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Ese día, fue cuando descubrí la tristeza verdadera, cuando me arrebataron lo único que mantenía mi cordura.

Era un jueves, del día 23 de julio del año 2006, volvía del colegio.

Casi me atropellan, me dio igual, no me importaba una mierda.

Llegue a mi casa, y lo mismo de siempre, mi padre un alcohólico y mi madre una drogadicta y prostituta barata.

Subí las escaleras y ahí estaba, la única luz de esta mierda de vida, mi hermanita, mi dulce e inocente hermanita.

Ella estaba durmiendo, se veía tan tranquila.

Me fui a mi cuarto, y pensé en la mierda de escuela, todos los idiotas creyendose la gran cosa, solo por qué se cortan, por qué según ellos son suicidas, pero deciden mostrar una sonrisa al mundo.

Son unos idiotas, tienen padres que los quieren y se preocupan por ellos, no saben lo que es tristeza, si no tienen está vida que yo tengo.

Escucho los gritos de mi padre, lo veo entrar a mi habitación, ya veo el infierno que debo volver a pasar.

Prefiero que me destruya a mi, no quiero que toque a mi princesa, no ella, su hermosa inocencia no debe ser corrompida por la tristeza, debe seguir teniendo esa hermosa sonrisa.

Se satisfacio, se descargó, el asqueroso cerdo se salió con la suya otra vez.

Me dormí, desperté por los ruidos de carros de policía, me visto y salgo corriendo de la habitación.

Veo como me arrebatan mi vida, mi única luz, mi cordura.

Se llevaban a mi pequeña princesa, y las escorias que me dieron la vida no hacían nada, trate de abalanzarme hacia mi princesa, no quería que se la lleven.

El asqueroso cerdo, me tomo de los brazos y me adentro de vuelta a la casa y me golpeó hasta que callera inconsciente.

Desperté, eran las 3:00 a.m, no podía mover mi cuerpo, dolia mucho.

Escuché una voz en mi cabeza, me decía que matará a quienes me hacen sufrir, que matará sin límites, y eso haré.

Me levanté, fui a mi cuarto, tomé unas tijeras, corte mi cabello, mechones de negro carbón caían al piso, mire mi reflejo, mi cabello quedó por los hombros, mi piel pálida hacia resaltar mis moretones, el labio partido, y mi pómulo todo morado, mis ojos azules, solo reflejaban irá, y vacío, ya no tenía alma.

Me puse un pantalón gris ajustado, una playera sin mangas, blanca, y mi chaqueta de cuero, me puse unas pequeñas botas sin tacón, y salí directo a la cocina.

De uno de los cajones tomé un cuchillo de 25 cm, camine a sala.

Lo vi ahí, durmiendo como si nada, tomé el cuchillo con fuerza, y lo clave en su estómago, se lo clave 23 veces, veía en sus ojos desesperación, terror, veía como por sus ojos se le escapaba la vida, para terminar, deslicé el filo del cuchillo por su cuello, y su sangre salpicó mi camiseta.

Escuché un grito de terror, levanté mi mirada, y vi a la escoria que me trajo al mundo, estaba en shock, no se movía, me abalanze sobre ella.

Mi cuchillo fue directo a su clavícula, y abrí su cuello de lado a lado.

Salí corriendo de la comisaría, fui por callejones, no quería que me vieran.

Llegue, y allí estaba, durmiendo en un sofá.

Me acerqué a ella lentamente, y clave mi cuchillo en su pequeño estómago, durante 32 veces, si ella no estaba conmigo, no estaría con nadie más.

No dejaré que nadie corrompa tu inocencia, por eso te mandé a un mejor lugar.

Tomé un poco de su sangre, y decidí, escribir en la pared, algo que muy pocos entenderán.

SAD SMILE



ahora, le haré entender a muchos lo que es la verdadera tristeza oculta tras una sonrisa.

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⏰ Last updated: Mar 18, 2019 ⏰

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