He aquí la primera y única carta que recibirás de mi parte, tal vez no lo sepas pero en mi haber hay mínimo un ciento de textos, todos y cada uno a tu nombre.
Comencemos por el principio, sabes JongIn fuiste la más grande inspiración que está pobre lunática pudo haber tenido; recuerdo que apenas y cruzamos palabras y ya me tenías a tus pies.
Querrás saber quién soy, pero eso te corresponde a ti averiguarlo, solo déjame decirte que durante este último año, me di a la tarea de que me notarás (aunque nunca sucedió) tu mi querido JongIn eres el chico apuesto y coqueto de la escuela y yo... Bueno yo solamente te ayudaba en matemáticas.
Recuerdo a la perfección la cálida mañana de marzo en que nos conocimos, ese día me encontraba pegando aquel ridículo anunció que mamá me obligó a hacer, el cual decía más o menos así:
"Asesorías matemáticas, apoyo en el área de trigonometría y cálculo"
Esto seguido de algunas imágenes un tanto monas con relación a los números y por último una hilera de papelillos precortados que decían TOMA UNO seguido de mi nombre y número.
Dejé al destino el éxito de mi cartelillo y camine presurosa a mi clase de literatura.
Media clase había transcurrido y cuando la explicación del trabajo cuatrimestral estaba en la mejor parte, tu llamaste. Olvide por completo poner mi celular en vibrador y el curioso sonido de este,(y que en ese momento asustó a toda la clase) me hizo ganar 2 cosas; mi primer castigo y tu número de teléfono.
Obviamente a la señorita Kim no le hizo gracia y me saco de clase, estaba tan avergonzada que cuando me envió afuera solo asentí, sintiendo el color rojizo apoderarse de mis mejillas. En ese momento no supe quien podría tener mi número, obviamente había olvidado que había pegado el pintoresco anuncio aquel día por la mañana; solo le restaban 40 minutos a la clase de literatura y saldríamos al receso. Entonces volví a escuchar a mi viejo celular sonar, era un número desconocido.
No sabía si animarme a contestar o dejarlo ir, sin embargo, nada podía ser peor que estar sola y sin nada que hacer.
Al tercer timbre cogí la llamada.
-¿Hola?
-¡Hola! -dijiste alegremente- disculpe ¿Este es el número de?
Quién demonios eras y como tenías mi número (?)
-Si, soy yo -conteste con miedo.
-
¡Genial! (vaya que eras expresivo) verás mi nombre es Kim JongIn, vi tu anuncio por la mañana.
¡Wow! Ahora todo tenía sentido, pero tú Kim JongIn pidiendo ayuda... Imposible
De ti solo había escuchado tus modos coquetos, tu manía por los cómics y tu poco interés por el estudio; bueno obviamente sabía que eras guapo, lo que se dice todo un galan; pero eras todo un misterio para mí y me hubiese gustado que así te quedarás.
Los días siguientes nos comunicamos por mensajes, cortos sin sentido y básicamente con el propósito de organizarnos para tu primer asesoría. Llegó el tan esperado día último de marzo, eran las 4 de la tarde y corría presurosa a los cubículos de la biblioteca; no estaba entre mis hábitos llegar tarde a ningún compromiso y sin embargo contigo ya estaba demorada.
Ahora comprendo que tal vez, no debí asistir.
JongIn, estabas ahí con la sonrisa más coqueta, los cabellos despeinados, las manos en los bolsillos del pantalón y recargado discretamente en la puerta del cubículo 4 de la biblioteca. Ahi, justo ahí, cai redondita por ti.
No quiero entrar en más detalles, puesto que ya he dado muchos y sinceramente solo quiero escribir esto y dejarte ir.
Durante el tiempo en que llegamos a ser cercanos hubo 3 momentos que me marcaron para siempre y te los voy a contar.
1. Tal vez tú no lo recuerdas pero el día que estudiamos cálculo avanzado, te acercaste a mí y con los ojos entre cerrados y un gestos de angustia, me preguntaste que me pasaba.
Nadie excepto tu se había preocupado por mi, ese día te conté de la perdida de mi querida "Minnuete" y mientras me abrazaba a mi misma consumida por la vergüenza de que me vieras vulnerable, partí a paso veloz, pero tú, atinaste a ir detrás de mi, en aquel corredor solo se escuchaban mis sollozos a la par del golpeteo de mis pasos y a lo lejos tus presuros tenisillos, como lograste alcanzarme no fue lo impresionante, tu más de 1.80 te permitía ser veloz, lo sopresivo fue que de un segundo a otro tus brazos me habían rodeado la cintura y tu menton yacía en mi hombro, ese día por primera vez sentí tu calor y tuve ganas de aferrarme a el.
2. Sí bien es cierto yo ya estaba enamorada de ti, (si ahora lo sabes enamorada) aún no me daba cuenta hasta el 30 de abril, justo un mes después de conocerte.
La primavera hacia de las suyas y el calor se asomaba coqueto, yo odiaba ese tipo de tiempo, las parejas surgían como flores en los huertos. Abundaban las parejas en el colegio, ese día repasamos el temario para tu exámen, me sorprendía día con dia, tu avance, inclusive desde nuestro primer encuentro fue así, te subestime y quise empezar desde cero, pero querido mío, tu eras un genio. Esa tarde terminamos antes de tiempo, y tú como todas las veces te ofrecias a acompañarme yo nunca me negué, y esa no fue la excepción; caminábamos en silencio y de un momento a otro relajante tu paso y alzaste la vista al cielo, el sol brillaba y tú con el, en ese momento como boba me fijé en lo largo de tus pestañas, y lo abultado de tus labios mismos que siempre parecían hacer un puchero, creo que me perdí en ti hasta que sentí tus manos rodear mis mejillas, me quería morir, sabía que en ese momento tendría un color rojizo apoderándose de ellas, baje la vista al suelo, los mechones de mi cabello calleron, y así los aparataste uno a uno todos ellos, tomaste mi mentón y antes de que dijeras nada y con el corazón a mil, corrí como despavorida sin rumbo. Esa noche me abstuve de responder tus mensajes y contestar tus llamadas, era evidente que lo habías notado, yo era una más de tus víctimas.
3. Bueno joven Kim este es el tercer y último momento, es probable que ya sepas quién soy, y en esta ocasión está historia ya no solo es mía, este momento lo creaste tu de viva cuenta.
Era un sábado 12 de mayo, era un día especial, después de casi 2 semanas de huir de ti, y con la fiel esperanza de no verte para olvidarte, te apareciste frente a mi puerta.
Mi sorpresa era obvia y aún más lo era tu aspecto, déjame decirte que ese no era tu mejor día, lucias pálido bastante curioso en ti, ya que, el sol siempre le daba un vibró precioso a tu cara, unos circulillos negros se asomaban bajo tus ojos y vaya, tu cabello, bueno tu cabello era una maraña; tenías la respiración agitada estabas intentando recobrar la respiración, y heme ahí observandote ser un desastre, sentí un balde de agua fría cuando tu mano se aproximaba a la mía, y más aún cuando está se entrelazó a mis dedos y me jaló hacia ti.
Me cubriste con tu brazos y elevaste mi mentón, no era novedad que yo estaba petrificada.
Solo atiné a cerrar los ojos a causa de la luz del sol, no sé que habrás pensado Kim JongIn, pero en ese momento me besaste, yo no sabía que estaba pasando, el mundo me daba vueltas ¿Tu besándome a mi? ¿Acaso estaba sonando? Básicamente eso dejo de importarme y me aferre a tu cuello, éramos uno y nuestros labios habían tomado vuelo, lo dulce de tu beso se abrió paso y me dejó sin aliento, te separaste de mi y aún con la respiración acelerada me dijiste "te quiero".
Wow JongIn debo decir que tus acciones me sorprendieron, me tomaste de las alas y me tiraste al suelo. Te preguntarás a que se debe el cambio repentino de sentido en este texto.
Sólo déjame decirte una última cosa. Ya lo sé, sé que todo fue un juego.
No te deseo dolor, ese ya me lo regalaste, solo espero que algún día llegues a amar a alguien como yo a ti.
Con amor Park Hani.
