Cinco días después de lo que pasó ese terrible día hice algo que para mi parecía una forma sencilla en la que me podía desahogar, tome un lápiz y una hoja mientras me sentaba en el escritorio de mi cuarto y comencé a escribir una carta para el, mientras que mis ojos se cristalizaban y caían lágrimas sobre ella.
Y así es como comencé a escribir la primer carta que ahora nunca podré entregar.
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Cinco días antes...
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Me encontraba dormido, hasta que mi madre me levanto con un grito llamando mi nombre al otro lado de la puerta de mi cuarto.
-Christian, ya levantate -grito mi madre algo apurada.
Abri mis ojos y levanté sólo mi torso apoyándome con la palma de mi mano en la cama, tome mi celular (el cual siempre pongo antes de dormir a lado de mi almohada) para ver qué hora era.
-05:30 am, acaso mi mamá -Suspirando. -está loca -diije malhumorado y algo adormilado.
Me altere un poco ya que normalmente suelo levantarme muy tarde los fines de semana y normalmente por mi propia cuenta. Al salir de mi cuarto sólo mi hermano se encontraba despierto.
-Mamá lo despertó al igual que a mí, ¿porque habrá sido eso? -pensé.
En cuanto me acerqué a él ambos fuimos con nuestra madre para saber el motivo del porque nos había despertado a ambos y porque no de igual manera a mi hermana.
-Porque nos despertaste, y tan temprano -dije estando aun adormilado.
Nisiquiera contestó, evitó mi pregunta para después terminar diciéndome...
-Alistence y tomen un cambio de ropa porque saldremos a un balneario.
-Y ¿era nesesario levantarnos tan temprano?
-Lo que pasa es que queda a una hora de aquí, iremos con Elisa, y nos veremos con más amigas estando allá, tu hermana no irá con nosotros porque saldrá con Leo.
-Esta bien -Agache la cabeza sin más que decir y me di la vuelta con pereza.
Entonces Elisa nos llevará(una muy buena amiga de mi mamá y de la familia), supongo que es por que mi papá aún no saldrá de trabajar, seguramente se quedará tiempo extra, y mi hermana saldrá por la tarde con Leo, su novio de hace tres años, que más da.
Terminamos de alistar nuestras mochilas con ropa para nadar, ya eran las 06:00 am y Elisa ya estaba esperándonos afuera de nuestra casa, la saludamos y nos subimos al auto para después comenzar a salir de casa.
No había nada que ver en el camino, mas que enormes montañas con grandes cuevas a lado de la carretera así que procedí a sacar mis audífonos para escuchar música mientras intentaba dormir en lo que restaba de camino.
-¡Llegamos...! -escuche decir a mi hermano algo emocionado.
Abrí mis ojos lentamente y a la vez retiraba los audífonos de mis oídos.
Para mi sorpresa ya se encontraban algunas de las amigas de mi mamá, la mayoría con sus hijos a los que algunos no podía nisiquiera ver por lo odiosos que eran. -Tragué salvia y me propuse a ignorar sus presencias.
Comenzamos a descargar la mayoría de las cosas que teníamos en el auto para después acoplarnos y saludar a los demás en la palapa donde se encontraban, a lo que yo me opuse y en cambio sólo les mostré una sonrisa de oreja a oreja, como si me alegrará el verlos para enseguida levantar ligeramente mi brazo y agitar mi mano como en forma de saludo.
Después de un tiempo me puse a admirar el lugar en el que nos encontrábamos para despejar mis pensamientos, era un sitio muy hermoso y demasiado tranquilo ya que éramos los únicos que nos encontrábamos en ese lugar.
-Iremos al pueblo por algo decomida para ti y tu hermano -Decía mi mamá mientras subía al auto con Elisa.
-Esta bien -Le grite desde la palapa.
No quedaba ni a quince minutos el pueblo mas cercano de el lugar en el que estábamos, mientras tanto mi hermano me insistía que entrará con el a una de las albercas que se encontraban en el lugar, yo aún no quería y me negaba a hacerlo, eran 08:00 am, el sol apenas y había salido, el agua aún está un poco fria, a pesar de eso mi hermano entró si esperar mas a que yo le tomara la palabra.
Etuvo un rato dentro de la alberca hasta que llegó mi mamá, en ese momento salió para ver que nos había traído para comer ya que al igual que yo no habíamos desayunado y nos estábamos muriendo de hambre.
Nos acercamos hasta el auto ya que ni mi mamá ni Elisa bajaban de el, mi mamá se encontraba en una llamada pero eso no fue lo que más me llamo la atención si no el que sus ojos se encontraban muy rojos y llenos de lágrimas, las cuales ya llegaban hasta el suelo de tanto que estaba llorando, al igual pude notar que Elisa también se encontraba ya con los ojos cristalizados mientras veía a mi madre.
-¡Colgó!
-Subanse rápido -dijo con una voz muy exaltada en la que se podía notar preocupación.
-Pero las cosas -dije preocupado.
-Aquí las dejaremos solo traigan sus mochilas.
Corrimos por nuestras mochilas y nos subimos al auto, no dijimos ninguna explicación de lo que estaba pasando o del porque nos íbamos tan de prisa e inesperadamente, no me preocupé más por las otras cosas que habíamos dejado ya que supuse que las amigas de mi mamá se encargarían de ellas.
Elisa encendió el auto y comenzó a conducir rápido, mi mamá no paraba de llorar ni por un segundo e igual que ella a Elisa no se le quitaban esos ojos encristalizdos y esa mirada de lastima y tristeza al ver a mi madre.
-Que fue lo que pasó -dije ya muy preocupado.
Mi madre no podía ni hablar por lo mucho que lloraba.
-Tania me llamó (Una prima de mi madre) y me dijo que tu abuelo se encontraba mal y no estaba respirando -Tartamudeaba mientras decía cada palabra y lloraba a la vez.
Quedé en shock, baje la mirada, cerre mis puños y los puse sobre mis piernas cada vez cerrando los más y más fuertes conforme pasaba el tiempo, se me erizo la piel al instante en que mi mamá terminó de hablar, comencé a imaginar el peor de los casos, comencé a sentirme demasiado mal, era como si el mumdo se me viniera encima, ¿que queria decir con que no estaba respirando? ¿acaso mi abuelo esta muerto? ¿ya habran llegando a auxiliarle? ¿podría ya encontrase mejor? Todas esas y mas preguntas estaban comenzando a dar vueltas en mi cabeza.
Poco a poco comenzó a faltarme el aire al intentar contener mi llanto pero me estaba pareciendo imposible y al ya no poder contenerlo mis ojos comenzaron a cristalizarse haciendo que empezarán a rodar lagimas de mis ojos hasta caer sobre mis puños, estaba tomando aire bruscamente sin poder controlar mi respiración y quejidos de sufrimiento se escapaban de mi boca inconscientemente, me estaba cayendo en pedazos aún sin saber la situación de lo que en realidad estaba pasando con mi abuelo.
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Dieciocho Cartas Que Nunca Entregué
Teen Fiction==================♡================== He pasado por momentos tan difíciles a lo largo de mi adolescencia, tantas pérdidas, amores y desamores. Nunca supe como entregarme por completo a las personas o como expresar mis sentimientos por ellas, lo hací...
