1

60 9 4
                                        

Ya he perdido la noción del tiempo ¿Cuanto tiempo he estado en este lugar? ¿Semanas? ¿Meses? ¿Años? Ya no me importa, ya no me quedan ganas de nada, ni siquiera de escapar, la última vez que lo intenté me quede sin comida por demasiado tiempo.

Mi espiritu ha sido totalmente minado. Ya no lucho. Ya no ruego. Ya no hago absolutamente nada, siento que cada movimiento,  cada palabra,  cada aliento solo hará que empeore mi situación,   y no hablo de las llagas en mis muñecas, hablo de él,  mi captor,  aquel que ha hecho mi vida un infierno desde que llegó a ella.

Aunque no se puede decir que recuerde algo. Todo ha sido reemplazado por este abismo de oscuridad en el que me encuentro.  No recuerdo quien soy o quien fui. Supongo que fue mi subconsciente el que borro todo recuerdo en un intento en vano de disminuir mi sufrimiento. El pasa días sin venir, desocupandose totalmente de mi, aunque me hace un favor, simplemente quiero morir sin tener que ver su cara. El único arrepentimiento que quizás tenga, es que me llevaré conmigo la pequeña vida que cargo en mi vientre.

Pero se siente tan bien cerrar los ojos y pensar en no despertar nunca. No mas sufrimiento.  No mas golpes. No mas violaciones. Solo ese vacío que resulta tan placentero. Sin sentir ni importarme absolutamente nada. Pero la triste realidad se llega a recordarme mi martirio.

Escucho pasos en el piso de arriba. Después de tanto tiempo, ese desagradable sonido se hace presente.  Solo un augurio de los horrores que he de sufrir dentro de poco.

Siento el sonido de una llave entrando en la cerradura de la puerta de mi prisión y seguido a eso una segadora luz se hace presente.

Oigo pasos bajando las escaleras, lenta y tortuosamente, como queriendo deseperarme con el ruido que hacen sus pesados zapatos. No los siento mas a una distancia considerable de mi. Supongo que paro por el asco que debo dar. Claros signos de desnutrición,  llagas con sangre seca en mis muñecas por los grilletes, totalmente desnuda y con un vientre abultado por el tiempo que llevó encinta. ¿Que esperaba? No he comido en mucho tiempo y la única despensa de agua que tengo en un gotero que cae cerca de mi.

Cuando logre que mis ojos se acostumbren a la luminosidad no podía creer lo que veía. Si no fuera por el dolor que sentía , hubiera pensado que era un sueño.

Había una silueta desconocida delante de mi, llorando y acercándose lentamente. A pesar de no recordarla me resulta muy familiar todo en ella. Espero que venga a terminar con mi miserable existencia.

Cierro mis ojos lentamente, quiero morir de una vez, quiero que continué su tarea y no titube con mi mirada.

En cambio siento que unos brazos me rodean desesperadamente, abro los ojos por la sorpresa.
Este tacto me tranquiliza.

El extraño seguía llorando, ahora con su cabeza escondida en mi cuello, pronunciado un nombre que creí nunca oír nuevamente, Blue, este nombre no lo recordaba desde hace demasiado tiempo, mi nombre. Poco después, con las manos aun temblorosas, me quitó los grilletes, seguidamente mis brazos caen en el suelo, este extraño me abraza de nuevo con una delicadeza que nunca creí sentir, haciendo que resurja  de mi este añorado alivio.

La silueta me carga con suavidad y va caminado lentamente, espero que me lleve a mi muerte, es todo lo que deseo ahora. Siento como mi debilidad se hace mas notable, haciendo que se desvanezca poco a poco de mi realidad, el movimiento solo empeoro mi estado.

Mientras que la oscuridad me consume logro decir una palabra que expresa todo lo que siento ahora:

"Gracias"

GraciasStories to obsess over. Discover now