El día lunes es el más aburrido, es el día donde la rutina de la semana se inicia nuevamente, es el día donde a retoma el circulo vicioso de la vida.
Me levante temprano como de costumbre y realizo la misma rutina para ir al colegio.
Entro a las 8 de la mañana y ya son las 7:55, no creo que logre llegar.
Son las 8:03 y definitivamente no logre llegar, el instituto está cerrado con todos sus estudiantes dentro, decido volver a casa ya que pronto va a comenzar a llover.
Al llegar me encuentro una nota de mi madre diciendo que llegara tarde a casa por asuntos personales, decido ayudar en la limpieza aunque sea, pongo música en el equipo y manos a la obra. Terminado todo veo la hora y ya se acerca el almuerzo, veo el refrigerador y no encuentro nada delicioso sí que me decido a unas tostadas, no será muy nutritivo pero alimento es alimento.
Son las 5 de la tarde y está lloviendo a cantaros, no sé qué hacer por eso comienzo a dibujar, trazo líneas por aquí y por allá hasta reconocer un rostro, aquel rostro que siempre se encuentra en mis sueños y pesadillas, lo admiro por unos minutos hasta que de pronto se corta la luz, genial pienso ahora sin luz no voy a ver nada. Decido buscar unas velas en el caso de que no vuelva y se haga de noche, voy a la cocina y siento un aire frio, reviso las ventanas y puertas todas están cerradas, decido no tomarle mucha importancia, me dirijo al mueble donde están las velas cuando ciento un fuerte golpe proveniente de la mesa donde he dejado mi croquera de dibujo, me dirijo al lugar y veo mi croquera en el suelo justo abierta en la página de un dibujo antiguo, lo observo y me reconozco la escena , en ese momento siento una canica rodar hasta mi pie desde la cocina, la recojo y aun con la croquera en las manos me dirijo al lugar.
Al entrar lo veo, hace mucho tiempo que no le veo, de hecho asumí que no le volvería a ver, pero eme aquí, viéndole de nuevo a sus ojos azules como el cielo, mi croquera cae al suelo, no sé qué hacer, ¿gritar? no, no le tengo miedo, ¿arrancar?, no, ¿llorar? hace mucho que comencé, lo examino bien desde la distancia y es tal cual como lo recuerdo, cabello castaño, facciones finas , labios gruesos, sus ojos azules como el cielo, todo es exactamente igual excepto por una cosa, su piel es pálida. Intento acercarme, pero se aleja intento, gritar su nombre pero no lo logro, de un momento a otro sus facciones comienzan a cambiar hasta formar una pequeña sonrisa que rompe mi corazón, intento nuevamente a acércame a él, pero al dar los últimos pasos comienza a desvanecerse, logro hablar y lo único que logra salir es un susurro.
Lloro desconsoladamente cuando se desvanece por completo. Con la canica en la mano, me dirijo a recoger mi croquera y veo nuevamente el mismo dibujo, es de hace un tiempo, en el estamos mi hermano y yo, aquella criatura que ya no se encuentra en este mundo, aquella criatura que acaba de aparecer frente a mí.
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Canica
Short Story...Hace mucho tiempo que no le veo, de hecho asumí que no le volvería a ver, pero eme aquí, viéndole de nuevo a sus ojos azules como el cielo...
