.

8 1 2
                                        

Y me dolió como el primer cuchillazo que me dieron por la espalda, no estaba preparada para ese momento, no estoy preparada nunca para los golpes tan fuertes, y ahí estaba yo con mis ojos marrones desgarrados y mi furia inexplicable, pensando en como reaccionar, en como actuar frente a esta situacion, no podía hacer nada, estaba atada al asiento del colectivo, lo único que pensaba, ¿Porque a mi? ¿Porque siempre yo? ¿Porque me arruinan el día? ¿Porque son así? ¿Les encanta lastimarme? ¿Qué hice mal para merecer esto? ¿Tan mala soy? En mi cabeza rondaban muchas preguntas y no había ni una sola respuesta, no había nadie para responderlas, sólo estaba yo, mi cabeza pensando, mi furia, mis ojos tornandose a llorar , y nadie más a mi alrededor. Sólo quería bajarme del colectivo, sentía que no podía más, sentía que cada metro que hacía el colectivo se me acababa el mundo, sentí que todo dentro mio se derrumbó.
Faltaba una cuadra sólo para llegar, pero esa cuadra era una eternidad, llegó al fin a la parada, ese recorrido era interminable, bajé del colectivo ya con los ojos llorosos, quería llegar a mi casa y quebrarme sola, todavía no llegue a mi casa pero ya mis lágrimas caían más rápido, agarre la llave entre a la casa y mi mundo se quebró en mil pedazos que no es fácil recomponerlo en un solo abrir y cerrar de ojos, ¡Termine! Ya no caían más lágrimas sobre mis mejillas, mi furia ya se había ido, ya estaba más calmada, seguí como si nada hubiese pasado, pero mi angustia y mi tristeza seguía dentro de mi como si no hubiese olvidado lo sucedido, pero así es la vida ahí que seguirla como se puede pero se sigue, no ahí que dejarse derrotar por nada ni nadie, siempre ahí que demostrarle al mundo que siempre estas fuerte y entera (aunque por dentro estés echa pedazos).

Hate Limit- Two ShotWhere stories live. Discover now