1. Boda fallida

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Akane:

Estaba en mi habitación. Llevaba puesto un vestido blanco, sencillo pero bastante bonito. Mi cabello llevaba pequeñas flores como adorno pues, estando tan corto no había mucho que hacer con el. Llevaba unos zapatos de tacón no muy altos.

Todo estaba listo. El dojo, la comida, completamente todo para la boda. Salí de la habitación bajando lentamente por las escaleras, escuchaba más ruido de lo normal y eso me asustaba. Al llegar al dojo dirigí mis manos a abrir la puerta con temblor, al abrirla vi una escena horrible que terminó por romper mi corazón.

Todo estaba tirado, comida aquí y allá. Las tres locas prometidas de Ranma estaban discutiendo mientras lo sujetaban y por supuesto, él no estaba poniendo resistencia. Rioga, Mousse y Kuno también tenían su propia pelea.

-Akanita... Te ves hermosa.- Mi padre se había acercado a mi junto con a mis hermanas. Ni siquiera me moleste en responder, seguía en shock. Mi mirada terminó topando con la de Ranma, me miraba de forma suplicante. Lo sabía. Negué con la cabeza bajando la mirada.

-Amigos, familia.- Dije suficientemente fuerte causando la atención de todos. Incluyendo las tres locas. -Lamentó que vinieran a perder el tiempo aquí, la boda se cancela.- Tras decir eso di media vuelta saliendo de ahí ignorando los llamados de mi padre, hermanas y de Ranma.

Al llegar a mi habitación solté todo el aire retenido más las lágrimas que habían luchado por salir. Aunque sabia que esto podría pasar esperaba que no, que la boda pudiera en verdad realizarse, pero a este paso... Ya estaba segura que jamás podría casarme con él.

Me sentía decepcionada, sobre todo por Ranma Esperaba que hiciera algo, pero simplemente se quedó ahí mudo dejando que lo manipularan. Realmente creía que aquello en yusenkio fuera verdad pero, ¿cómo podría serlo? Él ni siquiera lo recordaba.

Horas después de sacar mi dolor en lágrimas fui al baño, justamente cuando Ranma iba saliendo de su habitación. Yo seguía vestida con aquellas ropas blancas con las que contraería matrimonio. El me miró pero... No tenia valor para mirarlo también.

-Akane... ¿Quieres...- No deje que terminará. No quería escucharlo.

-Ahora no, Ranma.- Y sin más me metí al baño, pude escucharlo balbucear y maldecir pero lo ignore.

Pasé más tiempo del que habría imaginado en la tina. Más tarde salí con una toalla enrollando mi cuerpo hacia mi habitación, para mi sorpresa Ranma estaba ahí, por lo que aferre la toalla hacia mi cuerpo desnudo. Él me miro por unos segundo y después desvío la mirada levemente sonrojado.

-Tenemos que hablar, Akane. Lo que pasó ahí abajo no fue mi culpa lo sabes.- Se cruzó de brazos.

-Claro.- Rode los ojos. -Nunca es culpa tuya. Como también no es tú culpa que tus otras prometidas vengan a destruir mi casa o que siempre estén persiguiéndote. Si, nunca es culpa tuya.- Me dirigí a mi armario buscando que ponerme. -Si no te molesta quisiera cambiarme.-

-¡Siempre malinterpretas las cosas! ¡Nunca me escuchas!-

-Es porque me cansé de que siempre sea lo mismo.- Lo miré.

-Akane...- Dijo sorprendido, podía ver cierto dolor en su mirada. -¡Bien! ¡Eres una necia!- Y tras gritarme se fue.

Ese chico tenia el poder para hacer que mi corazón quisiera salirse de mí pecho. Aún.

Me vestí y con el vestido de novia en manos baje hasta donde estaban los demás.

-Akane, hola.- La tía Nodoka me sonreía tratando de decirme que sentía lo que paso, ella era la más emocionada por la boda. -¿Qué harás con el vestido?- Su mirada bajo hasta esté el cual estaba algo arrugado y manchado.

Quedate conmigoWhere stories live. Discover now