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--- Capítulo 1:
 El AccidenteEn una mañana en Hatville, la niebla espesa cubría la ciudad como un manto, otorgándole un aire misterioso y espeluznante. La mansión en la colina, oscura y ominosa, se erguía como un guardián siniestro, observando todo lo que ocurría abajo. Aquella edificación tenía fama de estar maldita; cualquiera que osara entrar no saldría vivo para contarlo. Las historias sobre personas que desaparecían sin dejar rastro alimentaban los temores de los habitantes, pero aún así, siempre había algún intrépido o insensato que se aventuraba en su interior, sólo para nunca ser visto de nuevo.Sin embargo, el cielo por encima de Hatville parecía ajeno a esos terrores terrenales. Un avión cruzaba los aires con elegancia, su diseño impecable reflejando la habilidad y dedicación de su creador. A bordo, el Dr. Flug, un joven científico, manejaba los controles con una sonrisa de satisfacción. Su creación voladora era su orgullo, un testimonio de su genio y esfuerzo incansable. Mientras miraba el horizonte, disfrutando del paisaje y de la sensación de libertad que le daba volar, no podía prever el desastre que estaba a punto de ocurrir.De repente, un rayo surgido de la nada iluminó el cielo. Este rayo no era común; su origen parecía provenir de las estrellas mismas, como si el universo conspirara en su contra. El impacto fue instantáneo y devastador. Uno de los motores del avión comenzó a fallar, emitiendo chispas y humo.—¡Se dañó uno de los motores! —gritó Flug, su voz llena de pánico mientras luchaba por mantener el control del avión. Intentó todas las maniobras posibles para estabilizar la nave, pero era inútil. El avión descendía rápidamente, sin piedad.El científico, normalmente tan racional y calmado, se encontró en una situación de desesperación total. Sentía su corazón latir con fuerza en su pecho, cada latido recordándole que estaba vivo... por ahora. Con cada segundo que pasaba, la tierra se acercaba más y más, y él sabía que no podía hacer nada para evitar el impacto.—Ya valí... —susurró para sí mismo, aceptando su destino. El último pensamiento que cruzó por su mente antes del choque fue una mezcla de tristeza y resignación.El impacto fue brutal. El avión se estrelló contra la tierra con una fuerza tremenda, y Flug fue lanzado violentamente dentro de la cabina. Todo se volvió negro mientras su conciencia se desvanecía.(....)Cuando Flug comenzó a recuperar la conciencia, todo a su alrededor era oscuridad. Su cuerpo dolía en todas partes y un zumbido persistente llenaba sus oídos. Lentamente, abrió los ojos y se dio cuenta de que estaba en un lugar desconocido. Las sombras dominaban la escena, y una figura oscura se cernía sobre él.Al enfocar su vista, encontró una mirada dominante, llena de odio, inspeccionándolo con una intensidad casi palpable.—¡Tú, cucaracha inmunda! —dijo la figura, sujetándolo de sus ropas y levantándolo con una facilidad aterradora. Sus rostros quedaron a centímetros de distancia—. ¿Qué haces aquí? —La baba verde descendía por la mandíbula de la figura, añadiendo una capa de horror a la escena—. Ahora que te miro, me recuerdas a un subordinado de aquella dichosa escuela... —añadió, a punto de alzar su bolsa para golpearlo.Flug, todavía aturdido y dolorido, apenas podía procesar lo que estaba sucediendo. Sin embargo, la adrenalina y el miedo le dieron la fuerza necesaria para interrumpir al extraño.—E-espera... —logró decir con voz temblorosa—. Mi avión... solo cayó sin querer aquí, s-señor...El ser que lo sostenía lo observó con desdén, sus ojos rojos brillando con una ira contenida. Había algo en esa mirada que prometía dolor y sufrimiento, un destino que Flug no podía ni imaginar. Sabía que la única forma de sobrevivir era mantener la calma y, quizás, ganarse la clemencia de este ser temible.**Narración de Flug**—P-pues... m-mi avión solo cayó sin querer aquí, s-señor...Black Hat lo miró con desdén, como si decidiera en ese mismo momento el destino del intruso. Había algo en esos ojos rojos que prometía dolor, un sufrimiento que Flug no podía ni imaginar. Sabía que la única forma de sobrevivir era mantener la calma y, quizás, ganarse la clemencia de este ser temible.—¿Tu avión? —repitió Black Hat con voz sarcástica—. ¿Se supone que debo creerte, insecto? Aquí no hay accidentes. Todo lo que ocurre en mis dominios tiene una razón, y tú... —lo levantó un poco más alto, haciendo que Flug se retorciera de dolor—. Tú no eres la excepción.Flug intentó controlar su respiración, pero el miedo le impedía pensar con claridad. Necesitaba encontrar una manera de convencer a Black Hat de que no era una amenaza.—¡Te lo juro! —dijo desesperado—. No quería invadir tu espacio, mi avión simplemente falló. Soy un científico, no un enemigo. Por favor...Black Hat lo dejó caer al suelo con un gesto brusco, haciéndolo aterrizar de espaldas. Flug jadeó de dolor, pero al menos estaba libre de la mano del demonio.—Un científico, dices... —Black Hat comenzó a caminar alrededor de Flug, como un depredador acechando a su presa—. Y dime, científico, ¿qué es lo que investigas? ¿Qué te hizo volar tan cerca de mi mansión?Flug tragó saliva, sabiendo que su respuesta podía significar la diferencia entre la vida y la muerte.—Estaba... estaba probando una nueva tecnología de vuelo. Quería demostrar que podía crear algo revolucionario, algo que cambiaría la manera en que vemos el transporte aéreo. No tenía idea de que terminaría aquí, en tu... en tu dominio.Black Hat se detuvo y lo miró fijamente. El silencio en la habitación era ensordecedor. Finalmente, habló, con una voz que parecía arrastrar las palabras desde el fondo de su ser.—Interesante... —dijo lentamente—. Puede que haya una utilidad en ti después de todo. Pero no creas que te dejaré libre tan fácilmente. Tendrás que demostrar tu valía.Flug asintió rápidamente, cualquier cosa para salir de esa situación.—Sí, claro, lo que sea necesario. Solo dime qué debo hacer.Black Hat sonrió, una sonrisa que no contenía ningún rastro de bondad.—Primero, sobrevivirás a una pequeña prueba... —señaló una puerta al fondo de la habitación—. Entra ahí y veremos si realmente eres tan útil como dices.Flug se levantó con dificultad, sus piernas temblando por el miedo y el dolor. Caminó hacia la puerta, cada paso sintiéndose como una eternidad. Sabía que al cruzar ese umbral, su vida cambiaría para siempre. Pero también sabía que no tenía otra opción.Cuando abrió la puerta, una oscuridad abrumadora lo envolvió. Dio un paso hacia adelante y la puerta se cerró detrás de él con un estruendoso golpe. Ahora estaba solo, enfrentando lo desconocido, con la esperanza de encontrar una manera de sobrevivir y, tal vez, ganarse la libertad.El interior de la habitación era tan oscuro que Flug apenas podía ver sus propias manos frente a él. Avanzó con cautela, sus oídos atentos a cualquier sonido. De repente, una luz tenue iluminó el espacio, revelando un laberinto de pasillos estrechos y paredes de piedra. No había tiempo que perder; debía moverse y encontrar la salida antes de que fuera demasiado tarde.Mientras caminaba, los recuerdos de su vida anterior llenaban su mente. Recordó los días en el laboratorio, las noches en vela trabajando en sus proyectos, y los momentos de triunfo cuando lograba un avance importante. Ahora, todo eso parecía tan lejano. ¿Cómo había terminado en esta situación tan desesperada?Cada paso que daba resonaba en el laberinto, el eco de sus pisadas recordándole lo solo que estaba. Intentó mantener la calma, pero el miedo y la incertidumbre lo acechaban. Finalmente, llegó a una bifurcación. Tomó un momento para decidir cuál camino seguir, optando por el pasillo de la derecha, esperando que fuera la elección correcta.El tiempo pasaba lentamente mientras avanzaba por el laberinto. La tensión aumentaba con cada minuto, cada sombra parecía esconder un peligro. Sin embargo, Flug no podía rendirse. Sabía que su vida dependía de encontrar una salida.Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, llegó a una sala más amplia. En el centro, había una mesa con una serie de herramientas y dispositivos. Flug se acercó con cautela, examinando los objetos. Eran extraños y de diseño complejo, pero reconoció algunos componentes que podría usar.
---Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, Flug llegó a una sala más amplia. En el centro, había una mesa con una serie de herramientas y dispositivos. Flug se acercó con cautela, examinando los objetos. Eran extraños y de diseño complejo, pero reconoció algunos componentes que podría usar.Mientras trabajaba en la mesa, su mente no dejaba de dar vueltas. Recordaba los días en el laboratorio, los momentos en que lograba avances significativos, y el orgullo que sentía por sus logros. Todo eso parecía tan lejano ahora, casi como si fuera una vida diferente. Las sombras y la oscuridad del laberinto parecían consumirlo, y la desesperación empezaba a tomar el control.—¿Qué es esto? —murmuró para sí mismo, tomando una pequeña caja con cables y engranajes—. ¿Cómo se supone que voy a salir de aquí con esto?El tiempo pasaba lentamente mientras trabajaba. Cada clic y ajuste de las herramientas se sentía como una eternidad. Sus manos temblaban, no solo por el frío y el miedo, sino también por la presión de la situación. Tenía que hacer que funcionaran esos dispositivos para demostrar su valía, o al menos para conseguir una oportunidad de escapar.De repente, un ruido sordo resonó en la sala, y Flug se dio cuenta de que no estaba solo. Se volvió rápidamente, el corazón palpitando con fuerza en su pecho. De las sombras emergió una figura, una silueta oscura con ojos rojos brillantes.—¿Has comenzado sin mí? —dijo la figura con una voz profunda y resonante. Era Black Hat, que había entrado sigilosamente sin hacer ruido—. No esperas que todo esto sea tan fácil, ¿verdad?Flug tragó saliva, intentando mantener la calma.—No, señor. Solo estaba tratando de encontrar una manera de... de demostrar que puedo ser útil. No quise hacer nada sin tu permiso.Black Hat se acercó a la mesa, observando los dispositivos que Flug había estado manipulando. Sus ojos brillaban con una mezcla de curiosidad y desdén.—¿De verdad crees que puedes impresionar a alguien como yo con simples trucos tecnológicos? —preguntó, su tono cargado de sarcasmo—. Lo que ves aquí no es solo un juego. En este lugar, las apariencias pueden ser engañosas. Lo que tú consideras como tecnología avanzada podría ser solo una pieza de un rompecabezas mucho más grande.Flug intentó ignorar el temblor en sus manos mientras seguía trabajando. Sabía que debía demostrar su habilidad para convencer a Black Hat de que era una adición valiosa, no solo una molestia.—Lo entiendo, señor —dijo con determinación—. Y estoy dispuesto a hacer lo que sea necesario para probarlo. Solo pido una oportunidad.Black Hat lo observó detenidamente, sus ojos analizando cada movimiento de Flug. Después de un momento que pareció interminable, finalmente habló.—Está bien. Te daré una oportunidad, pero ten en cuenta que esta es tu única oportunidad. Si fracasas, no habrá más segundas oportunidades. Veremos si realmente tienes algo que ofrecer.Con esas palabras, Black Hat se volvió y comenzó a caminar hacia la salida de la sala. Antes de salir, se detuvo y le dirigió una última mirada a Flug.—Hay un dispositivo en el centro del laberinto. No tengo idea de qué hace, pero se ha activado y está causando interferencias en mi sistema. Quiero que lo desactives. Si lo logras, tal vez te considere útil.Con esas instrucciones, Black Hat desapareció de la sala, dejando a Flug solo una vez más. El científico sintió un sudor frío recorrer su espalda, pero también una chispa de esperanza. Tenía un propósito claro y un objetivo que cumplir.Se dirigió hacia el pasillo, recordando las vueltas que había tomado en el laberinto. Ahora que tenía una idea más clara de la disposición de los pasillos, avanzó con mayor confianza. Mientras caminaba, los sonidos y las sombras parecían cobrar vida, pero Flug se mantenía enfocado en su misión.Finalmente, llegó a una sala diferente, donde el aire estaba cargado de una energía peculiar. En el centro, sobre un pedestal, había un dispositivo complejo, con luces parpadeantes y cables enredados. Flug se acercó, estudiando el aparato con cuidado. Sabía que debía desactivarlo, pero no tenía idea de cómo hacerlo.—¿Qué hago ahora? —murmuró, examinando el dispositivo—. Necesito encontrar una forma de desactivar esto sin causar un desastre.Empezó a trabajar en el dispositivo, utilizando las herramientas que había encontrado antes. Con cada ajuste y modificación, la tensión en el aire parecía aumentar. Sabía que cualquier error podría tener consecuencias graves.De repente, un destello de luz y un sonido agudo llenaron la sala. Flug retrocedió, alarmado por el ruido. Miró el dispositivo y vio que una serie de luces parpadeantes se habían detenido, indicando que el aparato había dejado de funcionar.—Lo logré... —dijo, respirando con alivio mientras se relajaba—. Ahora solo tengo que volver y esperar a ver qué pasa.Con el dispositivo desactivado, Flug regresó al laberinto, sintiendo una mezcla de agotamiento y esperanza. Cada paso que daba lo acercaba a la salida y, con suerte, a una oportunidad de demostrar su valor.Finalmente, llegó a la sala donde Black Hat lo había dejado. La puerta se abrió con un chirrido, y la figura oscura apareció una vez más.—¿Lograste hacerlo? —preguntó Black Hat, su voz cargada de curiosidad.Flug asintió, con una sonrisa cansada pero orgullosa.—Sí, señor. El dispositivo está desactivado.Black Hat lo miró con atención, evaluando su respuesta. Después de un momento, una sonrisa satisfactoria apareció en su rostro.—Parece que tienes algo de talento después de todo. Tal vez no eres tan inútil como pensé. A partir de ahora, tendrás un lugar en mi equipo, pero no te hagas ilusiones. Tendrás que demostrar tu valía cada día.Flug sintió un alivio abrumador al escuchar esas palabras. Aunque su futuro seguía siendo incierto, al menos había ganado una oportunidad para demostrar su valía.—Gracias, señor. Haré todo lo que esté a mi alcance para cumplir con tus expectativas.Con esas palabras, Flug comenzó una nueva etapa en su vida, enfrentando desafíos desconocidos en el oscuro dominio de Black Hat. La incertidumbre y el peligro lo rodeaban, pero también lo hacían más determinado que nunca a sobrevivir y a demostrar que, a pesar de las adversidades, podía ser un recurso valioso..

•[Solo un descanso]•Paperhat~•Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora