Capítulo 1

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Kit había entrado en pánico al recibir una carta del Instituto de Los Ángeles que no era de Dru. Dru y él se habían convertido en los últimos años en verdaderos amigos. Cuando Kit se mudó con Jem y Tessa, en parte le dolió por dejar a Dru, a quien consideraba la amiga que jamás había tenido. No podías tener amigos de verdad cuando eras el hijo de Johnny Rook.

Dru y él solían comunicarse por carta a menudo.

Kit tardó dos días en asimilar quién le había enviado la carta. Tiberius Nero Blackthorn. Ty. Imágenes se proyectaron en su cabeza, su memoria abriéndose camino. Imágenes de Ty leyendo Sherlock Holmes, de Ty sonriendo junto a Livvy, de Ty ahogando una carcajada cuando él le sacó el dedo del medio a aquel puka hacía ya tres años. Ty. Su Ty.

Recordó, sobre todo, cuando Ty no reaccionó cuando le confesó que lo amaba. Se quedó pálido, pero no contestó.

Cuando leyó la carta habían pasado cinco días y sus dedos temblaban con cada palabra. Cada palabra había sido escrita por Ty, sus manos delicadas y suaves habían acariciado el papel de la hoja. Recordó la calidez que desprendía su cuerpo cuando estaban cerca, el sonido de su voz retumbando en la piel de Kit. Recordó también la elegancia de sus facciones y la belleza de sus amplios ojos grises. Amaba a Ty Blackthorn más de lo que estaría dispuesto a admtir.

La carta era corta pero fácil de entender. Kit, te necesito, por favor, regresa a Los Ángeles.

Kit se quedó paralizado, sus dedos aún temblando, en parte de emoción, en parte de miedo. Ty lo necesitaba. Su Ty lo necesitaba. Sus ojos se desviaron hacia el pequeño cuaderno de notas que tenía sobre la mesilla de noche. Era su pequeño diario. Escribía cada sentimiento o historia que cruzaba su corazón.

Tessa le había contado que su primera hija, Lucie, escribía cada día y que eso la ayudaba a enfrentarse a sus problemas. Creando historias podías pensar en cómo actuarían los personajes que tú mismo habías creado, tus historias, sentimientos y emociones entremezcladas en escritos. De alguna forma, te ayudaba a enfrentar el presente, y el pasado. Su madre adoptiva, Tessa, pareció perderse en sus pensamientos un momento, como recordando algo, pero rápidamente desechó el pensamiento con un ligero gesto de una de sus suaves manos, las mismas que lo habían calmado cuando se levantaba entre gritos a altas horas de la noche cuando tuvo esas horribles pesadillas. Empezó a ocurrir poco después de que se fuera de Los Ángeles. Tessa, junto a Jem, también le había hablado de Rosemary, su madre, y de su padre. Juntos le habían contado historias de Herondales. Recordaba que la mayoría eran de un tal Will Herondale. Las últimas anécdotas que le contaron, sobre su miedo irracional a los patos y sobre su canción titulada Viruela Demoníaca, hicieron que Jem, a quien también consideraba un padre, se le escapara una lágrima. Trató de disimularlo alegando que estaba comenzando la época de alergias. Tessa y él se miraron. Estaban recordando algo. No. A alguien.

Decidió no preguntar más y dejar que esas historias nutrieran su alma. Quería saber sobre sus ancestros. Supo también que era medio familia de Jace y hasta de los Lightwood, Alec e Isabelle.

Fue entonces, cuando se perdió entre los recuerdos de sus padres adoptivos y de Ty, que su hermana pequeña aprovechó para tirarle al suelo la enorme -para ella era enorme- taza que descansaba sobre el escritorio, que estaba al lado de la puerta de la habitación.

Su hermana comenzó a reír, sus cabellos color azabache y sus ojos grises armonizando el oscuro cuarto. Kit le sonrió. Ella ya podía andar, lo que se había convertido en un peligro para Kit, quien estaba obsesionado con protegerla. Jace también solía preocuparse mucho por ella. Aunque eran familia lejana, cuando él vio por primera vez a esa pequeña bolita de cabello negro que ahora era una preciosa niña de tres años, la niña y él sintieron una conexión especial.

A veces no podía evitar pensar en cómo hubiera sido su vida si no se hubiera mudado con Jem y Tessa. Jamás hubiera convivido con la niña.

Aunque, a veces, era inquietante observarla cuando estaba hablando con Jace por teléfono. Temía por su seguridad. Jace solía darle ideas sobre cómo hacerle la vida imposible. Una vez, no hace mucho, le dijo que probara a echarle un jarro de agua fría a Kit cuando éste estuviera estudiando las runas. Entonces, un día, cuando la niña vio que su hermanito mayor estaba sentado en el escritorio escribiendo, cogió su pequeña botella de agua y empapó a Kit. Ella rio y Kit llamó furioso a Jace, quien no paraba de reírse escandalosamente y de una forma casi malvada, mientras de fondo una Clary preocupada por el estado metal de su prometido le preguntaba si tenían que enviarlo a la Ciudad Silenciosa por decirle esas cosas a una niña de dos años y medio.

Decidió comentarle a Jem primero sobre la posibilidad de pasar el verano con Dru en el Instituto de Los Ángeles, pero éste le respondió que primero tenía que hablarlo largo y tendido con Tessa.

Meet with me at midnight, Watson (Kit and Ty - Kitty)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora