-Mañana se cumplen 1 año y tres meses que se fue, ¿como te sientes? - me pregunto por quinceava vez Rosa.
-Ya me siento mejor- mentí -Solo que aún no se que hacer con sus cosas- mentiras y más mentiras, yo solo no quería que todo de él se fuera.
-Un día de estos puedo pasar para ayudarte a poner todo en cajas Ana- yo solo asentí.
El día termino después de convencer a Rosa que estaría bien sola y que no hacia falta que se quedara conmigo ya que no quería que interrumpieran este momento en el que por fin podría estar contigo.
Por fin era el dichoso día 15 del mes, exactamente a las 3:15 de la tarde, me encontraba en el mismo rincón de la casa donde aquel día te despediste de mi para nunca volver, todos me dicen que te deje ir, que, si sigo hablándote y pensándote a diario no te dejare descansar jamás, pero es que se me hace difícil no pensarte si solo han pasado quince horrorosos meses desde que la vida decidió apartarte de mi lado.
Parece como si mi cuerpo tuviera una alarma automática que me recuerda cada 15 minutos que ya no te tengo a mi lado, recuerdo cada una de tus manías que en aquel momento se me hacían tediosas pero que hoy quiero que regresen, quiero que te levantes de la cama si tus zapatos no están acomodados como te gusta que estén, o que tu cepillo de dientes sea de color rojo ya que según tu lógica limpiaba mejor tus perfectos dientes. Las ganas de besarte cada 15 segundos aun siguen aquí conmigo. Te extraño y jamás dejare de hacerlo, porque siempre serás el amor de mi vida.
Yo solo no podía asimilar el hecho que de verdad no vas a regresar todo esto me parecía una mala broma de las que solías hacerme, pero no, recuerdo aquella llamada en la que me decían que tu carro se desvió por un barranco en la calle 15 hacia tu trabajo y que ellos no pudieron hacer nada ya que cuando llegaron tu ya te habías ido.
Tengo muchas ganas de ir a donde estas tú, porque de verdad la vida para mi ya no tiene sentido, 15 años a tu lado me enseñaron que no puedo vivir sin ti así que me dirijo a aquel cajón en el que guardabas tus armas. Tomo la primera que se topa en mi camino y checo que este cargada tal como me enseñaste por si en algún momento tenía una emergencia, y esta es una. Cuento hasta quince... y por fin estoy a tu lado.
