1.prólogo

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Curiosamente, Juliana y Valentina no mencionaron su edad hasta bien entrada su amistad. Habían pasado ya una semana o dos desde que se conocieron, cuando Valentina lo sacó el tema por accidente.

-Hemos estado de un lado para otro desde que tenía veinte, ya no sé si estamos juntos por costumbre o porque de verdad hay algo ahí.

Pero no fue el comentario sobre su novio (que Valentina parecía querer poco) lo que hizo que Juliana se atorara con sus papas fritas.

-¿Veinte? ¿Y cuantos años tienes ahora?

-Veintitrés-contestó Valentina.

-¡¿Veintitrés?!

Valentina se río.

-¿Tu cuantos años tienes, o cómo?

-Dieciocho.

Valentina peló los ojos.

-No way.

-Yes way. ¿Cuantos años pensabas que tenía?

-No sé, ¡como mi edad más o menos!

-Pues yo pensaba lo mismo -le dijo Juliana, y ambas se rieron.

Y hasta allí llegó el tema. En realidad, ¿que importaba que Valentina tuviera 5 años más que ella? Congeniaban muy bien, y se reían muchísimo juntas, y además, para tener amistades no había edad.

Por supuesto, lo suyo no quedó en una amistad.

Se enamoraron, se besaron en la alberca, se besaron en otros lugares, Juliana perdió la virginidad con ella, rompieron, cometieron muchos errores, volvieron a estar juntas. Se dieron cuenta que sus papás habían transmigrado. Vieron como se llevaban a la hermana de Valentina a la cárcel. Vieron al Chino morir de nuevo. Pasaron tantas cosas que en realidad su edad nunca fue comentada, excepto en la primera cena que tuvieron con Guille y su novia Renata.

-¿Y vas a la universidad, Juliana?

-¿O trabajas?-añadió Renata.

-No. Bueno, estuve trabajando de mesera un tiempo, pero ahora estoy terminando el instituto.

-¿El instituto? -preguntó Guille.

-Oye, cada quién hace las cosas a su tiempo- le corrigió Renata, pero Juliana sacudió la cabeza. Este era su tiempo.

-Tengo dieciocho.

Guille levantó las cejas, y luego volteó a ver a Valentina.

-Hermanita, nos saliste asaltacunas -dijo, y todos rieron.

Juliana se había incomodado un poco, pero no había dicho nada. Al fin y al cabo, era una broma. Ella no era una niña inocente, y Valentina nunca se había aprovechado de ella. Incluso su propia madre no había puesto objeciones al enterarse cuantos años tenía Val. Ya había aceptado que su hija era gay, poco le importaba que estuviera saliendo con una mujer de 23.

La diferencia no era nada. No llegaron siquiera a mencionarla hasta años despúes.

3 años después, para ser exactos, en medio de una de las peores discusiones que habían tenido.

-¡Tengo casi 30 años! -exclamó Valentina.

-¡Tienes 26!

-¡Exacto! ¡Casi 30!

Sus gritos retumbaban dentro del apartamento, y Juliana agradeció que tenían un loft. Al menos no tendrían que disculparse con vecinos molestos por el escándalo.

-¡Pues yo tengo 21! -exclamó ella. -En Texas apenas estaría pudiendo tomar por primera vez, ¡y tu quieres que tenga hijos!

-No he dicho eso, pero es algo de lo que tenemos que hablar seriamente.

De Aquí A La Luna || JuliantinaGeschichten, die süchtig machen. Entdecke jetzt