a caminar mientras la observaba- ¿Cómo te llamas? - preguntó al final, alzando la voz.

- Valeria- susurró hartándose de que el chico la mirara como un animal en peligro de extinción. - no se dé que estás hablando... ¡Dios, sí que es extraño este sueño! - acabó la joven mientras deseaba levantarse de la cama.

Entonces, todo cambió, las burbujas y la niebla se fueron haciendo más grandes y multiplicando. Valeria chilló del susto, y lo último que escuchó antes de levantarse fue la voz del joven.

-Te encontraré.

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