CAPÍTULO 1- Gabri

19 0 0
                                        

- Te digo, Rob, que es una idea multimillonaria.
- Después del fracaso de las inversiones del año pasado, creo que hemos escuchado suficientes ideas tuyas, compañero. ¿Alguien más? ¿Sí? ¿Señorita Covi?- y ya estaba otra vez, mirándome con esa cara de salido, como todos los lunes de conferencia por la mañana, nada nuevo. Incómoda, sabiendo que todos los ojos de la sala están clavados en mí, me aclaro la garganta discretamente y procedo a proponer mis propuestas para la reunión. - Considero que no deberíamos hacer tratos con los de Samsung, después del escándalo de las lavadoras, sería un suicidio profesional en toda regla.- Pero no me escucha, se ha quedado absorto en mi falda. Me aclaro la garganta nuevamente, pero esta vez de manera estruendosa, y capto su atención hacia mí de nuevo.- Los de Google van pisando fuerte, sin duda, no sería mala idea invertir en su nuevo teléfono móvil.- me levanto hacia el gráfico y lo abro, ya preparado de antemano, con todos los puntos a tratar- Muchos de los inversores aseguran que el pixel 3 es un potente competidor con apple y que es mucho más asequible. Muchos le han echado ya el ojo, pero si nos ponemos de acuerdo, aún estamos a tiempo de hacer un buen trato.- Todos me miran con hesitación, menos el señor Ros, al que se le ve curioso. -Bueno, ya discutiremos este asunto en la reunión de mañana, hemos terminado por hoy. Señorita Covi, a mi despacho- todos me miran con esa sonrisilla pícara, conocen de sobra al jefe y su debilidad por las jovencitas. Deberías dar las gracias, me decía mi padre, por poder llegar a trabajar con gente tan trascendente... ya, claro. Me encamino hacia el despacho, bajándome la falda torpemente por el pasillo. Cuando llego a la altura del cristal de la puerta del despacho(impoluta, por cierto) él ya estaba acomodado en su sillón y me hacía señas para que entrara. En ese momento me puse muy tensa, la idea de mi aumento seguía aún en el aire, y temía que mi propuesta en la mesa no hubiera sido de su agrado. -¿Quería verme señor Hess?- el nombre impone más que su propietario, pero ahora las cosas no son iguales. -Siéntate, por favor, Gabri.- ¿De donde ha salido ese trato tan jovial?¿Qué derecho tiene a tutearme en un ámbito tan profesional?. -Lo miro disimuladamente de arriba a abajo, perpleja, pero no se inmuta. -Em... de acuerdo, señor Hess...
-Por favor, llámame Fabio - intentaba proporcionar una sensación de comodidad, pero yo no me acababa de fiar.
-De acuerdo, Fabio - trato de esbozar una ligera sonrisa, forzada a más no poder.
- Gabri, eres sin duda un pilar fundamental en nuestro equipo. Es más, estoy replanteándome seriamente tu ascenso... - ¡MADRE MÍA! ¿Ha dicho lo que creo que acaba de decir? - hay varios puntos aún por llevar a cabo, me gustaría discutirlos contigo...- se incorpora lentamente y se me acerca, tan sutilmente que no me di cuenta hasta que su mano fue escalando mi pierna...- ¿tal vez en mi apartamento, sobre las 8?- su mano sube cada vez más, a punto de pasarse de la raya.- Mmm... me parece que me ha malinterpretado, de alguna manera, señor Hess...
-Fabio, por favor- se le nota algo tenso.
-Sí, ya, sí, creo que será mejor que me vaya, tengo mucho trabajo...
-Su trabajo está aquí, ahora mismo, señorita, no tiene que ir a ninguna parte...- a este punto yo ya me he levantado de la silla y lo tengo detrás, y aquellas manos que intentaban adentrarse en mis piernas están ahora suavemente posadas en mis hombros. En un segundo, se me adelanta, y apretando un solo botón, cierra las persianas de todas aquellas amplias estructuras de cristal que rodeaban enteramente la oficina. Ahora ya nadie nos ve(ni oye) desde el exterior. A este punto yo estaba histérica, no sabía que hacer, mientras él, aprovechando mi perplejidad, me susurra cosas al oído y me besa lentamente la mejilla.
-¿Pero que coño hace?¡Aléjese de mí!- le estampo los codos en el abdomen, y eso me da tiempo a escabullirme e irme al otro lado del despacho.
-¿Se puede saber a qué ha venido eso, señorita?
-¿Pero usted por quién me toma?
-Pensándolo mejor, he reconsiderado su ascenso... una niñata mimada como tú no aguantaría en ese puesto ni 1 mes. Le pido por favor que abandone mi despacho inmediatamente, si no quiere que la despida...
-...No... por favor, se lo ruego, por favor necesito ese trabajo señor Hess, he estado trabajando muy duro y...
-¿Es que no me ha oído? Salga de mi vista, la próxima vez reconsiderará sus modales a la hora de hablar con el jefe. Me gira la cara, a modo de desprecio y, sin decir una palabra, salgo del despacho, totalmente abatida. Mientras recorro el pasillo, noto que alguien llevaba un rato observándome. Me giro, esperando encontrándome los típicos rostros burlones de los de la oficina, siempre en guardia(que lo más emocionante que hacen en toda la mañana es ponerle leche condensada al café),esperando a que algo pase, y poder olvidar por un rato sus vidas miserables. Pero, extrañamente, nadie me mira, incluso me atrevería a decir que todo está más callado que de costumbre. Tampoco le doy mucha importancia, tengo cosas mucho más preocupantes a las que dedicarles mi tiempo, por ejemplo, a como conseguir mi ascenso y cambiar de departamento.

ESCAPEStories to obsess over. Discover now