PRIMERA PARTE capitulo 1: Un nuevo renacer

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Es una mañana fría. Por la ventaja de la cocina, bajan las gotas de aquella llovizna, es apenas notable, no obstante, la familia observa con apreciación la forma tan particular en la que corre el viento.
El té está listo. La mujer de cabello castaño, se levanta de su aciento, se dirige a servir el desayuno y cuestiona si el clima afectará su día.

-Buenos días. Mamá, ¿Puedo hacerte una pregunta?-habla la chica, la pequeña Sendorani. Ya no es una pequeña niña, pero su inocencia y aspecto físico, hace creer lo contrario.

-¿Sobre sexo? Porque si es eso, a mí también puedes preguntarme, Ali querida.-dice el padre, con su característico humor, el cual, a veces avergüenza a su hija, quien es tímida.

-N-No es e-eso-titubea Ali, un poco nerviosa, pero decisiva.

-Entonces, ¿Por qué los nervios, cariño?- sonríe su padre, baja el periódico y se inclina para agarrar su taza de café, dirige su mirada a la ventana. Presiente que algo sucederá. El frío llega debajo del suéter y observa a su hija, admira esa belleza tan extraña, sus ojos, su nariz, su cara pequeña, y su cabello, todo es precioso en ella, o al menos eso piensa él. Tiene miedo, sabe que no vivirá lo suficiente para ver como su pequeña azucena, cumple sus sueños, le destrozan su corazón por primera vez, sabe que, no podrá consolarla, sabe ya, que aunque lo intente, morirá.

Aquel hombre se pregunta si su hija lo entenderá, o si por lo menos, los perdonará, ¿dejará los rencores que nazcan de aquel destino, escrito ya, desde que nació? Lo único cierto es que ha decidido confiar en ella, aquella flor indefensa. Sabe sobre todo que ya no es esa bebé, que aceptó una vez como su hija.

-¿Creen en las epifanías?-pregunta Ali, a sus padres. Esta segura que se reirán de ello.

Los padres se miran, quizas preguntándose a que viene el interrogatorio.

-¿Crees en eso, Azuli?

La chiquilla no entendía aún, el significado de aquel nombre o apodo con el que la llamaba su madre, no se atrevía a preguntar, tampoco le interesaba tanto, pero le gustaba.

-Dime cariño, ¿Qué te hace creer en supersticiones?-Ali, lo sabía, su padre, un hombre escéptico, no la entendería.

-Tienen razón, olvidenlo.-La chica toma su mochila, su celular, y las llaves de su automóvil, se despide de sus padres y sin más emprende un rumbo con dirección hacia la escuela.

De camino a ese edificio tan bien construido, le surgen dudas. Hace mucho sueña con lo mismo, pero últimamente, siente la cercanía hacia esas personas.

¿Son acaso los sueños, puertas hacia los recuerdos? Sería imposible, ¿Cómo sueñas con algo, con lo que no recuerdas siquiera haberlo vivido?

Ali, baja del auto, mira a lo lejos, el frío continúa, toma la chaqueta que trae en el aciento de atrás, cierra la puerta y se dirige al salón de clases. En el camino encuentra a su amiga, Susan. La saluda discretamente y se va, toma el camino hacia la biblioteca, quedan veinte minutos para que inicie la primera clase, se sienta en una silla, apoya su cabeza en la mesa, cierra sus ojos por un momento y de repente, solo ve imágenes de personas conocidas, pero que jura no haberlas visto nunca.

Suena la campana. Se incorpora de golpe, mira el reloj en su muñeca y ve la hora. 10:30 AM. La primera hora ya ha pasado, como de costumbre se ha quedado dormida.

Se levanta de inmediato, al girar su cuerpo, choca con un chico, un poco alto. Sube su mirada, se disculpa el inconscientemente se sonroja, el chico ríe, ella siente su rostro caliente y empieza a caminar con pasos largos y rápidos. Llegando a la puerta de la biblioteca, siente como tocan suavemente su brazo y tiran de el. Le trae recuerdos.

-Disculpa, pero, olvidaste tus cosas- dice el chico mientras sonríe. Sus ojos marrones parecen imanes, Ali no puede evitar posar sus ojos por todas y cada una de sus marcadas facciones, vuelve a sentir su rostro caliente.

-E-eh, gracias.- sale corriendo. Encuentra el baño, entra, mira su reflejo en el espejo, su aspecto da pena, lava sus manos, peina sus cabellos desordenados y recuerda al chico. Sus ojos, sabe que los ha visto antes, pero no sabe dónde. Esta cansada y no soporta más sus sueños, siente que está enloqueciendo. No sabe si son reales o solo es su imaginación. Decide no prestarles atención y va a la siguiente clase. Historia.

Ingresa a la clase, localiza un puesto en la segunda fila y se sienta, saluda a Daniel, y vuelve a cerrar sus ojos.

-Señorita Sendorani, ¿Interrumpo su siesta?

Ali, escucha una voz fuerte, levanta su cabeza y se encuentra con la mirada acusadora del maestro, se sonroja y mira al chico que está junto a su profesor. Lo reconoce. Es el mismo de la biblioteca, se sonroja mucho más.

-Señorita Sendorani, la clase no es para dormir, lo sabe ¿Verdad?

-Lo siento.- dice Ali en voz baja. El profesor la observa por un momento.

-¿Se encuentra bien, Sendorani? Parece enferma, diríjase a la enfermería.

-Oh, no es necesario, señor Wilser.

-Entonces, espero no tome de costumbre mis clases para dormir, o tendré que enviarla a la dirección.

-Sí, señor Wilser.- Trata de no mirar al chico, pero es casi inevitable, no entiende el porque de la sensación de conocerlo.

El chico avanza hasta el asiento que esta al lado de Ali, la mira, su mirada es diferente, es como si escondiera algo. Por un momento Ali se estremece.

-¿Esta ocupado?-Ali mueve su cabeza de derecha a izquierda-¿Puedo sentarme?- le sonríe, corre la silla hacia atrás y se sienta.

Ali, siente nervios, lo mira, lo único que se le ocurre es posar su vista en el libro.

-¡Artemisa! ¡Mi pequeña!-.

Luz celesteWhere stories live. Discover now