¿Qué sientes cuando estás a punto de lograr un orgasmo y no lo consigues?
No es el mejor inicio para mis escritos, pero así me siento precisamente en este momento: Frustrado.
Soy un joven de 28 años, un poco más cerca de los 40 que de esos hermosos 18 años, esos en los que creías que el mundo entero te pertenecía. Luego te das cuenta que ni la misma sombra es tuya, pues siempre se esconde como una cobarde detrás de ti, temerosa de enfrentar el mismo sol que tú cargas sobre los hombros.
La vida puede ser tan simple como uno lo desee. La vida puede ser amarga y salada a la vez, como esas lágrimas que uno se traga en silencio para que nadie note la tormenta.
No hay mucho que decir, siempre pensé que cuando fuera grande me compraría todos los juguetes que quisiera.
Pero ya ves, no es así. No tengo ni para la recarga de 20 pesos. Estoy conectado en un centro comercial, aprovechando el Wi-Fi gratuito, sentado en una banca fría, con la espalda algo encorvada por el peso invisible de lo que callo.
Me vine en mi bicicleta, la dejé encadenada como si el candado fuera suficiente para proteger lo poco que tengo. La pobre me espera allá afuera, bajo el sol, rezando que nadie me la "dome" (robe), como decimos por aquí.
Crecí en una familia muy escasa de recursos económicos. Mi padre era el único en generar ingresos. Somos en total siete miembros en la familia.
El hermano mayor, casado, no se fue muy lejos de casa. Hace unos meses mi hermana también se casó y, bueno, hoy solo vivimos cinco.
De esos cinco, yo soy como la oveja negra. Un poco desobediente en muchos aspectos, tal vez porque digo todo lo que pienso y también pienso todo lo que digo. Y en algunos casos, no mido lo que digo. Lo sé.
No siempre se puede ser fuego sin quemar algo a su paso.
Seré sincero: no escribo esto para agradar a nadie. Solo quiero desahogar lo que siento.
Escribir es como escupir una parte del alma. Nadie la quiere ver, pero ahí está. Goteando.
Puedo ser escéptico y muy inverosímil, pero soy claro en mis pensamientos. O eso creo.
La verdad, estoy un poco triste. Los psicólogos hablan de no ser una víctima de las cosas que me pasan, pero es imposible no pensar en ello, y a veces no saber qué hacer me mata más que el problema en sí.
Uno se sienta, respira y piensa: ¿hasta cuándo?
La verdad, nada me sale bien. Ni en el amor.
Pero bueno... poco a poco les contaré mi historia. Por lo pronto, ya di un primer paso: escribir estas palabras desde mi corazón.
Con 10 pesos en la cartera -equivalente a medio dólar (ojalá valiera más)- y con la esperanza rota, pero todavía latiendo.
KAMU SEDANG MEMBACA
*Pensamientos En El Camino*
SpiritualPensamientos en el camino A veces el amor no llega gritando, llega en susurros: en una mirada, en una despedida, en un café que no se enfría. Este no es un libro de respuestas, sino de momentos. Fragmentos de alma escritos entre pasos inciertos, don...
