Prólogo | El Libro Secreto

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Querido Diario.

Hoy, a mis 12 años, comienzo a escribirte. Eres un regalo de Ludmila, mi mejor amiga, quien también lleva un Diario. Juntas, pensamos mudarnos para vivir las dos solas algún dia, pero siempre pensamos que eso sería algo difícil. Aquí en Argentina, las casas son algo caras. Mis padres dicen que para eso falta mucho, y que no tenemos que fijarnos en el futuro, pero estoy Muy emocionada por eso, da igual cuanto tiempo pase... Estoy segurisima de que Luli piensa igual que yo. ¡Viviremos juntas!

Bueno, ya se me canso la mano, chao diario.

7 Años Después

Querido Diario

Hoy es el día, finalmente Agostina y yo nos iremos a vivir las dos juntas. Llevamos planeando esto desde la niñez, y por fin, vamos a cumplirlo. Ella dice que ya consiguió una casa para que nos quedemos ahí. Espero que no sea una de sus bromas. Bueno, Querido Diario, te hablaré si algo más sucede.

***

Cerré aquel gran libro, mientras me ponía de pie. Volví a tomarlo para guardarlo en mi bolso, y tomé mis valijas. Agos me esperaba en la puerta de casa, y yo seguía sin bajar. Ella seguramente quería matarme, después de todo, Agos no era muy paciente, que digamos, y yo la había hecho esperar. Al bajar por las escaleras, intentando no caerme ni tirar las valijas, pude sentir su mirada Asesina sobre mi.

-¡Sólo tarde un poco! -Dije, esperando que no me clavara algún cuchillo.-

-¡Esa no es excusa! -Por suerte para mi, ella no tenía nada entre las manos, además de su valija negra, de su espalda colgaba una mochila, y en su otra mano, una cartera, que colgó en su hombro, para abrir la puerta.-Vamos...

-¿Te vas a enojar sólo por eso? -Una sonrisa se formó en mi rostro, mientras me acercaba a ella.- ¿No piensas hablarme?

-¡Nel! -Ella y sus palabras raras, por Dios. La observe riendo, cuando ella salió del interior de la casa, hasta un auto.-

-Sigo sin entender que significa eso. -Entre cómo pasajera en el vehículo, luego de dejar las maletas en el asiento trasero.-

-Ahh, ¡Significa No! No es difícil de entender. -Su rostro molesto me daba gracia. Ella entró al vehículo como conductor, y cerramos las puertas.-

-Ok... ¿Y no es más fácil decir No, y ya? -El motor rugió, mientras ella salía del lugar donde estaba estacionada.-

-Me gusta más decir Nel... -Su mirada de molestia pasó a una concentrada, ella recientemente había aprendido a conducir... Eso me asustaba un poco.-

-¿No quieres que conduzca yo? -Y ahí estaba de nuevo, esa mirada Asesina. Desvíe los ojos para ver por la ventana, pero aún sentía sus ojos marrones sobre mi- Mira al frente. -Pareció hacerme caso, porque el vehículo comenzó a moverse rápidamente por las calles. Ahora tocaba un viaje como de tres horas.-

***

El viaje me fue tan largo, que a una hora de camino, me quedé dormida. Para cuando desperte, ya habíamos llegado, y Agos estaba aparcando el auto en lo que era una cochera. Observe con ojos adormilados el lugar, veía algo borroso, así que empecé a frotarme los ojos con los puños.

-Dale dormilona, despertate así ves la casa. -Su mano se acercó a mi, y empezó a sacudirme, ella sabía perfectamente que estaba despierta.-

-¡Bastaaaa! Estoy despierta. -Ella río cuando pare su mano con la mía, y aprovecho para sujetar mi mano también, y sacarme del vehículo por su lado.- wow...

-¿Te gusta nuestra casita? Fue bastante barata, jsjs... -Agos estaba re feliz, yo me estaba volviendo loca. ¡¿Donde había comprado esa casa?!-

-¿Casita?¡Esto es re grande!¿Donde la compraste? - Ella hizo una seña, ¿Vieron la típica de "Mi boca está sellada"? Bueno, esa. Básicamente pasó sus manos por sus labios como cerrando un cierre.- ¿No me pensas decir?¿Enserio?

-Enserio. Además eso no importa, ¿Te gusta, o No? -Asenti ligeramente, me preocupaba donde la había comprado, y cuanto se había gastado, pero aquella casa era hermosa y perfecta.- Bueno, entremos

Las dos nos aseguramos de cerrar bien el auto, los alrededores de la casa estaban llenos de casas, también modernas, parecía ser un barrio privado. Agos agarró un par de llaves de su bolso, y abrió la puerta. Después agarró su valija, y entramos a la casa, cada una llevando sus cosas. Cada paso que daba, era un minuto más en el que me quedaba impresionada, por lo que, ahora, era nuestro hogar. Pronto, llegamos a la habitación, y lo primero que pensé, lo dijo mi compañera.

-¡Pido la de arriba!

-No, no, no. Vos elegiste la casa, yo elijo la cama en la que voy a dormir -¿Alguna vez les dije lo demoníaca que puede ser agos aveces? Bueno, recuerdenlo.- Ok, Ok, la de arriba es tuya.

-¡Siiiiiii! -Ella dejó su valija a un lado, y se subió de un salto a la cama de arriba, yo le sonreí mientras dejaba mis valijas a un costado de la suya. En ese momento, sentí como si algo me llamará...- Lu, ¿Sentís eso? -Parece que Agos también podía sentirlo.-

-Si, ¿Vamos a ver? -Ella se bajo de la cama con otro salto, y salió de la habitación, seguida de mi.-

Caminamos por toda la casa, buscando el lugar del que provenía aquel extraño sentimiento. Era como si nuestras cabezas escucharán una voz atrayente, que se hacía más fuerte mientras nos acercabamos. La voz se desvaneció en la cocina...

-¿Qué es eso? -En uno de los armarios de la cocina, había una puerta entre abierta, por la que sobresalía lo que parecía ser la tapa de un libro. Agos observó su descubrimiento, mientras se acercaba al armario en silencio.-

-Che, no se si sea buena idea ver eso.

-Dale, sólo vemos que es y ya está. -Ella puso sus manos en la puerta del armario, Para abrirlo, Sin embargo, este no cedía. Pronto me acerqué a ayudarla, y terminamos haciendo que se hunda la puerta.- Ups. Tendremos que arreglar eso después.

-uff... Al menos abrimos esto. Mira, parece un libro. -Me puse de cuclillas, extendiendo mi mano, pero la pare a unos centímetros de distancia.- ¿Y si es algo privado del antiguo dueño?¿Y si se nos quejan por revisar sus cosas?

-Acá hace mucho que no vive nadie. Y Si era de alguien, no lo quisieron recuperar. -Agos también se puso de cuclillas, justamente a mi lado.- Dale. A ver que es.

Al tomar aquel Libro, una fuerte luz se desprendió de el, y las dos nos sentimos como si fuéramos expuestas a las llamas del fuego, aquel hermoso libro de cuero marrón, no era nada normal. Ahora tanto Agos como yo, teníamos que saber que era... Y al despertar, seguramente podríamos descubrirlo.

Fin Del Prólogo

El Libro SecretoWhere stories live. Discover now