Prólogo

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El auto se dirigía a toda prisa, no sé a donde, solo sé que salíamos de la ciudad; lo sabía por que había pasado por allí muchas veces. Una pequeña casa de ladrillo con techo de tejas, en el cual solían tomar el sol algunos gatos, algunos metros de la autopista rodeados por flores silvestres, era una carretera entre una montaña, curvas que odiaba, el aroma del aire al bajar los cristales, el frío que iba aumentando así como la presión a medida que conseguíamos altura. A escasos Kilómetros un pueblo, conocía las calles con puestos en donde vendían dulces tal vez artesanales.

Uno de los hombres con el pasamontañas conducía, otro en los asientos de atrás me observaba atentamente, en guardia, yo simplemente estaba en silencio no era la primera vez, no para mí. La chica de a lado tenía la atención de las últimas dos personas de aquel auto, su pánico era un poco más grande que el mío parecía que en cualquier momento haría otra locura.
-Hay un perro, dijo el copiloto.
-¿Lo quieres para la cena?¿o qué?, respondió el conductor mientras aceleraba.

Al instante ella saltó desde la parte de atrás contra el conductor, girando el volante, todo fue muy rápido; intentaron detenerla, el conductor piso el freno mientras peleaban por el control del volante, el copiloto la jalaba, y la otra enmascarada me tenía en su mira, lograron apartarla de un golpe.
Fue muy tarde... El auto derrapó e impactó contra el guardarraíl, seguido un camión que no logró frenar a tiempo y fue contra nosotros empujando el auto.
Abajo precipicio, atrás un camión, luego en el medio; nosotros... Vidrios rotos, las bolsas de aire, sangre. De repente todo comenzó a tornarse borroso, todo oscuro... No recuerdo más.

HistoriaWhere stories live. Discover now