Es una verdad universalmente aceptada, particularmente en esta ciudad: ¡no te debes entrometer con los gemelos Delaney! Jamás. Si sabes lo que te conviene. Yo, sin embargo, no soy conocido por ser precavido en los momentos de estrés y ésta, por lo tanto, es la historia de cómo hice exactamente todo lo contrario.
Los Delaney viven en el lado salvaje del pueblo. Y no, no me refiero a donde están la mayoría de árboles. No son de la clase de personas a las que les gustan los parques. No, me refiero al lado salvaje de la ley. Aquí, si quieres algo de "dudosa procedencia", un arma o dinero sucio, los Delaney son tu primera opción. Si quieres darle a un enemigo un buen susto o cobrar un dinero pendiente, los Delaney son a quienes debes a buscar. Diablos, incluso si lo que quieres es iniciar un nuevo negocio, tienes que consultarlo con ellos antes. A menos que quieras que destrocen tus vitrinas en la primera semana y tus clientes potenciales jamás se aparezcan.
Ellos eran temibles enemigos, pero amigos fieles. Lo que significaba que al final de una particular noche horrenda de agosto, cuando su amado primo Brandon me botó públicamente y yo en términos muy certeros expresé mi opinión de igual forma pública y de forma comprometedora, sabía que me metería en enormes problemas.
No era que los Delaney tuvieran una reputación homofóbica. De hecho, todo lo contrario. Pero cuando vacié una botella de Dom Perignon casi llena de la mesa vecina, en la cabeza de Brandon y le dije (a él y a todo el restaurante de Luigi) que iría directamente a la policía y les diría todo lo que sabía acerca de sus actividades dudosas, y lo vería arrestado, incluso yo, con mi furia justificada, pude darme cuenta de que mi futuro
no era bueno.
Por lo tanto al día siguiente, esperé. No era que se me hubiera pasado el enfado, porque aún lo estaba. Pensé que Brandon y yo teníamos algo estable. Habíamos estado haciéndolo durante diez meses y tenido una relación seria alrededor de siete de esos diez meses. Lo cual era bastante largo para mis estándares.
Especialmente porque mis padres habían estado molestos por su conexión con los Delaney. El aspecto gay no les preocupaba, mi hermana mayor ya les había dado nietos, gracias al cielo. Pero estaban preocupados por mí y mis asociaciones con gente de dudosa reputación, como ellos lo llamaban. Naturalmente en esos momentos, ignoré sus palabras de sabiduría, pero ahora, después de percatarme de las actividades que ese infiel y mentiroso tenía, hubiera deseado haberles prestado más atención.
Desearía no tener tan mal carácter cuando me hacen algo que me afecta, pero no puedo cambiar lo que hice. Así que al día siguiente que bañé a Brandon con una de las botellas más caras de champán que pude encontrar, fui a trabajar. Como cualquier otro día. Trabajo en una galería de arte, mi trabajo es hacer inventario de las cajas que entran y salen con las cosas de publicidad, sin mencionar que ayudo a colgar cuadros y repartir copas de vino en las numerosas funciones. La dueña de la galería (una mujer que no se anda con rodeos, tiene alrededor de unos cincuenta años y se llama Melissa) sabía exactamente lo que quería. Todos le temíamos.
Cuando Melissa entra en una habitación, te pones recto y duplicabas tus esfuerzos. Y muchas otras cosas más. Fue a través de ella que conocí a Brandon (ella y los gemelos Delaney tenían un cierto entendido y nunca nos molestaban). Ahora desearía que no fuera tan cercana a los Delaney.
Así que pasé la mayor parte de la mañana empacando cajas y tratando de calmarme, pasé toda la mañana preocupado y mirando hacia la puerta cada vez que alguien la abría. La retribución no la cobrarían aquí, por supuesto. No era estúpido. Melissa jamás lo permitiría. Además, los Delaney no eran delincuentes comunes. Aunque, nadie era lo suficientemente estúpido para meterse con ellos. Jamás hubiese ido a la policía y de todas formas no sabía nada, hablé de más (y en público) para que ellos lo dejaran pasar. Así que disfruté brevemente la idea de suplicarle a mi jefa ayuda y pararme desnudo en medio del restaurante de Luigi con un letrero que indicara: "Por favor, perdónenme. Lo siento, no lo vuelvo a hacer". Tomando en cuenta el hecho de que jamás me permitirían regresar a la escena del crimen, esa idea era improbable.
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Los Delane y yo
Short StoryCuando Liam hace una escena en medio de un restaurante después de que su novio, Brandon, rompiera con él, sabe que los primos de Brandon, los gemelos Delaney, lo irán a buscar para pedirle una retribución. Los Delaneys tienen a su cargo la escena cr...
