capitulo 1: mudanza

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Ni bien me despierto escucho la voz de mí mamá gritando, dios como no se cansa de gritar esta mujer.

- JIMENAAAA- grita mientras se escucha que corre cajas y habla con los de la mudanza- DAALE HIJA LEVANTATE-.

- AHÍ VOOOOY- grite enojada, odiaba levantarme temprano y eran las seis de la mañana-

Apenas me levanté fui al baño con la idea de mojarme la cara y despertarme, lo conseguí podría decirse, fui a mí cuarto y tomé un jean roto, una musculosa blanca y mis vans negras, y obviamente mí campera Gap bordó.

- Buen día- dice mí mamá en tomo bastante relajado a lo que esperaba- Jime te llamé un montón de veces, vas a tener que desayunar en el auto-.

- Buen día ma, si no te preocupes, ya nos vamos?- dije mientras agarraba mis auriculares-

- Si, me dijeron que cerca de la que va a ser nuestra casa hay muchos chicos de tu edad, por ahí te haces amigas- dijo tratando de mostrar una sonrisa-

- No, mis amigos están acá- dije de mal humor y me puse los auriculares-

Lo menos que quería hacer era discutir a estas horas por lo que decidí subirme al auto.
En el asiento del acompañante estaba mí hermano Felipe ( tiene 19), nos llevamos bastante bien, así que me senté atrás de él y le dije ;

- Hola cabeza de termo sin tapa- Reí

- Cada vez peores tus chistes Jimenita ehh- río mientras ponía la radio.

- Cállate imbécil- lo golpee despacio en la nuca-

Una vez que terminó de reírse arrancamos para Buenos Aires ( eramos de Jujuy), me puse los auriculares y puse reproducir la carpeta de Bruno Mars.

Lentamente mis ojos se fueron cerrando, luego de un rato los abrí y ya habíamos llegado a nuestra casa nueva, dónde iba a pasar el resto de mis días ahí, dónde en las paredes no habían rayitas hechas por el padre de una nena que media su estatura, imágenes se me vinieron a la cabeza y empezaron a caer un par de gotitas, extrañaba mucho a papá, pero él decidió dejarnos e irse con su nueva familia, así que él era el único culpable.
Inmediatamente subí las escaleras para buscar un cuarto mío, la verdad no estaba nada mal, era muy grande y luminoso, justo lo que quería.

A las diez de la noche estábamos cenando pizza, habíamos estado todo el santo día ordenando la casa, pero por lo menos nos sentíamos cómodos. Junte la mesa y lave los platos, mí hermano pidió permiso para salir, y obviamente lo dejaron porque el tenía 19 y yo 16.

Como ya había terminado con la mesa y los platos me fui a mí cuarto a recostar, y para mí sorpresa me quedé dormida, al otro día decidí ir a comprar toallitas femeninas al mercado que estaba a la vuelta de mí nueva casa, adivinen qué, se largó a llover, cuando salí del mercado empezó con todo la lluvia, lo que hizo que al cruzar la calle... no presté a atención y me chocarán.... lo último que me acuerdo es una luz muy cerca y una voz dulce que no reconocía debiendome " quedate quieta que ya viene la ambulancia, estoy acá"...

me haces bien❤️Stories to obsess over. Discover now