1. El día de graduación

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Estoy a tres pasos de llegar al micrófono, en dónde tengo que dar mí corto discurso, agarrar el diploma y despidirme de la preparatoria, un lugar que me hizo madurar a pesar que he estado 3 años en la de California, pero simplemente no puedo hacerlo; miro a todos mis compañeros de clases con lágrimas de melancolía en su rostro, incluso las zorras de Megan, y a mí se me hace inevitable no largarme a llorar. Sí, frente a, exactamente, 300 personas y todas ellas tienen la atención en la idiota que llora en el escenario.

- Collins, tienes que hablar.- dice el director sin despegar la sonrisa de su rostro, maldita sea, ¿Acaso no ves que empezaré la universidad y que mí vida será completamente diferente?.- Hablas ahora mismo o repruebas una materia.- doy los tres pasos hacia el micrófono y empiezo a hablar.

- Hoy es uno de esos días que te tocan, aunque no quieras, despedirte de una etapa que nunca más volverás a vivir. La preparatoria, llena de estudiandantes -los cuales no todos te caen bien-, te hace sufrir, reír, llorar, aprenderte cosas que no son muy importantes o otras que si lo son, y te regala miles de experiencias nuevas -ya sean lindas o feas-.- sonrío al pensar todas las veces que he llorado de la rabia o de la felicidad aquí mismo.- En fin, no quiero extenderme más, así que, profesores y compañeros, gracias por brindarme su apoyo. Y amigas; ¡HOY BEBERÉMOS HASTA EL AGUA DE LAS CAÑERÍAS!.- mis amigas pegan un grito de felicidad y a mí me sacan el micrófono de las manos, okey, probablemente me he pasado de la raya.

Bajo los cinco escalones, camino hacia mí silla, ubicada al lado de Savannah, y trato de no mirar hacia atrás mío, porque lo siento, ya que su perfume llega a mis fosas nasales, y hasta puedo llegar a decir que escucho su respiración pausada. Ha hecho todo éste año de preparatoria en su hogar, no ha pisado éste colegio desde que terminamos nuestra relación, y se lo agradezco ya que se me hizo mucho más fácil no estar deprimida todo el tiempo, no lo veía, por lo tanto, podría imaginarme que le había salido un grano enorme en su rostro y que su cuerpo se había deformado de tal manera que sus músculos ya habían desaparecido.

- Está...-

- Lo sé.- interrumpo a Lou antes de que termine de hablar.

Clark, futura diseñadora de interiores, se encargó de todo sobre la entrega de diplomas, hubieron semanas que ella no hablaba con nadie sólo porque estaba sumergida en el tema, se esforzó demasiado y se nota al apenas cruzar la puerta de madera. Ambientó el lugar maravillosamente; el blanco y el dorado predominan por todo el espacio dándole un toque elegante, las sillas están cubiertas con un pintura blanca que las cuatro nos hemos encargado de pintar, hay una larga alfombra roja en dónde todos los alumnos fuimos fotografeados -por nuestros padres, obviamente- y el escenario tiene una pantalla enorme que Clark no me ha querido decir para que la usarán. Y cómo si de suerte se tratara, la gran pantalla se prende dejándonos ver a todos a una chica que nunca he mantenido una conversación con ella pero, creo, la he visto varias veces con una cámara en manos.

- Hola, muchos no me conocerán, o muchos lo harán ya que se habrán dado cuenta que me han pillado grabándolos a escondidas.- se escucha un "Ahhhhh" de todos los alumnos entendiendo al fin de el porqué de la pantalla- Grabé muchas cosas en éstos dos últimos años, hasta peleas, y decidí hablar con el director para poder mostrárselos a todos ustedes.

Agradezco en mí interior a Clark por ponerme un asiento cerca de la pantalla, ya que gracias a mí querida miopía no podría ver nada.

Thousand years empieza a sonar, mis compañeros largan una risa acompañada con lágrimas cada vez que se ven en la pantalla y yo por dentro rezo para que no haya nada de...

Mierda.

Logan y yo abrazados.

Logan bromeandome, seguido a eso, yo con los brazos cruzados y con mí ceño fruncido.

Jodido amorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora