Dicen que la forma de matar de alguien, revela mucho sobre el asesino. Pues hoy os voy a contar un caso muy especial, "el caso sobre el alumno espumoso".
Nuestra historia comienzá en una nublada mañana de Marzo, en la facultad de educación de Guadalajara.
Allí en una de las muchas aulas del centro, un profesor extranjero daba sus lecciones de ingles a un grupo reducido de jovenes promesas. Lo único que parecía poder solapar la profunda, pero atrayente voz de aquel docente, era el cruel aullido que soltaban los inmensos cipréses y pinos que vivian por la zona, a causa del incansable viento que corría ese día, condiciones perfectas para que algo pudiera suceder.
Con mucho brió un joven muchacho entró al aula. El muchacho era de piel morena, corpulento, sin embargo, su estatura era la estandar de la clase, unos 1'75 metros de alto. En lo que se refiere a su aspecto facial, tenia la cara perfilada, la cual terminaba en una delicada y suave barbilla. Por encima de ella se localizaba una boca, cuyos labios formaban un arco de Cupido ( los labios superiores son delgados, mientras que los inferiores son gruesos). Debajo de dos perfiladas cejas se encontraban unos grandes y hermosos ojos verdes, solamente estaban separados por una nariz muy sencilla. En lo que se refiere a su pelo era corto, pero tambien era tan negro como el azabache. Sin embargo, por el aspecto que tenia en ese momento, sudoroso y masacrado, parecía muy exhausto como si hubiera corrido los 100 metros lisos.
El profesor, aún con sus apuntes en su mano derecha, dirigió su mirada al agotado joven que había entrado tan escandalosamente en el aula.
- Otras vez tarde Mario, ¿cual es la excusa de hoy? -Le preguntó el profesor, sin embargo esta vez usando un tono más serio.
- Esta vez no tengo excusa, sino una justificación- Le contestó Mario, entregandole un folio blanco con el sello de la polícia municipal de Madrid.
Acto seguido, el profesor dejó la justificación en su mesa, dejando a Mario que se uniera a la lección. Como era de esperar, Mario decidió sentarse al lado de Gabriel, el cual no solo era el mejor amigo de Mario, sino que se conocian desde su más tierna infancia. Sin embargo, ese día Gabriel se comportaba de una forma muy extraña, y eso era fácil de notar, sobre todo cuando se trata de una amistad tan duradera.
Grabriel era un joven muy extrovertido, de carácter tranquilo y amable. En lo que se refiere a su aspecto, podríamos decir que poseian un tono de piel muy similar, siendo unos centrimetros más alto que el resto de la clase. En lo que se refiere a su aspecto facial, tenia la cara perfilada, la cual terminaba en una suave pero redonda pequeña barbilla. Por encima de ella se localizaba una boca, cuyos labios formaban un arco de Cupido indefinido (Los labios superiores son delgados, mientras que los inferiores son gruesos). Debajo de dos perfiladas cejas se encontraban unos grandes y hermosos ojos azules turquesas, solamente estaban separradoes por una nariz suave y delicada. En lo que se refiere a su pelo era largo y rubio, solamente recogido por una sencilla coleta en la zona central de la parte posterior de la cabeza.
Todo aquel que conocía bien a Gabriel, podría reconocer fácilmente cuando esta nervioso o preocupado por algo, era como un libro abierto, pues se volvia era cuando se mantenia callado y con la mirada perdida en el vacío.
En el mismo momento que empezó el descanso, más o menos a las 11:00 de la mañana, Mario decidió llevarse a su buen amigo a la cafetería que había al otro lado de la calle, donde podrían hablar con más naturalidad. Así lo hicierón, ambos se sentaron en una de las mesas exteriores y comenzaron a conversar.
- Vamos a haber, ¿Que narices te pasa hoy? No eres el mismo de siempre - le comentó Mario a su amigo- ¿Te preocupa algo en particular?
Entonces Grabriel sacó de uno de los bolsillos de sus pantalones un pequeño papelito, el cual estaba doblado por la mitad, y se lo entregó a su amigo. Aquel papelito contenía un mensaje "hoy moriras a las 12:00". En aquel momento, Marío pensó que debía tratarse de una broma de muy mal gusto y trarto de animar a su amigo.
- Vamos Gabriel , no te lo tomes tan en serio - le comentó Mario - Seguro de que tan solo se trata de una broma pesada, pero si te hace sentir mejor, podriamos ir a al decanato y hablar con nuestro tutor, después de clase.
Sin embargo, la única respuesta fue un largo y desalentador suspiro.
Cuando se acabó el descanso, ambos regresaron al aula. Y como solia hacer de costumbre, Gabriel cogió su roja cantimplora de su cartera y le dió un pequeño sorbito de agua.
Iba pasando el tiempo, y las lecciones de ingles prosegían y al mismo tiempo, Gabriel se iba encontrando peor hasta que, justamente a las 11:58, le empezó a brotar una especie de espuma verde a la boca. Acto seguído cayó al suelo y como se estuviera ahogando empezó a combulsionarse y a moverse de forma violenta y agresiva.
Los gritos llenarón la sala, y a pesar de los esfuerzos que hicieron tanto el profesor como su amigo por intentar salvarle la vida, al final fueron en vano. Gabriel había fallecido en extrañas circunstancias, o al menos eso creían todos, pues cuando Mario cogio la cantimplora de Gabriel, percibio un sutil olor a almendras. Esta prueba, unida al hecho de que le brotará espuma por la boca después de ingerir el contenido de la cantimplora, solo podia significar una cosa. Gabriel había sido asesinado con Cianuro. Ahora solo le quedaba por averiguar ¿quien había envenenado a su amigo?
Continuará....
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Asesinato en la clase de ingles
Mystery / ThrillerUn misterio ha acontecido en la universidad de Guadalajara, un terrible asesinato. Con el tiempo en su contra, ¿podra nuestro protagonista descubrir al asesino antes de que finalice el cuatrimestre?
