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¡Ya no insistan, st☆rish!

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Haruka revisó una vez más la hora antes de cerrar la puerta, hoy era el día. Caminando por los amplios pasillos del curso maestro, al fondo se encontraba Cecil caminando y tarareando una felíz canción que relucía una blanca sonrisa en su piel morena, al notar la presencia de la linda chica a unos metros delante de él, su sonrisa se amplió mucho más mientras su corazón le brindaba mucha calidéz, ¿Qué mejor que ver a la chica que te gusta todos los días en las mañanas?

Pero el chico paró en seco, notando una bolsa de gimnasia colgando del brazo de la ojidorado, intrigado, se ocultó en la esquina de un muro, decidido a descubrir ¿A dónde va Haruka con una maleta? Sin mucho más que decir, cubrió su boca para impdir que escuchara su repiración. Haruka miró a ambos costados para corroborar la ausencia de sus compañeros, ya hecho, respiró ondo y partió en dirección contraria de la que se encontraba el ojiverde.

Con una ceja alzada, el chico no lograba despegar la vista del camino en el que se había retirado la pelicoral ¿Se había ido corriendo?

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Syo había interrumpido su caminata por un objeto extraño en medio del camino, sus ojos azules parpadearon un par de veces antes de confirmarlo, era una diadema muy linda con lindos patrones tejidos y blancos olanes finamente doblados sobre ella, mientras en los extremos había lindos listones hechos largos y caídos moños.

Decidió simplemente dejarlo ahí, no era su asunto y si ahí acabó ahí lo recogerían, entonces continuó con su caminata de madrugada. Cuando terminó, se dio una ducha y se cambió la ropa deportiva, y salió en busca de algo que llevarse a la boca, sin embargo se sintió muy sorprendido cuando vio a su compositora muy agitada, mirando a todas partes mordiendose las uñas de la mano izquierda y la derecha levemente alzada, como si no supiera ni por dónde comenzar a buscar algo, la chica comenzaba a temblar muy notablemente, hasta que abrió en grande sus ojos, como dandose cuenta de algo e inmediatamemte corrió hasta la puerta principal, esa que llevaba al exterior.

Syo sudó un poco de la impresión, había estado frente a ella un minuto y ella no se percató de su presencia.

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Estaba buscando muy feliz a la chica, había desarrollado una pequeña melodía que quería enseñarle lo más pronto posible, la emoción ya no le cabría un segundo más, tenía que encontrar a Nanami pronto, sonreía tímidamente cual niño pequeño. Se estaba acercando a su cuarto tranquilamente, cuando empezó a escuchar unas apresuradas pisadas a la lejanía, ahí, por el otro pasillo estaba Haruka corriendo con una prenda blanca en las manos, dejando la puerta de su cuarto abierta.

Hijirakawa se sorprendió mas no dijo nada debido a la aparente gran concentración que la pelicoral le dedicaba a esa prenda, sigilosamente se asomó a la habitación y encontró a la chica planchando lo que a su parecer era un delantal blanco, muy lindo y a juzgar por el trato delicado que recibía por las manos de Haruka, de una tela cara y de gran calidad.

Pero ahí el peliazul se preguntó: ¿Qué hacía Nanami con un delantal?

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