Antisocial

80 7 0
                                        

Primer día de universidad, si llegue a la universidad, todo fue porque conseguí una beca, y trabajo todas las tardes para pagar la otra mitad. Salí de mi casa, mejor dicho de mi casa rodante, que es lo que me quedo de mis padres antes de su muerte. Corrí hacia la estación de autobús, y llegue justo a tiempo. -hola liz- escuché cuando iba entrando a la uní. - tanto tiempo Estefany- dije sin ánimos, no había dormido bien el día anterior. - me alegra mucho que quedaras en la misma universidad que yo- dijo alegremente. Ella sabe que yo siempre la ignoraba, pero igual me seguía hablando, creo que siente pena por mí, todos en la escuela sabían que mis padres habían muerto. - bueno adiós- entre a la universidad.
Todos me miraban por mí aspecto, llevaba una chaqueta negra de cuero, el pelo azul, unos botines negros, pantalones negros y una camiseta negra. Era la típica niña "mala" que a nadie le agradaba. Lo único que no me gustaba de mi eran mis ojos azules, y mi piel blanca como la nieve, trataba de esconderlo con mi flequillo, que me llegaba hasta la mitad de mis ojos y con mi ropa negra. Entre a la sala número 31, me tocaba la clase de dietética, sí, estoy estudiando nutrición y dietética. Todos en el salón me miraban, me sentía incómoda, pero al mismo tiempo me daba lo mismo, me importaba un huevo lo que la gente pensara u opinara de mí. Obviamente la clase estaba dividida por "las populares" esas que solo estudian dietética para que todos sepan que se cuidan y están en forma. Además nunca había visto tanto maquillaje en una persona. Estaban los "antisociales" que eran parecidos a mí, solo que todavía vivían con sus padres, y todos usaban lentes por alguna extraña razón. Y por último los "saludables" que eran los que aman la carrera y quieren ayudar a las personas en el futuro, siempre sacaban 10 en todo. Y al final estaba yo, que mí puntaje no alcanzo para más y aquí estoy.
Salí de la clase y camine hacia mi casillero, lo abrí y al cerrarlo, miré hacia al lado, estaba parado justo al lado mío, era alto, tenía lindo cabello, y ojos azules iguales a los míos. Me miró y me saludó -hola soy tu compañero de casillero, me llamo Héctor- sonrío. Lo miré y me marché, no quería hablar con nadie en la universidad, no quería hacerme amigos ni nada por el estilo, así que solo lo ignoré. Se que habrá pensado "que maleducada" pues me importa un carajo.

Terminó el primer día y estuvo bien, las clases no me molestaron tanto, la carrera que escogí, no estaba mal, aunque antes de entrar no tenía idea de qué se trataba. Llegue a mi "casa" y estaba él, mi novio, es igual a mí, le gusta lo mismo, y los dos no tenemos padres, los de el están presos, llevan presos 7 años, y les queda mucho todavía, por suerte mía vive en la casa de al lado. -hola amor- me acerqué a darle un beso. -hola, ¿porque no dejaste comida? Me muero de hambre. -perdón, se me olvidó- dije enojada. -Qué no se te olvide para la otra- me dijo con disgusto. Aveces siento que me trata como su sirvienta, pero es lo único que tengo en la vida, y lo quiero mucho. - ¿hoy día dormirás aquí? Dije con una sonrisa. -No- respondió el. -tengo que hacer unas cosas en la noche-. Se que era un mal hombre, y qué hacía cosas malas en la noche, pero no me importaba, así era nuestra vida, y no había de otra. -bueno- pero pasado mañana duermes aquí, ¿va?, extraño sentir tu cuerpo junto al mío. -bueno- dijo con una sonrisa ardiente.

Amor peligrosoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora