Mi nombre es Carmen, tengo 27 años, tengo 5 hermosos hijos, Alberto de 10 , Manuel de 8 , Clara de 5 , Carmen de 2 y mi conchito Teresita de 3 meses, ella fue mi última bendición que me pudo regalar Dios. Me hubiese gustado estar en otras condiciones para darles una buena vida a mis bendiciones, acá en Humberstone las cosas para nosotros los pobres y los obreros no es muy buena, mi marido Antonio trabaja en la calichera, no recibe un buen sueldo con esas fichas y obviamente que en la pulpería los precios de los alimentos suben día tras día, como si nosotros los pobres tuviésemos el dinero como los de la administración. Lo bueno de Antonio es que es muy trabajolico y muy dedicado a lo suyo, pero siento que hay actitudes en el que no me gustan, muchas veces llega curao a la casa, hay ocasiones en las que les grita a los niños, y hasta incluso me levanta la mano y en frente de mis hijos, lo que me rompe el corazón al ver que ellos sufren al verme así, yo no le digo nada por miedo, y para no agrandar más el problema.
Lo más penoso es que cada vez que sucede este tipo de cosas, corro a los brazos de Alicia, mi hermana menor, que vive a la vuelta de mi casa con su hija. Mi hermana quedó viuda hace poco tiempo, así que ella tuvo mejor suerte que yo, por lo menos ella trabaja y es dueña de la cantina e Isabel, su hija la ayuda. Todas las veces la miro a los ojos y veo que ella sufre al verme llorando. Es por eso que me decidí a contar mi historia, para que el día de mañana cualquier mujer sepa mi sufrir, lo que vivimos las mujeres en estos tiempos en donde el hombre es superior a una, solo por ser hombres, muchas veces me muero pensando en que la vida es injusta, y claro que es así, para nosotras solo nos tienen para satisfacer las necesidades de ellos y cuidar a los hijos, pero creo que algún día el poder femenino se tomará el mundo. No soy la única que sufro por esto, mi vecina Mercedes hay veces en las que no la veo en días, es complicado ocultar esos golpes que le da el cerdo de su marido.
Hoy, mientras que Antonio estaba en la calichera, fui a ver a Alicia a su casa, fui con mis hijos. Aproveché de hablar sinceramente con ella:
- ¿Hasta cuando vas a aguantar? - Me dijo
- No me queda de otra Alicia, imaginate quedar sola con 5 chicos en la espalda.
- Te entiendo hermana, pero no por eso tienes que pasar toda tu vida con un hombre que te maltrata y que más encima el día de mañana pueda pegarle a tus hijos.
- Es por eso que vine - Le dije - necesito de tu ayuda más que nunca.
- Pues si, como siempre, tu dirás.
- Más bien, quiero que estemos preparadas, mira tu sabes como están las cosas acá en la salitrera, los sueldos están peores y a mi no me alcanza, y ni hablar de Antonio que se gasta casi toda su plata en el trago.
- Pfff.. Media novedad - Me dijo casi riendo.
- El punto es que me ayudes a prepararme.
- ¿Por qué no vas al punto Carmen?, ya me estai asustando.
- Necesito que me ayudes a conseguir dinero, quiero irme de la salitrera e irme a Santiago, quizás aya las cosas estén un poco mejor que acá.
- Tu estás fallá del mate - Me respondió seriamente - después de esa gran crisis la cosa está mala por donde mires.
- Si pero no sabré hasta que no lo vea. Aya puedo trabajar en la lavandería, en ferias, se leer y escribir, y eso me puede ayudar a conseguir un buen trabajo, puedo meter a mis hijos a la escuela, y así. No quiero seguir dependiendo de este curawuiya.
- Pues si ese es tu plan, te apoyaré.
- Gracias hermanita querida, no sabes cuanto te lo agradeceré - le dije con lágrimas en mis ojos
- Ya pero, ¿Cuando pretendes escapar?, el llega ya a las 6 de la tarde y a veces llega para que le sirvas el almuerzo.
- Bueno, yo estaba pensando en irme el jueves, los jueves es donde llegan los explosivos y tienen más trabajo, me pide que le haga almuerzo para que lleve al otro y no pierda tiempo en el almuerzo, ahí puede ser, pero primero necesito contar con ese dinero.
- Mira tu no te preocupes por ese dinero, yo te trataré de conseguirlo, tendría que ir a Pozo al Monte o hasta Iquique para poder ver si puedo conseguir algo.
- Mira, tomate el tiempo que quieras, que sea lento pero seguro, y cuando tu lo tengas, me avisas unos días antes para que arregle mis cosas y me vaya.
- De acuerdo - Me dijo con un tono de nervios.
- Bueno hermanita, mejor me voy, tengo que preparar la once para ese otro.
- Esta bien, pero por favor, cuidate de ese otro Carmencita.
- Si mi niña, tu tranquila.
Luego de esa conversación con Alicia, me fui caminando con mis hijos a la casa, aún pensando en como puedo hacer para irme de la salitrera. Cuando llegué a la casa estaba Antonio, por su mirada penetrante ya me dió la impresión de que estaba enojado, en el lado derecho de él tenía un palo y lo único que se me ocurrió fue ir a dejar a mis hijos a la habitación, para luego quedarme en el infierno que se me aproximaba.
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Inocentes
Short StoryCarmen es una mujer de 27 años con 5 hijos y su esposo Antonio, viven en precarias condiciones en la salitrera Humberstone en el norte de Chile durante la década del 30, día a día Antonio y Carmen laboran duramente, pero la violencia intrafamiliar...
