"¿Historia de amor?" todo lo que tiene que ver conmigo, no se definiría como una historia de amor...
Un nuevo día comenzaba en la escuela superior Shutoku, los estudiantes caminaban rumbo a sus respectivas aulas, otros paseaban por los jardines cercanos esperando a alguno de sus amigos. En las puertas principales un show ya no tan llamativo se estaba llevando a cabo, un chico pelinegro pedaleaba con esfuerzo su bicicleta que estaba sujeta a una especie de "carreta". Claro está que no sería nada llamativo, si no fuera por el chico peliverde que se encontraba como pasajero.
-ya llegamos Shin-chan- dijo un muy sonriente Takao, al momento de estacionar la carreta –a la salida, estoy seguro que te ganaré- sus ánimos y energías no se miraban afectado, a pesar de tanto pedalear .
-El hombre propone y Dios dispone – dijo su compañero y acomodarse los lentes, tomo la guía telefónica y sus cosas de la carreta para bajarse –por eso yo jamás perderé ante ti Bakao – sin esperar a su "amigo", porque ya había aceptado que Takao Kazunari no era solo un compañero de instituto, caminó rumbo al aula. Suponiendo que con ese gesto tan poco considerado, ganaría varias horas de pucheros y reclamos del menor.
-Oye, no te vayas sin mi- le grito el más bajo e inmediatamente comenzó a caminar junto a su querido Shin-chan –si que eres cruel, no solo me duele todo por tu culpa y dejarme solo – tolo lo decía en voz alta y una que otra chica reía por lo bajo con aquellas declaraciones –mira que mis piernas no van a aguantar tanto – ya no pudo seguir con sus reclamos, porque una guía de teléfono se encontraba estampada en su cara.
Pasadas las horas y también las tortuosas primeras clases, el de ojos de halcón aún se mantenía resentido por el nada gracioso golpe en su cara, pero tampoco hay que ser rencorosos y más si no has terminado las tareas de química y biología –neee Shin-chan – volteó su asiento y quedo viendo al mayor –sabes, no es sano estar molesto todo el tiempo – decía despreocupado y al mismo tiempo jugueteaba con los lapiceros del escritorio –así que te perdono el golpe – volvió a sonreírle mostrando todos sus blancos dientes.
Midorima solo estaba a la expectativa del menor, ya que ese comportamiento significaba una cosa -No te prestaré mis tareas – y como parte del ritual del peliverde, se acomodo los anteojos –debes de ser más responsable - tomo la guía telefónica y se puso a ojearla.
-oye pero si no te iba a pedir nada – se cruzo de brazos y volteo el asiento, bien tal vez si se puede ser rencoroso aunque tengas deberes inconclusos.
Llego la hora del almuerzo y Takao no podía creer la buena fortuna que tenía, los profesores simplemente olvidaron pedir los deberes y ya tendría hasta mañana para terminar. Seguro estaba bendecido con Oha Asa, pero dejando de lado sus cavilaciones por la fortuna y gracias a su ojo de halcón pudo visualizar la escena más graciosa del día... Midorima Shintaro estaba...
Takao no paraba de reírse, es que con un amigo como Midorima jamás sería aburrido y qué decir de sus otros compañeros de equipo. Después de lo que vio, sabía que no observaría al peliverde todo el resto del día, bueno hasta terminar la hora del almuerzo.
Durante parte de su hora de almuerzo, se mantuvo con un par de amigos y hablaron de la nueva canción de su banda favorita, planificaron un viaje para las vacaciones que se avecinaban y luego Takao camino rumbo a la azotea, dormir quince minutos no le vendrían mal.
Mientras tanto en uno de los pasillos del instituto, un rubio malhumorado y enloquecido, caminaba buscando al culpable de sus desgracias –Midorima – dijo con una voz tan macabra, que toda pobre alma viviente se escondió en la seguridad de las aulas y dejaron que el chico de tercero y su aura maligna se esfumara a otra parte del instituto.
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Cómo cualquier día en la escuela
HumorTodo lo que puede suceder en un simple día de escuela. Soy nueva en esto de escribir, realmente espero no aburrirlos y que me den una oportunidad.
