Caminando por la feria, a paso relajado, mientras miraba a ambos lados esperando encontrar a su grupo de amigos, encontró un lugar, de aspecto místico y algo descuidado. En la entrada ponía "magia +18". Le llamó la atención, no supo porque, peró entró sin preguntárselo.
Una vez dentro vio que todo estaba oscuro, todo menos una zona central, con una mess baja y dos cojines en el suelo, uno en frente del otro. Podía distinguir una estanteria llena de botes con liquidos de todos los colores, algunos líquidos, otros vizcosos.
- Sientate Cristian. - Oyó una voz saliente de una puerta, una voz de un hombre mayor, y sabía mi nombre. - Ajá, sí, un poco de... Y de esto... - sin decir nada comenzo a mezclar varias substancias en un bol. - Bien bébete esto y comenzaremos la sesión.
No entendió porque, pero sin poner en duda nada, obedeció.
Su cuerpo comenzo a sentirse cansado, sus ojos se quedaron fijos en un punto concreto, comenzó a sudar descontroladamente, en poco rato su pelo estaba completamente mojado. Cristian sintió como su cuerpo se volvía cada vez mas pesado. No podia moverse, no podía hablar, se quedó allí sentado, y lo peor es que estaba consciente de todo.
- Quítate toda la ropa - le dijo el brujo.
"No puedo hacerlo, me quiere violar... No debí haber entrado aquí", pensaba sin poder decir palabra alguna. Entonces, su cuerpo comenzo a moverse solo.
Primero se desabrocho poco a poco los botones de la camisa. Quedándose con la camisa desabrochada comenzo a desabrocharse los pantalones. Se levantó y quedó de pie, se arrodillo de una pierna y se quitó un zapato, el respectivo calcetín, y despues zapato y calcetin del otro pie. Se bajó los pantalones quedando a la vista su pequeño miembre bajo los calzoncillos. Seguidamente acabo de quitarse los pantalones, y a continuación la camisa desabrochada. Lo último fue sus calzoncillos.
Quedándose de pie, mirando un punto fijo, el hombre se acercó, sacó de su bolsillo una especie de plastilina, y se la puso sobre su pene. Esta comenzó a crecer y a expandirse por todo el prepucio, el cuerpo del pene, y los testículos. Envolvió por completo su pene de una pasta negra que se endureció. Comenzó a extenderse por las ingles, y después por los glúteos, piernas, pies, tronco, brazos, manos, cuello y cabeza. Quedó completamente cubierto de esa pasta dura. Se quedó así unos segundos, y entonces el mago pronunció unas palabras extrañas. La pasta comenzó a entrar por todos y cada uno de los orificios, nariz, boca, orejas, ano y pene, además de filtrarse por la piel hasta llegar a todo el interior del organismo, incluido el cerebro.
Cristian perdió la conciencia.
