Eran épocas de lluvia, perfectos días para tomar un café y admirar la ventana por un largo rato. Joel llegaba de su trabajo, se hizo una grande taza de café y se acercó a la ventana, admiró al vecino corriendo de la mano de su esposa, cubriéndose con un paraguas. Vivía en un vecindario con muchas familias, había comprado esa casa para hacer una familia con su exesposa pero no todo salió tan bien. Ella le dejo en buenos términos, simplemente ya no le quería y además, intentaron por dos años tener hijos, sin éxito.
Mientras él se concentraba en su café, un hombre le llamaba a la puerta. Dejó su café en la mesa de la sala de estar y camino a la puerta. Al abrirla, vio a un hombre moreno de 22 años, con una barba larga y uniforme de cartero.
- John solía darme el correo...- dijo Joel y él sonrió entregándole el correo junto al periódico.
- Se enfermo del estómago y lo estoy cubriendo, debería checar la sección de trabajos, creó que vi algo para su edad Joel y bueno, la lluvia empeorará, así que creo que debería meter al bebé.- dijo con firmeza y se da la vuelta, camina alejandose. - Hasta luego.
-¿Bebé?- preguntó mirando al cartero y miró hacía abajo, esa canasta no estaba cuando abrió la puerta, se agachó y movió la cobija que cubría al bebé, miró sus ojos, un azul profundo, el bebé le sonreía.
Apresurado, tomó la canasta y metió al retoño a la casa, dejo la canasta sobre el sofá y lo saco de ahí. El bebé llevaba en brazos una carta y el la tomó, se sentó y recostó al bebé a un lado, se rió. Se dispuso a abrir el sobre y sacar la carta, la cual al observarla se dio cuenta inmediatamente de quien era esa caligrafía, una cursiva hermosa, además, llevaba el perfume carácteristico de Catherine, su exesposa.
"Querido Joel
Escribí está carta antes del parto, quiero disculparme por no avisarte sobre esto a tiempo, sabía que te preocuparías y además, quería criar a este niño sola, no me parecías muy apto para mantenernos a nosotros, pero lamentablemente, no sobreviviré al parto, uno de los dos tendrá que morir y viendo el esfuerzo y amor que pusimos para crearlo, quiero morir pensando en que crecerá como todo un hombre. Mamá es muy vieja para cuidar sola del bebé y mi hermana vive del otro lado del mundo, así que, te lo encargo Joel, su nombre es Tomás, llevará nuestros apellidos, y no notifiques a mi mamá. Una cosa más Joel, tal ves te toparas con una pared en tu camino, pero sé que serás buen padre, ahora solo cuida de nuestro hijo.
Hasta esta parte es para ti Joel, dale el resto de la carta a Tomás cuando se case.
Tomás..."
Y la carta siguió, algo larga a decir verdad, pero eran las últimas palabras de una madre hacia su hijo, eso tenía sentido.
"Agradece a tu padre de mi parte por todo.
Con cariño, Mamá."
La carta era de hace una semana, él bebé tenía los ojos de ella y no dejaba de sonreírle. Con un nudo en la garganta tomó a Tomás y le besó la nariz.
- Eres mi bebé.- dijo con tristeza al saber el final de Catherine, de la nada, le dio un olor feo, pensó y el bebé siguió sonriendo.- ¿Cómo se cambia un pañal?
Tomó su celular y llamo a su hermana mayor, le dijo que trajera pañales y leche en polvo, ella no preguntó, no era muy habladora. Para el final del día, ella había llegado, camino a la sala de estar y colocó la punta del paraguas en el cuello de Joel.
-¿De dónde lo robaste?- preguntó ella y él se quitó la punta del paraguas.
- Es hijo de Catherine y mío. - respondió aquel hombre y tomó las bolsas con su pedido. - Catherine falleció en el parto.
-¿Que no ella te dejo hace 6 meses?- preguntó ella.
- Si y ahora se porque...- le enseño la carta.- No puedo mantener a un bebé, no gano lo suficiente para alimentarlo él y a mí, trabajo todo el día, no hay quien lo cuide y pensaba vender la cada. ¿Mamá quedrá ayudarme con esto?
Catherine siguió leyendo la carta y sus ojos comenzaron a humedecerse, tomó su paraguas y lo colocó en el cuello de Joel nuevamente.
- No, de estas te las arreglas tu, mamá y yo te ayudaremos con algunas cosas pero ni creas que vas a mandar a este niño a casa de mamá. - dijo firme, dejo la carta en la mesa de la sala de estar, tomó al bebé y lo miró. - Tiene los ojos de Catherine y tu nariz.
-¿Puedes enseñarme a cambiar el pañal?- preguntó él, avergonzado por no saber mucho sobre el cuidado de un bebé.
- Ya tiene hambre, ve a hacerle una tetera, yo le cambió el pañal. - Tomó la leche en polvo y miró el periódico, recordando lo que dijo aquel hombre, lo tomó y camino con el a la cocina.
Mientras se calentaba el agua, miró el periódico en la sección de empleos y justo como el cartero dijo, había un empleo de su talla, era perfecto para mantener al bebé, trabajo de noche, solo tenía que pedirle a su hermana que cuidará al bebé durante la noche.
Llamo al número que apareció y accedieron a una entrevista. Cuando el agua hirvio, hizo la leche para el bebé y la colocó en una tetera que ella había comprando.
Regreso a la sala con la tetera y el bebé estaba de nuevo en la canasta, ya no estaba su hermana y el café que estaba tomando en la tarde, ya estaba frío.
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Mi Nueva Vida
Short Story¿Y si te dijeran que ya no tienes más opciones para elegir? El es Joel, un hombre que piensa que ha desperdiciado su juventud bajo muchos libros, fiestas con desconocidos, un matrimonio fallidi y ahora en un trabajo sin futuro. Todo cambia para él c...
