-No puede ser verdad ¡¿Cómo que ella está muriendo?!- gritaba enfurecido un joven bastante corpulento con ojos amarillos por la rabia.
- Señor, lo lamentamos, no pudimos hacer nada, ella no nos lo permitió- golpeó con sus puños la mesa e iba a gritarles- ¡Fue una orden de nuestra Luna!- el joven abrió grandemente los ojos soprendido, pudo entender el accionar de sus hombres- ella.. ella lo quiso así, dijo que era para protegerlo, en vez de estar enfadado con nosotros debería ir con ella.
Así lo hizo, dejó todo su enojo de lado para ir junto a su amada. Ella se encontraba no muy lejos de donde estaba, a unas calles más al norte, al llegar a la mansión entró sin pedir permiso, nadie podía pararlo ni aunque quisieran.
Estaba ahí, parado en el umbral de la puerta, sin poder creer que su tesoro más preciado estaba dando sus últimos suspiros.
- Te sentí llegar, incluso mucho antes de todo el escándalo- dijo ella con dificultad, con una mirada severa él corrió a las personas que se encontraban en la habitación- Ven...- volvió a decir la chica extendiendo su mano llena de sangre.
En una velocidad increíble él la tomó arrodillándose a su lado.
- Si mueres yo lo haré contigo- decía el chico mientras lloraba desconsolado, sólo ante ella él mostraba su lado más vulnerable.
- Oh mi amado lobito- amaba cuando lo llamaba así - no puedes morir, puesto que no me has marcado, por eso hice lo que hice, para salvarte, para que tengas otra oportunidad- tosió sangre, el chico se preocupó- tranquilo, sabes que volveré, pero esta vez asegúrate de no ser un idiota- sonrieron ambos- ahora lobo, bésame- ella acercó su rostro al joven y éste lo hizo también, sus labios se unieron en el último beso de sus vidas, él lo sabía, ella ya se había ido.
70 años más tarde
-Alfa, el auto está listo ¿Hacia dónde nos dirijimos?- preguntaba un chico de no más de 20 años.
- Iremos a visitar a mi antiguo rival y mejor amigo - decía el joven mientras se adentraba al vehículo- creo que sabes a quién me refiero.
- Humbert Moon- dijo el chico con algo de admiración en su voz, el otro sonrió, despues de todo su amigo aún poseía admiradores ocultos- yo creo que su decisión fue algo muy valeroso.
- Pero mira lo que le costó, su realidad a cambio de estar con su mate lejos del mundo de los licans.
- La aceptó aún después de haberse casado y haber concebido una hija- decía el chico- y peor, su mate también tenía la suya propia.
- Un legado de sangre pura tirados a la basura, veremos si tiene un descendiente de su mate, sólo ese heredará las verdaderas habilidades de Humbert.
- Si no es que sale humano como su mate- ambos se miraron seriamente, esa era una posibilidad.
Luego de recorrer varios kilómetros de carretera por fin llegaron a su destino.
- ¡Estephan! Qué alegría verte por estos lados- decía un hombre de no más de 40 años- es muy raro que entres a territorios ajenos sin preguntar antes ¿Estás buscando aventura muchacho?- apretaba muy fuerte su mano.
- Ahora me dices de esa forma porque aparentas de más años viejo cascarrabias, todos saben que tienes mi edad hasta menos- le decía el chico mientras lo jaloneaba para abrazarlo- sabes que nunca me anuncio para venir a ver a mi mejor amigo- el abrazo fraternal de ambos se intensificó, algo que los lobos tenían era el saber valorar los verdaderos lazos.
- Amor, la niña, oh, disculpa, no sabía que tenías visitas- una linda mujer se acercaba a ellos con una bebé en brazos.
- Anne, él es Estephan, mi mejor amigo y el alfa de la manada blacknigth- la mujer se notaba sorprendida, agachó la cabeza en forma de respeto pero su esposo no se lo permitió- tú eres mi mate, yo soy un alfa, no debes hacer eso cariño- ella volvió la mirada a su esposo avergonzada- mi bella humana, te aseguro que te alejaré lo más que pueda de este mundo de locos.
- Pero tú no te alejaras de tu mejor amigo ¿Verdad Humbert?- el joven mantenía los brazos cruzados mientras lo miraba divertido.
- Claro que no- sonreía- mira, ella es mi pequeño tesoro, su nombre es Madyson o Mady como nos gusta llamarla.
El joven se acercó a la pequeña y al instante pudo detectar mucho más fuerte el aroma que lo estaba enloqueciendo desde que entró, era la niña, era su mate, al igual que su antigua amada. La tomó en sus brazos con prisa, la bebé lo miró a los ojos y ambos centellaron en un verde esmeralda dejando atrás el azul grisáseo que la caracterizaba.
- Mate... mía, mi pequeña- dijo el joven confundiendo a los mayores.
- ¿Qué? Eso es imposible, es una bebé ¡no puedes saberlo!- Humbert quiso quitársela de los brazos pero los ojos del lobo se volvieron amarillos, estaba siendo posesivo- ni se te ocurra mirarme de esa forma, ambos sabemos quién perdería aquí - los ojos del hombre, en cambio, centellaban un rojo sangre bastante aterrador, Estephan sintió un escalofrío que lo obligó devolver a la niña a sus padres con sumo cuidado pero lleno de mucha impotencia.
- Ella es mi mate Humbert, no puedes impedirlo- la mujer tomó a la niña y retrocedió unos pasos detrás de su esposo, la pequeña comenzó a llorar desesperadamente luego de haber sido separada del muchacho- escúchala llorar, también pudo sentirme.
- Sé que no puedo impedirlo, pero ella no es como yo, Mady es humana y no creo que a esta edad ella pueda...- no lo dejó terminar.
- Es exactamente como tú, es tu legado más puro, posee cualidades licans incluso a tan temprana edad, será una imponente loba cuando cumpla el tiempo establecido, y es entonces cuando vendré por ella- se alejó de allí a toda prisa, pero antes de irse por completo los miró por última vez- no puedo luchar contigo, no porque seas mucho más fuerte, sino porque eres mi mejor amigo y te respeto, de haber sido otro te hubiera arrancado a la niña de tus brazos para llevarla conmigo, volveré y no podrás evitarlo- luego se marchó.
El matrimonio aceptó el destino de la pequeña, pero decidieron alejarla por completo del mundo de los lobos, lo que el joven no sabía es que por la decisión de Humbert de tener una vida normal como cualquier humano al lado de su mate, todos querían matarlo, entonces debía esconderse y así mantendría a salvo a su pequeña familia, incluso de los de su misma sangre.
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El Legado de la Reina Loba
Paranormal- Ella es mi mate Humbert, no puedes impedirlo- la mujer tomó a la niña y retrocedió unos pasos detrás de su esposo, la pequeña comenzó a llorar desesperadamente luego de haber sido separada del muchacho- escúchala llorar, también pudo sentirme. - S...
