Le conocí sin saberlo

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Como caída del cielo dejaron en mis manos aquella piedra fría en su interior pero lista para ser amueblada con creencias y deseos.

En contra de toda idea, yo, plasmé mi pasado, sin respeto puse mis manos en ella y no la consideré.

Transcurrieron escasos días, tras ellos escuché las primeras valoraciones. Si defendí aquella única cosa con mi pobre palabra para entonces, fue por orgullo y vergüenza respecto a mi pobre capacidad para entenderla.

No hubo más, ya sólo me acompañaba donde caminase, pedalease… Montañas, ríos, pantanos… fue conmigo.

Dos años, fueron suficientes para generarme apego, nada quería hacer yo si no era con ella, mi turquesa.

No apelo a la fe para aceptar 'casualidad' como explicación. Allí donde yo hacía mis días el agua del pantano era limpia, colorida, turquesa…

Pantano y mineral habrían dádose la mano, de tenerla. Pues el agua turquesa de aquél remanso quitó el polvo de mi turquesa, le permitió brillar, más, aunque frío, brillava enérgico el Sol que también en las aguas filtraba sus rallos.

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