1. Recuerdos Guardados En Una Caja De Papel

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3 de Abril
- Un atardecer aún tenue, esperando la llegada del crepúsculo, en una colina llena de flores y árboles se encontraban dos hombres, muy pegados, sólo diré que uno de ellos era yo, mi cabeza apollada en su hombro, conjunto a las nubes esperábamos la llegada del crepúsculo.

- Cariño, gracias. -Dije jo, con mi voz adormecida, él me daba tanta paz, no podía contenerme.
+ Gràcias? Porqué? Tan solo quería verte a ti, sonriente en este día bobo.
- No me digas esas cosas anda...
Ya sabes que ocurre...
+ Me encanta eso, me encantas tu, te vez tan dulce con esos mofletes - dijo con intención de hacerme sonrojar.
- Para anda antes de qu... - interrumpió mis palabras con sus labios.
- ¿QUÉ HACES? Nos pueden ver aquí...
+ No me importa, por ti no lo volveré a hacer pero... Perdoname andaaaa, por nuestro aniversario - hizo una de sus típicas caras.
- Eres un idiota tio... Se escapa una risa.
+ ¿Porqué? ¿Por quererte? - sacó una sonrisa
- Por estar conmigo antes de con cualquier otra persona del pueblo, sabes perfectamente que Marcos y Jenny, entre otras personas no les importaría para '' liarse contigo '', menudas moderneces, Shakespeare debe estar retorciendose en su tumba, ja no queda nada del amor romántico, tener detalles, trabajar en algo para otra persona, ahora se basa en stories, menciones y ralladas por tonterías...
+ Te recuerdo que alguien de los dos pasó una época de esas stories con canciones - intentó picarme.
- No puedo negarlo... Malo...
Intente cambiar de tema
- MIRA, ALLÍ ABAJO
+ ¿Qué ocurre? ¿Que hay? Aquello no es...
- Siiii, nuestra antigua escuela, no ha cambiado nada en tantos años.
+ No han sido tantos eh.
- Ais, déjame, incordio de hombre.
+ Tu incordio andante ja, ja, te acuerdas de aquella aula?
- ¿Allí no es la sala de rezos? Pues el y yo antes íbamos a un colegio religioso
+ Cuantas veces me pegaron con la rama de castaño allí, (castigo muy típico para los niños que no obedecen o que se niegan a rezar), además siempre la misma, Sor Helena, que habrá sido de ella?
- No lo se, pero siempre hablaban mucho los profesores sobre ti, nunca te cansabas de desafiarles.
+ ¿Acaso a ti te gustaba mucho rezar? Porque no lo creo, y menos obedecer tantas normas.
- La verdad, solo balbuceaba.
+ Que pillin mi niño, tantos años años yendo a misa con tu familia y aún no te han pillado, increíble.
- La costumbre, pero siempre venden golosinas al terminar, me compensa.
+ Goloso - dijo con una mirada algo picante. - Te he traído una cosa, casi se me  olvida.
- ¿Qué es? ¿Qué es? Mis ojos se llenaron vidriosos de curiosidad e ilusión pues nadie solía preocuparse por mí. Él sacó de su mochila una pequeña bolsa de golosinas y dulces del quiosco.
+ Toma anda, se que te encantan. Mostró una gran rostro feliz.
Me abalancé sobre la bolsa cual león hambriento.
- Muchísimas gracias gordo, no hacía falta, - fijé la mirada en la bolsa.
+ No pude evitarlo al verlo, además te veo algo delgado.
-...
Sin siquiera yo verle puso una pequeña caja ante mí.
- ¿Y esto? ¿Qué es? Como sea algo caro te voy a matar ya lo sabes.
+ Bueno ábrelo, y de ahí partimos a ver si he de empezar a cavar mi tumba.
La abrí muy tembloroso, se me cayeron muchas lágrimas.
Entre pequeños pliegues de tela semejante a la seda se encontraba un objeto.
+ Bu... Bueno... ¿Te... Te gusta? - Nunca le oí la voz tan temblorosa como esa vez, estaba muy nervioso.
- Claro que si, me encanta, gracias de verdad.
Solo pude terminar llorando entre sus brazos bajo la llegada de la noche. Adiós crepúsculo.

Fin.

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