—Noah, estás estorbando.— Respondió aquella voz que tanto me irritaba. No, no lo estaba haciendo.
Por qué de echo, lo hubiera echo mejor si esa fuera mi intención.
—Estoy en el suelo, viendo la película. ¿Que no te parece cómodo, ah?.—Realmente me estaba enfadando, no había dejado de hablar de todos sus "sensibilidades" desde que encendimos el televisor.
—Pues, mis pies no se estiran bien. Muévete.—una sonrisa burlona se hacía presente en el, solo para simplemente causar una rabia y poca paciencia en mi concienciación.
—Sabes Ethan, acomódate tanto como quieras, ¡tus pies enormes pueden estirarse!—Me dirigí fuera de la sala, simplemente para dejar un portazo estruendoso del hogar.
Mis hermanos solo observaban las ventanas para contemplar mi huida tan cobarde, que vergüenza.
Había estado caminando alrededor del parque, maldiciendo una y otra vez sus enormes pies.
Aunque después de unos minutos, recapacité.
¿Que estaba haciendo aquí? Es de noche, estoy en el parque; ¿Y si me secuestran?.
Esa última pregunta invadía mi mente, me encogí en hombros solo para volver a casa ¿En que estaba pensando, chocolates, las revistas? Solo esperaba la sonrisa victoria de Ethan al verme regresar, y merecerme un golpe al insultar sus horribles pies.
Hasta llegar a escuchar; Una pisada, dos pisadas, tres pisadas ...
ALGUIEN ESTÁ ATRÁS.
Aquellos ruidos detuvieron mi andar y pensamientos, ¿ya me iban a robar? No, no, no, solo tenia 12 años, era demasiado joven como para poder ser secuestrado. mis labios apenas formulaban las palabras. Vamos, di algo rápido.
—Tengo pulmonía, mis órganos son débiles, y créeme que estoy en sobrepeso!—
Genial, lo habías echo excelente; como si alguien te creyera eso.
Un suspiro inquieto llegó, Hasta que, escuche una risa particular . .. realmente siquiera me había volteado para ver. Pero aquello simplemente recorrió un escalofrío por mi espalda.
—No te haré nada, así que no te asustes.— Pronuncio en delicadas palabras, ¿Era una niña? Dios, estaba tan cobarde, me puse firme y deje que el miedo y cobardía se escabulleran.
Vamos; ahora di algo varonil.
—¿Miedo? Una voz angelical como la tuya no debería de preocuparse, conmigo~.— Me había tornado más grave. Había respondido como un galán, ¡ya la había conquistado!.
Me di la vuelta para toparme con ella, pero sus delgados brazos detuvieron eso; sujetándome de los hombros para evitar ser vista, eso fue extraño.
—No tienes que mirarme, solo... quédate ahí.—Sus manos temblaron, ¿Le había dado miedo?.
Tragué saliva, no recuerdo haber echo algo mal en mi ensayo.
—¿Sucede algo? Por qué no simplemente hablamos y . ..— Otra vez, me detuvo. Pero ahora había abrazado mi espalda para que no dejare de intentar algo idiota otra vez {Al menos así lo sentí yo}.
no podía moverme, pero aún así simplemente alimentaba mi curiosidad de verla.
—Si lo haces, juro que me iré para siempre.—Estaba quebrada, sentía su rostro y respiración inquieta.
¿Tenía algo en el rostro? Aún así, no quería que se fuera. Por primera vez hablaba con una chica!
Esperaba que no se notará mucho.
—Yo... no te veré, pero aún así, necesito saber de ti.—
Observe sus manos que rodeaban mi pecho al ser abrazado. eran tan delgados, y blancos como si se tratara del color de la nieve misma.
Era lo único que podía o me permitía ver, y tal vez tocar. . .
Pase mis manos sobre las suyas, de forma delicada.
Un grave error, muy grave, apenas le había dado una caricia. Sentía el sobre salto, la había asustado.
y cuando me di cuenta apenas me había dado vuelta, ella ya no estaba.
¿Cómo desapareció tan rápido? ¿Era algún fantasma? ¿Dónde se fue?.
—¡Espera, no te vayas! ¿¡Podré verte después!?.— Me escuchaba tan desesperado, solo había visto como entre los arbustos del pequeño parque había partido, la había perdido de vista.
La primera chica con quien hablaba, todo había sido un desastre, bien echo Noah, lo hiciste muy bien siquiera sabías su nombre.
Pero mis deseos de volver a verla eran más grandes que mi orgullo, tendría más cuidado la próxima vez.
Aún así, Ya sabia las condiciones;
•Regla número 1. No la veas, o se irá para siempre.
•Regla número 2. No la toques, por que solo huirá.
Solo esperaba regresar mañana de vuelta, por que en ese poco tiempo. . .Me sentía enamorado por primera vez, con solo escuchar su voz.
¿Era posible amar sin ver, ni tocar?
Realmente No lo sabia, pero sería un testigo de ello.
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G H O S T
Novela Juvenil•Alguna vez te has preguntado, si es que el amor perdura hasta en los escasos hechos. Poder amar, ¿Sin tocar, ni ver? ¿Alguien podría conformarse con eso? ¿Alguien podría soportarlo tanto tiempo?
