- Levántate Ximena, no quiero que pierdas el vuelo - dijo mi padre del otro lado de la puerta.
Me quedé acostada, boca arriba en silencio, solo mirando el techo por un buen rato. Sin pensar en nada, solo viendo hacia la nada se podría decir.
La puerta volvió a sonar.
- ¿Ya te levantaste cierto? -
- Ya - conteste sin ánimo, la sombra de mi padre aún podía verse por debajo de la puerta, permaneció un momento ahí y luego se fue.
Me levanté y me fui directo al baño para darme una ducha, salí después de 20 min. Más o menos. Me puse un pantalón de mezclilla negro, un top negro y una sudadera gris, hacia un poco de frío aún.
Mi padre me llamo desde la planta baja para que bajara a desayunar, era nuestro último desayuno juntos... Porque el así lo quiso. Desayunamos en silencio, sabíamos ambos que era mejor así, ya habíamos discutido demasiado sobre esto, y las cosas ya estaban hechas el dijo lo que tenía que decir y yo las que tenía que decir, ya no quedaba nada más que decir.
Me lave los dientes y subí a mi habitación por mi bolsa. Solo quedaba eso. La habitación ya estaba completamente vacía de mis cosas, los muebles seguían ahí pero ya no quedaba nada mío, ni una prenda, ni un accesorio, ni un dibujo ni un escrito pegado a la pared. Estaba completamente vacía de recuerdos. Ya mis cosas estaban en el carro listas para el vuelo.
Subí al carro y el trayecto al aeropuerto fue más que incómodo, con un silencio ensordecedor, ya ninguno tenía nada que decir.
Nos sentamos en la sala de espera del aeropuerto para esperar a que llamarán para poder abordar mi avión.
¿Mi destino? Casa de mis hermanos mayores en Londres.
¿Motivo? Mi padre no quiere una carga más en su vida.
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Deben tener muchas dudas, pues bueno en seguida se las aclaro.
Me llamo Arantza Ximena Abernatti, tengo 17 años, 2 hermanos mayores Adam de 19 y Tobías de 20 con los que ahora me iré a vivir. Me encantaba dibujar y escribir, cuando no estaba en la escuela (cuando ponía atención), o entrenando box, o con amig@s o viendo películas con mamá estaba dibujando o escribiendo. Mi sueño era convertirme en escritora o en una pintora famosa. Solía reír hasta llorar, era una niña muy alegre, emitía entusiasmo o eso me decían siempre. Era muy activa. Pero eso cambió después de que mi madre falleció hace 2 meses en un accidente de auto. Desde entonces esa niña ya no existe más.
Ustedes dirán pues lo lógico es que ahora solo vivamos mi padre y yo, ya que mis hermanos por estudios se fueron a vivir casi del otro lado de casa hace más de 2 años. Pues no. Esa era mi idea no la de mi padre. El simplemente un día agarro y me dijo que me mandaría a vivir con mis hermanos, yo me negué obviamente, pero de nada sirvió. Peleamos mucho durante este último mes, el ya no me quiere aquí, la última vez que peleamos el me grito que yo era un estorbo en su vida, que todo lo que hacía era recordarle a mi madre y no podía seguir viviendo conmigo. Cómo si eso fuera mi culpa. Después de eso él se disculpó, pero el daño ya estaba hecho y tampoco cambio los planes. Desde ese momento mis pláticas con el son reservadas como si fuéramos 2 desconocidos que incluso antes de tratarse ya saben que se caerán mal, por lo tanto no intentan acercarse.
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Suena en los altavoces la indicación para poder abordar mi vuelo. No quiero subir, pero tampoco quiero quedarme. Tomo mi bolsa que es lo único que queda, lo demás ya fue registrado y puesto abordo del avión, volteo a ver a mi padre, él nunca ah sido un hombre que demuestre mucho sus sentimientos y la verdad es que ahora es mejor así. El me mira serio, pero hay algo en sus ojos, el espera algo, sé que espera un abrazo o unas palabras de despedida, pero no, no puedo, no después de que me aleja de el, después de todo lo que me dijo, después de todo lo que me daño.
- Ya me voy - dije y me di la vuelta
- Buen viaje - dijo en un tono apenas audible, me voltee hacia el, pero el seguía como una estatua, seguí mi camino, llegue a la puerta de abordaje con lágrimas en los ojos. Entregué mi boleto, me dieron acceso, y seguí caminando sin voltear atrás hasta que llegue a mi asiento, y me desplome en el.
El avión despegó y ya no había vuelta atrás, las lágrimas se hicieron aún más presentes, supongo que una parte de mi esperaba que en el último minuto mi padre se arrepintiera y me pidiera quedarme. Pero no fue así. Poco a poco me quedé dormida.
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Viviendo con los 7
Teen FictionDespués de un desafortunado accidente, Ximena tiene que volar a Londres del otro lado de su país para irse a vivir con sus hermanos mayores Adam y Tobías. Lo que Ximena está por descubrir es que no solo vivirá con ellos si no con otros 5 chicos más...
