Aquellas clases donde todo era sombrío y apagado, y solo había dolor y angustia, donde la hipocresía de la sociedad florecía cada día y te dabas cuenta del sin sentido que tenía la vida. Ves que aquellas personas que desde siempre te han repudiado te ofrenden la mano para demostrar "su buena voluntad", como aquel vanidoso que da limosma al pobre, simplemente para la aceptación del resto de personas. Me encontraba sentado en uno de los rincones del gimnasio, observando tenuemente las miradas de odio y curiosidad de aquellas personas con las que debía de estar 8 horas casi cada día de mi vida. Estuve al rededor de 1 hora sentado en aquel rincón simplemente esperando a que acabara esa hora de infierno, donde realmente sentía la soledad de pleno.
Varias veces el profesor de aquella asignatura, me ofreció jugar a algo, para que no estuviera simplemente sentado en el rincón y ganarme el premio del antisocial del año. Pero como vosotros ya sabéis, a los profesores les damos igual y simplemente "hacen que les importas", pero realmente les importamos una mierda. Podemos hacer con esto un símil, os acordáis de aquel vanidoso que he mencionado anteriormente, pues con este profesor podemos sustituirlo por el hipócrita que "hace lo políticamente correcto", hace que le importa sus alumnos, pero simplemente se centra en aquellos que les lame el culo.
Durante esa hora se me pasaron mil cosas por la cabeza, una de ellas era simplemente desaparecer, transformarme en nada y dejar de sufrir esa soledad que me acontecía cada día de mi vida. Otra de ellas era vivir de forma apática y vivir "esperando" algo que todos somos conscientes que jamás llegará. Es como si las sonatas y los cantos de Lil peep se hicieran realidad en mi vida, cada verso, cada estrofa, se recreaba cada día en mi vida y hacía que esta cobrara menos sentido. Cada vez daba más sentido aquello que dijo Avicii, "busqué una perfección que jamás existió, y esa búsqueda acabó destrozándome y dándome cuenta que la vida simplemente es un sin sentido".
La típica pelota de volleyball me golpeo la cabeza y me hizo volver a la realidad y ver que estaba solo (ni un simple perdona recibi de esa persona). Realmente esa situación la podemos extrapolara en el momento cuando un despertador te hace despertar de aquellos sueños que hacen que tu vida cobre algo de sentido.
Mi única esperanza en aquel momento es que la aguja del minutero del reloj llegara a 45 e irme a mi casa.
