CAPÍTULO 11
El hijo de la guerra perdido más allá de la batalla.
En su sueño más profundo
La hija, la guerra y el viajero deberán encontrarlo.
Su despertar verá con su única esperanza.
La flecha de la diosa hallará su destino.
Rachel se desplomó en los brazos de Chris. Luego de unos minutos, ella abrió los ojos.
-¿Qué pasó? –preguntó.
-Una profecía. –dijo Percy.
Rachel negó con la cabeza. Si así era llevar el espíritu de Delfos, no me gustaría estar en su lugar. Aunque pensándolo bien, eso es mejor que estar maldita.
-No, no era una profecía. –hizo énfasis en la palabra ‘’una’’. –Era su profecía. –dijo mirándome a mí.
Su cara me era familiar. Era pelirroja, de ojos marrones. Sus jeans estaban manchados con pintura, y la camiseta del Campamento Mestizo también tenía algunas salpicaduras.
-La hija de Artemisa. Vaya, tus ojos ya han cambiado.
La mire sin expresión. ¿Mis ojos ya habían cambiado? ¿Acaso de suponía que no debía pasar aún?
-Lo siento, yo no debería hacer dicho eso. –se disculpó Rachel.
-No te preocupes.
-Será mejor que entremos a la casa. –sugirió Quirón.
Una vez dentro, volvieron a sus lugares alrededor de la mesa de ping pong. Nico en lugar de volver a su sitio donde lo ocultaban las sombras, se paró detrás de mí. Lo miré y me dedicó una sonrisa a manera de disculpa pero no se movió.
Rachel se quedó de pie, cerca de Thalia. Podía sentir su mirada en mí. Desde que me vio afuera no me había quitado los ojos de encima, o en cambio le rehuía la mirada. No podía quitarme la imagen de la cabeza de ella recitando la profecía sobre mí, con los ojos verde brilloso.
-La verdad no entiendo para que nos juntamos aquí. Si la hija de Artemisa quiere una misión y el Oráculo le dio una profecía, ¿entonces por qué no se va de una vez por todas?
-Me sorprende que aún te atrevas a darle rienda suelta a tu lengua, Tanaka. –Podrá decir que casi ronroneé las palabras. Tenía tantas ganas de hacerla callar.
Drew me lanzó una mirada de muerte pero la ignoré. Esa chica en verdad me molestaba mucho. Y el que sea una de las hijas de Afrodita no ayudaba mucho que digamos.
-Rachel –continué. –Hazme un favor. Deja de mirarme así. –le pedí gentilmente.
-¿Así cómo? –preguntó.
Arqueé las cejas.
-Ah, ya. Lo siento.
Asentí agradecida.
La mirada intensa de Rachel había comenzado a ponerme nerviosa.
Estaba cansada. Lo único que quería era una vida tranquila, normal. Sin tener que lidiar con diosas, niñas estúpidas con encanto vocal, profecías, chicos desaparecidos, maldiciones y bendiciones. Quería, por un momento, un poco de paz en mi vida. ¿Era demasiado pedir? Parece que sí. Incluso aunque Ivan no hubiese desaparecido de la noche a la mañana, aún tendría que lidiar conmigo misma. ¡Já! Que absurdo por mi parte querer tener un momento de paz cuando mi propio cuerpo esta una constante batalla, de la cual ya puedo decir que habrá un ganador.
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La Flecha de la Diosa
FanfictionMi nombre es Allison Moon, y tengo 17 años. Hasta hace unos días tenía una vida normal. O al menos la vida normal que una chica huérfana puede tener. Me gusta mi vida. Me gustaba mi vida. Iba a comenzar de cero. La chica que siempre creí ser? Esa ch...
