Los rayos de sol se filtran por la ventana, cegándome. Domingo. Suspiro tranquila y me doy la vuelta para seguir durmiendo. Pero un chillido infantil no me lo permite.
Abro los ojos de golpe. Un momento, mis primos se fueron ayer. Mi tía vino ayer y nadie mencionó nada de la desaparición. Recuerdo perfectamente haberles visto salir y subirse en su coche.
No, es imposible que sean ellos. Entonces, ¿quién es?
Unos pasitos apresurados vienen hacia mi habitación. Noto que se paran delante de la puerta y se acciona el picaporte poco a poco.
Bonita peli de terror pienso.
La puerta se abre despacio y por ella asoma una cabecita castaña con una reluciente coleta. Dos ojos grises me miran curiosos.
¿A quién me recuerda...?
-Sky, ¿donde estás?- pregunta una voz masculina en el piso de abajo.
La niña hace caso omiso de la llamada y avanza hacia mi con cautela. La curiosidad brilla en sus pupilas. La misma curiosidad que sentía yo siempre de pequeña.
-Hola- digo bajito sonriendo levemente.
-¡Sky!
-Creo que te están buscando- le digo a la pequeña Sky.
La puerta de mi habitación se abre ahora de golpe y por ella aparece un preocupado Adam.
-Dios, Sky, estaba muy preocupado.- dice arrodillandose al lado de ella.
De repente parece acordarse de que sigo allí, porque me mira.
-Eh...ella es Sky, mi hermanita pequeña- me informa.
Me siento en la cama y me froto los ojos, bostezando.
-Eres muy guapa- dice una voz cantarina, parecida a unas campanas repiqueteantes.
-Tú también eres muy guapa- sonrío y bajo de la cama, sentándome en frente de ella- me llamo Cathy.
-Yo Sky- me responde sonriendo.
-Y yo me llamo Adam. Ala, ya nos conocemos. ¿Podemos bajar? Tu hermano nos espera abajo.- dice Adam levantándose.
Entrecierro los ojos en su dirección, esperando una sonrisa burlona de su parte. Pero no la hay. Se vuelve rápidamente hacia la puerta y sale por ella. Frunzo el ceño y le sigo al piso de abajo, con Sky detrás mío. Por alguna extraña razón, no puedo dejar de mirar para atrás mientras bajamos las escaleras, temiendo que desaparezca. Quiero protegerla. Algo dentro de mi me dice que tengo que protegerla.
Abajo están mi hermano y el bicho desayunando.
-¿Y bien? ¿Por qué está esta preciosidad en mi casa?- pregunto mientras me siento en una silla y la niña se sienta cómodamente encima mío.
Paso un brazo por su estrecha cintura y empiezo a jugar con ella. A darla de comer, aunque puede hacerlo perfectamente sola. Tendrá la misma edad de mi prima.
Miro hacia Adam en un acto reflejo y veo que nos observa atentamente. En sus ojos hay algo, pero no logro adivinar qué es. Nos mira con admiración, con ternura, pero al percatarse de mi mirada, aparta sus ojos rápidamente.
Desvío mi mirada a Jus, en busca de una respuesta a mi pregunta.
-Adam me ha preguntado que si puede traerla, y le he dicho que si- se encoje de hombros.
-Mis padres están separados, y esta semana le toca a mi madre hacerse cargo de Sky- añade Adam con voz indiferente, sin ninguna emoción.
Hasta este momento no me doy cuenta de que no sé nada de Adam. Absolutamente nada. No sé como se llama su madre, si tiene más hermanos, no sé donde vive...¡y él se sabe prácticamente toda mi vida! Hasta vio el conflicto que tuvimos mi madre y yo. Vive prácticamente en mi casa.
YOU ARE READING
Guerra.
Teen FictionCatherine es una adolescente normal. Le gusta la fiesta, pasárselo bien. Tiene un carácter bastante fuerte. Estudia en un instituto, el último año. El primer día se da cuenta de que hay un chico nuevo en su clase...con el que no se lleva precisamen...
