Chika se encontraba en su propio sótano, una luz vaga iluminaba el círculo mágico que acababa de dibujar con sus torpes manos. Su sombrero puntiagudo yacía en una silla a un lado mientras las palabras del viejo libro en sus manos recorrían su mente una y otra vez a medida que su dedo se deslizaban en cada letra.
Respiró y susurró su anterior lectura. La muchacha se levantó fingiendo determinación y elevó su mano izquierda en dirección al sello mientras que con la derecha sostenía el texto, las palabras prohibidas para los humanos más simples se formaron en sus labios con fuerza.
Nada.
La pelirroja miró el círculo con incredibilidad, ¿cuál había sido su error?, se acercó e inspeccionó más de cerca la tiza blanca. Todo parecía correcto, ¿no había aprendido suficiente lenguaje mágico para pronunciar correctamente las palabras?. La luz que de repente emitió el círculo bastó para rechazar la posibilidad de algún fallo. La, ahora segada, niña cayó hacia atrás, su corazón latía muy fuerte.
– Tu...¿Me llamaste?– La mirada del nuevo ser ante ella tenía el entrecejo fruncido, poseía una capa con una hombrera dorada a su derecha y parecía colgar un buzo negro atado de su cintura. En su mejilla izquierda había una extraña marca que imitaba parte de la forma de los dijes en las sogas de su cabeza, ¿alguna especie de corona tal vez?. Chika la miraba desde el suelo, estupefacta; el demonio se veía más y más impaciente con cada segundo de silencio.
– ¿Acaso estás sorda? ¿Realmente eres una bruja?– El demonio de cabellos azules comenzó a patear sin ganas las piernas de la muchacha logrando que esta saliera del trance.
– Lo soy, oye, lo soy pero ya deja de golpearme- La bruja masculló algo molesta mientras alejaba sus extremidades de la contraria. – Espera...¡Realmente eres un demonio!– Exclamó entre asustada y fascinada.
La dama con cuernos la observó durante unos segundos a su invocadora sin decir una sola palabra para luego darse la vuelta en señal de despedida.
– No, ¡Espera!– El demonio volteó ligeramente su rostro ante la petición de alto entrecerrando los ojos con expectativa– Necesito...su ayuda.
– ¿Un trato?– La invocación sonrió con satisfacción extendiendo su mano hacia su bruja, invitándola al pacto.
– No exactamente...– Sus dedos indices juntaron sus puntas en una reacción de vergüenza y nerviosismo de parte de la maga– ¿Uno temporal?–La dama de cabellos azules la observó con notable desprecio, el color de sus ojos se volvió más intenso–¡No-no me mire así! Escuche.–Ella no se movió, sus ojos se calmaron aún con el entrecejo fruncido, la pelirroja esperó unos segundos a que se fuera, pero no lo hizo.– ¿En-en serio escucharás lo que diga?– La contraria se agachó frente a ella a modo de confirmación, lo más probable es que si no llegaba a convencerla estaría muerta.–Bueno...¡Gracias!.
– No quisiera darte falsas ilusiones– El ser alzó una ceja pronunciando aquellas palabras con un tono algo altanero.– Los tratos con demonios no son temporales, niña.
– Conozco las reglas pero...realmente necesito una compañera–Su mirada iba hacia el suelo con algo de tristeza.
– ¿Acaso me ves como a una mascota? -Sus ojos resplandecieron por un momento.
– ¡En-en absoluto! Sin embargo...usted parece muy cómoda conmigo– Chika la miró con nerviosismo y curiosidad. El demonio tanteó una pluma sobre el rodete de su cabeza– con rapidez y algo de nerviosismo.
–Es-estás diciendo tonterías– Observó como la bruja se quitaba un guante y comenzaba a escribir en su propia mano con un marcador, al sentirse ignorada decidió marcharse pero la muchacha volvió a hablar.
–Soy Chika, ¿cuál es tu nombre?–La pelirroja alzó su vista mirando directamente a los ojos de su invocación la cuál, acto seguido, rió por lo bajo y se acercó al sello para marcharse.
– No nos volveremos a ver, pequeña bruja, soy el demonio Yohane– Dio un último saludo con su mano mientras el círculo que la llevaría al infierno comenzaba a brillar
– Yo-ha-ne– La hechicera terminó de escribir y se levantó de un salto uniendo su mano denuda con la de su demonio.– Vamos a llevarnos bien, ¿Si?.
El demonio observó con terror como el portal se volvía inservible y un extraño sello era grabado en su mano. Había sido demasiado confiada por tratarse de una aprendiz.
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Pequeño Demonio
RomanceAU YohaChika Chika es la primera bruja en su familia. Al encontrarse ante la ausencia de un familiar decide conseguirlo por sus propios medios.
