PROLOGO

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Así, delante de él se erguía la reliquia, teñida de la sangre de amigos y enemigos, enfrentando a hombres en tinieblas y creando alianzas en otras, tan cerca por fin, tan bello y a la vez imponente, terrible.

No va a salir de aquí, ni ella ni el, por siglos aguardado, por décadas buscado y por fin hallado. Crepitó la tierra, enormes columnas de piedra se irguieron y la luz comenzó a ceder opacando el brillo de su espada de doble filo, primero claro y después tenue hasta que la oscuridad los engulló.

Entre la tiniebla aun distinguía destellos en ella que se reflejaban en su yelmo, que ahora descansaba a los pies del altar.

Allí la supo a salvo, sonriendo para sí arrodillado y con su espada entre las dos manos comenzó a rezar.

Devoto, exultante, sabiéndose encontrado a la vez que perdido y allí en la oscuridad oró.

Oró al señor por su esposa, pidiendo perdón por su osadía y solicitando un destino que le lleve hasta el reino de Cristo, por la orden, por el temple, a dios cristo le pedía.

Y allí yació en la oscuridad, apoyado en su espada y rogando, poderoso y entregado a la oscuridad de la estancia, pero con el corazón compungido ante el hallazgo y sintiendo el regazo de dios.

Mas de dos siglos pasaron desde que trasladaron la reliquia y más de siete pasarían hasta volver a tener pistas de ella...

Hasta que la osadía y el ansia de poder del hombre consumiera aquella orden y aquel emblema, hasta la extinción de la misma.

                                                                                              .   .   .

Allí donde la luz divina bañe la cruz, de donde el báculo se sepa sacro y hacia la tierra prometida cruce la senda, "sit Dominus autem dirigat gladio". La trinidad la mira, el báculo dirige y la espada hinca, señor, tu reliquia aguarda libre de pecado.

- Padre, ni ellos mismos saben lo que significa tanta palabrería, si el grial existe hace años que estará en el vaticano...

- Es probable Daniel, es probable. – Sonrió a su hijo mientras depositaba en la vitrina aquel desvencijado diario con una enorme cruz roja en la portada. Miró de soslayo a su pequeño mientras divertido observaba el resto de obras que estaba depositando en el museo.

- ¿Quizá algún día podamos tener el grial en estas mismas vitrinas! – Dijo sonriendo.

Sonidos metálicos rompieron las risas y el sonido de cristales rotos inundó la estancia, Elías miró a su hijo agitado, le entregó aquel ajado diario y se precipito junto a el por el pasillo mientras Daniel de apenas 12 años lloraba y sollozaba asustado.

Llegó a la chimenea del despacho donde sacó un adoquín e introdujo el diario aun caliente por el tacto de las manos de su hijo.

- ¡Daniel!, corre a casa, corre con mamá y no mires atrás.

- ¿Qué pasa papá, quien son, que quieren?

- Elías depositó el cuerpo de su hijo a través de la ventana hasta el árbol y mientras le reprendía por discutirle la puerta tronó hasta quebrarse.

-¡CORRE!

Reliquia DominusWhere stories live. Discover now